Sobre por qué me hice profesor

El escritor, que fue muy mal estudiante, decide criticar el sistema educativo desde el punto de vista de un alumno díscolo y con problemas de aprendizaje. Aborda el tema de la angustia, la presión y la desidia que invade a los estudiantes que se ven obligados a ir a la escuela día tras día sin saber muy bien por qué. Este es el eje central de la novela.
Una cosa es lo que el niño quiere aprender y otra es lo que le enseñan. En esta discordancia es donde surge el fracaso escolar ya que el estudiante se encuentra perdido sin una guía clara.

Vida

‘Mal de escuela’, como hemos mencionado, tiene tintes autobiográficos ya que el mal alumno se convirtió en profesor y posteriormente en escritor de prestigio. Es por lo tanto una obra de superación personal que puede ayudar a muchos a seguir adelante y a triunfar.

Su estilo sencillo y sus consejos pueden ser muy útiles tanto para docentes como para estudiantes. Dice en un momento del libro: «De modo que yo era un mal alumno. Cada anochecer de mi infancia, regresaba a casa perseguido por la escuela. Mis boletines hablaban de la reprobación de mis maestros. Cuando no era el último de la clase, era el penúltimo».

En Francia, en los boletines de nota, los profesores están obligados a poner junto a la nota, que por cierto se evalúa del 1 al 20 y no hasta el diez como en España, una apreciación para matizar y acompañar la nota. Cuando el alumno no es muy bueno, a veces los profesores se ensañan y les ponen frases que pueden ser hirientes, algunas de ellas ilustran la contraportada del libro de Pennac, por ejemplo el profesor de inglés escribe: «Habla mucho pero ni una sola palabra en inglés»; el de dibujo suelta perlas como éstas: «Dibujos perfectos salvo en clase»; el de francés es aún más duro si cabe: «alegre compañero, mediocre como alumno».

Pennac vuelve a darnos una lección magistral, repleta de lucidez y sentido del humor. Su acierto es enfocar la visión de esta obra directamente sobre el mal estudiante, de modo que singulariza cada individuo de esa estadística negra que mancha todo sistema de educación. La circunstancia de haber sido lo que él mismo llama «un zoquete», le permite abordar el espinoso asunto desde una perspectiva pegada a la realidad, lejos de retóricas de despacho. Su experiencia como profesor durante veinticinco años, en muchos casos impartiendo clases a alumnos especiales, le concede también el punto de vista de quien está al otro lado.

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