Padres implicados con la educación

Horarios imposibles e incompatibles son el principal problema al que los padres se enfrentan nada más llegar septiembre. «Hay que reconocer que la situación actual de conciliación de vida laboral y familiar es muy difícil. Los avances de integración e igualdad en el trabajo no los hemos sabido aplicar al resto de ámbitos de la vida, como la educación de nuestros hijos. La sociedad nos ha metido en un camino que nos empuja y no nos da ese respiro necesario para responder a las convocatorias de los centros». Habla José Antonio Puerta Fernández, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, FAPA Alhambra.

Puerta considera que «más que verlo como un derecho, la implicación hay que verlo como un deber». Insiste en que conocer el lugar donde nuestros hijos pasan la mayor parte de su tiempo «es vital».

¿La solución? «Tiene que venir desde otros ministerios. Deben dar opciones a los padres a participar, que las empresas tengan una cierta complicidad con la educación, que puedas pedir días, que las opciones de participación sean más reales».

Misión

Precisamente en esa obtención de opciones más reales entra la FAPA. «Su misión ser cauce de comunicación entre la administración provincial, las delegaciones y los centros educativos. Pero sobretodo está ahí para formar e informar a los padres», analiza su presidente.

Para poder trabajar hombro con hombro, FAPA Alhambra dispone de numerosos proyectos y actividades dirigidas a los padres. Destacan las Escuelas de Padres en colaboración con la Diputación de Granada. «La idea de estas escuelas es hacer saber a los padres que tienen que saber dónde están y cuál es su papel exacto, qué tienen que defender y lo importante que es valorar y apoyar el trabajo de los profesores».

Con el Servicio Andaluz de Salud tienen un convenio para asesoramiento diario a las AMPAS. Y, con el Ayuntamiento de Granada, desarrollan el programa ‘Granada sin drogas’, que da a los padres las armas necesarias para afrontar el consumo de estupefacientes.

Puerta cree que hay centros educativos y sectores de la sociedad que «no ven con buenos ojos la implicación de los padres en los colegios» e indica que «es más habitual de lo que querríamos que las citaciones a los padres no sean exitosas o que se convoquen consejos escolares en los que sus miembros no saben con anterioridad lo que van a tratar».

Desde FAPA Alhambra subraya la necesidad del uso de las tutorías para que los padres puedan hacer un correcto seguimiento de los alumnos. «Sin embargo, mientras que en Primaria funcionan muy bien, en Secundaria es otro mundo».

Adolescentes

Según indican fuentes expertas, los padres, en los primeros años de escolarización de sus hijos, están permanentemente atentos a las necesidades que pudiera tener el centro. Al llegar a Secundaria, la situación cambia por completo y, los padres, considerando que sus hijos ya son ‘mayores’ les dejan más espacio en sus centros. «Justo cuando es más necesaria la intervención de las familias», advierte Puerta.

«En los centros de Primaria –sigue el presidente– se funciona de una forma más colegiada entre los profesores: hablan más, se coordinan más… En Secundaria parece que las aulas son mundos paralelos, con mucho individualismo en una profesión donde el trabajo en equipo es vital. El alumno sabe que cuando diez profesores trabajan en la misma linea, porque están coordinados, el comportamiento cambia a si cada uno va por su parte y dan tratos diferenciados», sentencia José Antonio Puerta.

Administraciones públicas y privadas, centros educativos, familias y profesores: pilares básicos en la educación.

 

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