Manuel Fernández Cruz: «Aportamos ideas para garantizar un acuerdo nacional»

–¿Cómo surge la propuesta de este pacto educativo?

–El pacto educativo nace de la propuesta que formula la Fundación para la Cultura y la Educación (ECOEM) de recoger las ideas principales sobre las que tendrían que ponerse de acuerdo agentes sociales y fuerzas parlamentarias del Estado para garantizar un gran acuerdo nacional que garantice, a medio plazo, la mejora de la calidad educativa.

–¿Cuáles serían esas ideas fundamentales?

–La primera es la estabilidad legislativa. España no puede continuar en la situación de cambio legislativo continuo que nos ha llevado en los últimos 30 años a tener hasta ocho leyes generales distintas de articulación del sistema educativo. Necesitamos mantener en el tiempo un mismo escenario legal que regule la educación. Ahora es la LOE,  vigente desde 2006, la que hace esta regulación. Los ciudadanos necesitan familiarizarse con la estructura del sistema y comprender los procedimientos escolares y sus fines pedagógicos para comprometerse con la educación.

–¿El segundo argumento es de índole económica?

–La segunda idea es que necesitamos un compromiso compartido de incremento del gasto en educación. A pesar de que en España, en los últimos diez años y en términos absolutos, el gasto en educación se ha duplicado, lo cierto es que en términos comparativos, la inversión ha decrecido, pasando de 4,47 puntos de PIB en 1997 a sólo 4,32 puntos en 2007. El aumento de riqueza económica en España no se ha visto reflejado en un mayor esfuerzo de gasto educativo, cuando en Europa este gasto ya supera el 5% y la media de países de la OCDE está llegando al 6%. Un mayor gasto en educación debería servir para incrementar la formación obligatoria y para disminuir los desequilibrios territoriales que aún existen en España.

–¿Qué posibilidades reales existen de que se produzca este pacto educativo?

–La educación tiene un indudable componente ideológico que, hasta ahora, ha animado la lucha política entre los grandes partidos. Pero los responsables políticos, sin renunciar a sus planteamientos ideológicos, deben aceptar que la educación es un bien tan básico y general para los ciudadanos que están obligados a un acuerdo mínimo de consenso que garantice la estabilidad más allá de la alternancia en el gobierno. Y la ciudadanía debe exigir ese consenso.

–¿Son otro escollo para este pacto la existencia de comunidades autónomas con  transferencias educativas?

–Las comunidades autónomas tienen competencias plenas en materia educativa, pero al Estado le corresponde una armonización general que aseguren la cohesión social y territorial, que garantice a los ciudadanos la eficacia del servicio público educativo con independencia de su lugar de residencia. La estructura múltiple no debe ser un problema si existe un buen acuerdo de armonización.  Y es cierto que estamos fracasando en la armonización de las políticas educativas lingüísticas en los territorios con dos lenguas cooficiales.

–En las propuestas también se recogen la dignificación docente…

–Por supuesto, la educación escolar es imposible sin la autoridad moral del profesorado. Estamos viendo casos que demuestran que se esta perdiendo su fuerza. Tenemos que recuperar el liderazgo moral que tiene que tener el docente. Y ello sólo puede conseguirse con el apoyo social, es decir, el de las familias  y también el de la sociedad en general, y los medios de comunicación. Pienso que la mejor manera de recuperarlos es que el sistema educativo se someta a una verdadera evaluación con una rendición de cuentas del buen trabajo que se está realizando, como ya se está haciendo en algunos países de Europa, lo que vendría a recuperar a medio plazo la autoridad de los profesores.

–En cualquier caso, ¿considera que este pacto es inaplazable?

–Por supuesto. Aprovechemos la inquietud social generada por las evaluaciones comparadas de los sistemas educativos en los países de la OCDE y de la Unión Europea que nos señalan algunos indicadores de rendimiento escolar que precisamos mejorar, para aunar voluntades políticas y conseguir un pacto sociedad-escuela. La educación es el un elemento clave en el fortalecimiento del estado de derecho y del crecimiento social y económico del país.

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