Las ‘escuelas’ del carnaval alhameño

Para ello es fundamental la labor de muchos maestros y maestras naturales de Alhama pero también los destinados en esta población que se vuelcan por completo en la preparación de disfraces y coplillas.

Dos décadas

La primera comparsa escolar salió en 1988 del CEIP Cervantes. Fueron ‘Los Mandarinos’. Algunos de los maestros que la hicieron posible como Mari Carmen Arrabal, Mari Carmen Guerrero y su marido Antonio Guerrero, pregonero de carnaval de la presente edición, no  han faltado desde entonces a esta cita festivalera  de una forma u otra (componiendo coplillas, ayudando a las madres con el diseño de los trajes, saliendo a la calle, etc.) Luego vendrían ‘Los Parvulones’, ‘Los moritos trotamundos de segundo’, ‘Ríete que es mejor’, ‘Qué diablos’, ‘Las avispillas’, ‘Los escolares del callejón’, ‘Los espantajos’, ‘Muñecos sin nieve’, ‘Las bombonas rebolondas’, ‘Los chubasqueros’, ‘Blancanieves y los 50 enanitos’, ‘Los flautistas de Hamelín’, ‘Los 2 en 1’, ‘Los piratas del Callejón’, ‘El viaje de los 50´s’, ‘La tripulación de bachillerato’, ‘Los rumberos del Mediterráneo’ y ‘Los sultanes del mediterráneo’, entre otros.

El pasado lunes muchos vivieron un momento inolvidable, entre otras cosas porque en el resumen de imágenes realizado por Juan Grande, muchos se vieron con unos cuantos años de menos. Por supuesto, tras este acto hubo una actuación en la que el escenario se llenó de indios, trogloditas, egipcios, cocineros, etc. Por todo ello, Mari Carmen Martínez muestra su satisfacción pues «son muchos años saliendo en carnaval, más de veinte, y se nota el empujón que se le viene dando desde los centros escolares de lo que me siento muy orgullosa por la semilla que se siembra y que está dando sus frutos no sólo en los escolares sino también en los compañeros que vienen a Alhama y que se lo pasan muy bien. Lo de este año estaban alucinados, pues no se imaginaban que se vivían de esta manera».

Atrás quedan semanas de duro ensayo, tiras y aflojas por la indumentaria carnavalera, un quito y un pongo por una palabra en una copilla, reuniones con las madres para explicarles de lo que vamos este año, etc. Pero el esfuerzo simpre vale la pena.

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