Pepe Tuvilla: «La escuela es clave para la construcción de la paz»

–¿Qué añora de su etapa de escolar?
–Añoro pocas cosas y trato siempre de centrar mis esfuerzos en nuevos proyectos o en aquellos inconclusos: un nuevo libro sobre la educación en derechos humanos, la redacción de los cuentos que inventaba y narraba a mi alumnado en mi etapa de maestro o la elaboración de material didáctico que impulse y promocione la cultura de paz en los centros educativos. Más que añorar,  atesoro los momentos que de alguna manera han determinado mi vida personal y profesional. Por ello, de mi etapa escolar recuerdo a los maestros, muy pocos por cierto, que me enseñaron con paciencia y ternura.

–¿Y de su época de profesor y coordinador del Plan Andaluz de educación para la Cultura de Paz y No Violencia ?
–De mi época de profesor, valoro el trabajo en equipo y sobre todo la pasión con la que pretendía enseñar, tratando siempre de ser coherente en mis acciones. Como coordinador del Plan Andaluz de Educación para la Cultura de Paz y No Violencia, estoy enormemente agradecido con todas las personas que hicieron posible que nuestro sueño compartido se hiciera realidad y con las que me une una sincera amistad.

–¿Cómo se despierta en usted el interés por la educación en valores?
–Este interés por la educación para la paz y los derechos humanos surgió en los años de estudiante de Pedagogía, a finales de los años setenta, gracias a mis contactos con escritores pacifistas y posteriormente al incorporarme al movimiento ecopacifista español, siendo ya miembro de la Asociación Mundial por la Escuela Instrumento de Paz, una ONG fundada por Jacques Mülhthaler, editor de manuales escolares que comprendió el gran papel de la escuela puesta al servicio de la humanidad y de los principios cívicos. 

–En educación ¿cualquier tiempo pasado fue peor?
–La educación siempre es una tarea de futuro que busca respuestas alternativas a los problemas sociales y culturales de una época determinada. Educar es siempre imaginar nuevas posibilidades para el desarrollo personal y social de los ciudadanos y ciudadanas. Por otro lado, es siempre una tentativa cargada  más de  incertidumbres que de certezas; acción que requiere por tanto de mucha imaginación, compromiso  y  cooperación. La educación es un proceso global de toda la sociedad para alcanzar nuevas cotas de progreso y dignidad para todos y todas. Es siempre una acción inacabada y perfectible.

–¿Qué importancia tiene la escuela en la construcción de la paz?
–No cabe duda que la contribución de la escuela es fundamental para la construcción de la paz, entendida como la síntesis de todos los derechos humanos. Pero la escuela no se puede trabajar en solitario. La construcción de la paz requiere que todas nuestras acciones se inicien desde la equidad de género y que, al menos, se superen tres desafíos o metas: primero superar la tensión que la Cultura de Paz impone a la organización escolar y al propio currículo; segundo, conseguir que los centros educativos sean verdaderas comunidades de aprendizaje; y, por último, pasar a un modelo de sociedad educativa y educadora.

–¿Cómo se puede trabajar desde el aula?
–Opino que tratar de aprender los valores mínimos de la cultura de paz en el aula sería insuficiente si el centro como tal, en sus distintos ámbitos, no está implicado a través de un proyecto integral con la participación de todos los miembros de la comunidad educativa y de amplios sectores de la sociedad. Dicho proyecto debiera centrarse, a nivel de centro y de aula, en la mejora del ambiente socioeducativo constituido por una mejora del clima escolar, por la mejora de las prácticas docentes y por resolución pacífica de los conflictos.

–¿Que valoración hace de la polémica suscitada por la nueva asignatura, Educación para la ciudadanía?
–Creo que es una polémica innecesaria e interesada. ¿Cómo se pueden objetar los derechos humanos? Se necesita mayor información, una información sincera y abierta.

–¿En qué está trabajando ahora tanto pedagógica como poéticamente hablando?
–Trabajo en la historia de la educación para la paz y los derechos humanos en nuestro país. Y a ratos en un poemario de carácter social.

“El Plan Andaluz ha conseguido hacer de la utopía una realidad”

José Tuvilla en su despacho. / A.A.
José Tuvilla en su despacho. / A.A.

Cuando le pedimos a José Tuvilla que realice una valoración del desarrollo del Plan Andaluz, pionero en nuestro país, no vacila en afirmar que éste ha sido enorme y ha servido y sirve de ejemplo para iniciar experiencias similares. Entiende que su consolidación se ha debido a la vitalidad y decidido compromiso del profesorado andaluz y, también, a la voluntad honesta de la administración educativa que lo ha hecho posible. “La Cultura de paz –añade- es una construcción colectiva inacabada que constituye uno de los principios básicos de nuestro sistema educativo andaluz y de nuestra Comunidad andaluza tal como se expresa en nuestro Estatuto Autonómico.Con este Plan se ha iniciado un camino que requiere de nuevos proyectos y de nuevos esfuerzos no sólo para consolidar los objetivos ya conseguidos, sino para conseguir nuevas complicidades en un mundo interdependiente y, en ocasiones, violento. En síntesis, diría que el Plan Andaluz ha conseguido hacer de la utopía una realidad tal como se constata por la fortaleza de una red formada por casi dos millares de centros educativos y que fue definida, por una publicación pedagógica de ámbito nacional, como “la red de la esperanza”..

Obras pedagógicas, literarias, biografía completa en: PAGÍNA PERSONAL DE JOSÉ TUVILLA

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