Ajustando cuentas con la realidad

La visita de Luis García Montero (ganador del Premio Nacional de Poesía, entre otros) fue una oportunidad única para hablar de Literatura. «La literatura de un amante de los clásicos, un humanista y de alguien que sabe la importancia que tiene enseñar», destacó Blanco. No en vano, por todos es conocida la carrera como profesor en la UGR del poeta. Como él mismo dice: «Escribir, leer y enseñar, para mi va todo en el mismo paquete».

Montero hizo de su charla un diálogo de intenciones. Una defensa de la integridad de las letras y de la importancia de que los jóvenes aprendan a pensar por sí mismos y en libertad. Como les decía, empezó hablando de su padre y de los poemas que le leía cuando era pequeño. «Mi favorito era ‘El tren expreso’ de Campoamor. Y una de las primeras cosas que escribí fue un nuevo final para ese poema, uno feliz en el que la pareja de enamorados vivían felices y comían perdices. Usé la imaginación para ajustar cuentes con la realidad».

Nuevas clases

Montero está convencido de que las clases de Literatura han cambiado de dirección. «Una vez me me preguntaron en clase la lección. Era sobre Ramón de Campoamor, así que me dije a mí mismo ‘es la mía’ y le recité al profesor mi poema favorito. Cuando llevaba un par de versos, el maestro me frenó y me dijo: ‘Ya, ya, ya… Eso está muy bien, pero vamos a lo que interesa: fecha y lugar de nacimiento».

Montero cree que «el escritor no hace su trabajo para que otros se examinen, es un diálogo sobre la vida. Para tomarse la vida en serio». Por cierto, el poeta dejó caer alguna idea sobre el horario escolar: «De todas formas, leer poemas en clase es cada vez más difícil… con las pocas horas de Literatura que se permiten, cada vez menos».

Valores

Uno de los temas que más despertó la curiosidad del auditorio, fue el análisis de la ‘libertad’ que Montero desmenuzó para los jóvenes. «La libertad no es decir lo que pensamos, es pensar lo que decimos. Esa es la única manera de conseguir opiniones propias». Así, el profesor indica tres posibles opciones: «La primera, que el joven repita como loros lo que hay en el ambiente, las opiniones que se escuchan en la televisión, sin meditar. Como un loro». En segundo lugar, «pensar las cosas para decir lo que te conviene según con quien estés… Algo muy de políticos». Y, por último, «decir lo que te exige tu conciencia, de manera que te puedas responsabilizar de lo que vayas a decir. Para eso hay que buscar la palabra precisa y no tomarse la vida con demasiada prisa. Para eso hay que leer y para eso está la Literatura».

Antes de empezar la ronda de preguntas, Montero recitó dos poemas a los alumnos del Fray Luis. ‘Mujeres’, «un poema que habla sobre la libertad convertida en basura y que se me ocurrió en una parada de autobús», y ‘Nocturno’, en el que hizo un homenaje a las noches de fiesta que el joven García Montero disfrutaba en Pedro Antonio de Alarcón –algo que también llamó la atención de los jóvenes-.

Aplausos y hasta la próxima. Profesores de profesores y alumnos de alumnos… ¿Quién sabe?, puede que, después de todo, la vida eterna esté escrita en los libros.

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