Más cartas de Jardín de la Reina

Estas son algunas de las cartas que hemos enviado a nuestro profe esta semana por correo electrónico sobre los primeros capítulos del Lazarillo. Un saludo de los niños y niñas de 6º B de Jardín de la Reina.

Querido profe:

Yo creo que en la historia del Lazarillo quien se comporta mejor con él es el ciego, porque además de que le enseñaba a como sobrevivir por lo menos le daba un poco de comida, sin embargo el clérigo era tan agonioso que le daba los huesos de la carne y las migas de pan al Lazarillo. El único día de suerte que tenía el Lazarillo era cuando moría alguien porque realizaban un banquete.

Bueno, me despido de tí, que pases un buen fin de semana:

ANDREA TORRES MANZANO


Querido profe:

Creo que la principal diferencia que hay entre el comportamiento del ciego y el clérigo es que el clérigo tenía, pero no daba y el ciego tenía menos; tampoco es que diera mucho, pero Lázaro se las apañaba para comer algo ya que, como no veía, le podía engañar mas fácilmente.
Creo que el que se porta mejor de los dos es el ciego porque el clérigo era demasiado tacaño y como sí veía no se le escapaba ni una, al contrario que el ciego.

MARÍA BELMONTE RUBIO


Hola profe:

Yo creo que las diferencias de comportamiento que existen entre el ciego y el clérigo es que el ciego era pobre y no le podía dar mucha comida, pero el clérigo era noble, con dinero y aún así no le daba comida más que una cebolla porque era avaricioso.

Por otro lado pienso que se comportaba mejor el ciego porque en algunas ocasiones le daba comida de buena calidad y no como el clérigo que sólo le daba cebolla.

Un abrazo de

MARIO MARTÍNEZ PORCEL

 

Querido profe, aquí tienes la tarea de esta semana, espero que te guste:

Yo creo que las diferencias del comportamiento del clérigo y el ciego es que el ciego es más generoso con Lázaro porque aunque le diera unos batacazos muy grandes le daba de comer, todo lo contrario del clérigo.

Pienso que el ciego se portaba mejor porque le daba de comer y le enseñaba cosas, mientras el clérigo ni le daba de comer ni le enseñaba cosas.

Adios profe, espero que te haya gustado.

 

SAM MACCANDLESS BELTRÁN 

 

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