Javier y Daniel Baltar Bueno, dos hermanos granadinos que dan la nota

 Javier cumplió 14 años el 26 de agosto. El pasado curso finalizó segundo de la ESO con “todo sobresaliente, diez; dos nueves y un notable”. Reconoce que sus materias favoritas son Francés, Inglés, Griego y Lengua. De hecho, además de llegar a ser un “gran concertino”, tiene muy claro que le encantaría estudiar Filología Hispánica. Cuando le interrogamos por el secreto para sacar buenas notas y continuar con sus estudios musicales nos contesta que todo es cuestión de “voluntad y organización”.

“Me levanto temprano para ir al instituto. Al regresar almuerzo y a las tres y media me pongo a estudiar violín durante toda la tarde. Tras la cena suelo hacer los deberes y estudio. Los días que tengo que ir al conservatorio hago los deberes a la vuelta”, comenta como algo normal. Para él la televisión y los juegos quedan relegados a los fines de semana y prefiere salir con los amigos a chatear. También durante las vacaciones prosigue con sus estudios musicales. Así el pasado verano ha asistido, del 8 al 13 de julio, al V Forum Internacional de Música de Torrelodones (Madrid) para asistir al curso de violín impartido por Manuel Guillén y David Martínez.

Los hermanos Baltar Bueno, ejemplo de voluntad y organizaciónAsí mismo, ha estado pendiente de su ingreso en la Academia de Estudios Orquestales Barenboim-Said que se ha materializado gracias a sus dotes musicales y pese a no cumplir con el requisito de la edad. Precisamente el próximo fin de semana comenzará las clases que le llevarán una vez al mes a Sevilla. Javier tiene muy claro que “tienes que poner mucho de tu parte, pues hay que estudiar mucho, también tienes que tener el apoyo de tus padres y que los profesores sepan  interesarte por lo que enseñan”.  

Con cuatro años

Casi, desde que tiene uso de razón, se recuerda con un violín entre las manos.  En 1998 ingresa en la Escuela Experimental de Música de Granada siendo iniciado en lenguaje musical por el profesor Estanislao Peinado, estudios que continuaría con Miguel Blázquez. Aurora Contreras y Mariló Víchez. Entre 2003 y 2008 ha estado en la Escuela Experimental de Música de Granada  y ha sido  miembro de la Orquesta de Cámara de dicha escuela dirigida por el profesor Antonio Martos. En 2007 se integraba como violinista en la Joven Orquesta Sinfónica de Granada. Paralelamente en estos años recibe clases de violín de los maestros  Christophe Blezien y Cristina Minguez, así como de piano con el profesor Andrey Reznik. El presente curso continuará con las clases de violín  del profesor Marc Paquin, al tiempo que asistirá una vez al mes a la Academia de Estudios Orquestales Barenboim-said, con sede en Sevilla y cursará estudios de 3º de Grado Medio en el Conservatorio Profesional de Música Ángel Barrios de Granada, en la especialidad de violín con la profesora Mariela Comasaña y de 4º de Grado Medio de piano con Javier Herreros.

El más pequeño

Daniel cumplirá el próximo 29 de octubre los diez años. Para él ha sido más fácil pues tiene en su hermano un magnífico modelo. Por el momento simultanea sus estudios de violín y piano que también comenzó cuando estaba a punto de cumplir los cuatro años con las clases de 5º de Primaria que recibe en el colegio bilingüe Sierra Elvira. El pasado curso finalizó también con excelentes calificaciones son concretamente cuatro sobresalientes y el resto notables”. Al igual que su hermano tiene perfectamente organizado su tiempo.  “Me levanto, desayuno, y voy al colegio en autobús. Cuando regreso meriendo y hago violín. Después descanso un poco y luego sigo con piano. Cuando acabo a veces juego con mi primo y hago los deberes”. Como asignatura favorita señala las Matemáticas. Le encanta el fútbol, montar en bici y su ídolo fuera de la música es Iker Casillas, el portero del Real Madrid.  

“La música les aporta muchísima memoria”

La familia Baltar Bueno, al completo

Sus padres son María del Mar y Miguel, una enfermera extremeña y un contable santanderino. Ambos se sienten muy orgullosos de la pasión musical de sus hijos y reconocen el “gran esfuerzo y horas de dedicación y estudio que les requiere”. No obstante, están convencidos de que estos estudios de piano y violín les están ayudando a mejorar los resultados académicos. “La música les aporta muchísima memoria, por lo que no es tanto el trabajo que tienen que dedicarle al trabajo del colegio”, indican al tiempo que señalan el importante desembolso económico que les supone pues “tienes que pagarlo todo. Lo único gratuito es el Conservatorio pero se queda un poco corto. En verano, además de amoldar las vacaciones tenemos que pagar los cursos y estancias, y ahora, por ejemplo, vamos a solicitar una beca de transporte para sufragar los gastos de desplazamiento a Sevilla para asistir una vez al mes a la Academia de Estudios Orquestales Barenboim-Said. En cualquier caso si triunfan será gracias a su esfuerzo”.
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