Estudiantes con expedientes brillantes

Paloma Moreno es otra de las alumnas excelentes. Tiene de media un 9,68 -selectividad y bachillerato- y cursa primero de Medicina. Ella también es ordenada en sus estudios. Pensó en hacer Biología o Bioquímica, pero alguien le explicó que «lo de los laboratorios también lo podía tener con Medicina». En los meses que lleva en la Facultad de la avenida de Madrid «está contenta. Me gusta más de lo que me esperaba». Su secreto para estas notas dice que es trabajar, que le gusta lo que hace y ve resultados.

Esta joven compartió el premio con sus padres y con sus profesores. Algunos de ellos fueron los que hicieron que en la ESO cambiara su visión sobre las Ciencias y ahora le gusten. «Mis profesores además de Matemáticas, Lengua… me han enseñado muchas cosas», dijo Paloma, ex alumna del instituto Trevenque de La Zubia. De sus padres, que son profesores y le han inculcado el gusto por la lectura, destacó el apoyo que le han dado.

Ana Parejo ha tenido que aparcar durante un año su sueño de estudiar Medicina, pero ahora se ha llevado una alegría recogiendo el Premio Extraordinario de Bachillerato. Ana estudió en el instituto Padre Suárez y obtuvo matrícula de honor, pero en selectividad le bajó la nota. No obstante, se presentó en septiembre y ya tiene un 9,19. Eso sí, aunque no está matriculada en ninguna carrera, Ana no ha dejado de lado los estudios. Se está dedicando a aprender y perfeccionar idiomas como el inglés y alemán, está participando en tareas de voluntariado y dando clases a compañeros de bachillerato. La Química y el Alemán es lo que más le gusta.

A Antonio Rivas García, que estudió en el instituto Padre Manjón, la asignatura que más le gusta es Filosofía. No obstante, su elección en la Universidad ha sido la Arquitectura. Tiene de nota media un 9,1. Es constante en sus estudios y la elección de la carrera ha sido «fruto de una reflexión a fondo». Por eso, ahora no deja ni un día de estudiar, dibujar y realizar trabajos. Se siente un poco agobiado y reconoce que hay que «renunciar a la vida social», pero como decía un profesor del instituto «Antonio, es mucho Antonio».

El día de la entrega de los premios todo eran piropos. Los siete alumnos premiados son un ejemplo a seguir. Responsables, constantes y trabajadores, estos premios son un buen inicio para una carrera prometedora. Los profesores de los institutos, que acudieron al acto estaban muy orgullosos de ellos. Los estudiantes también les agradecieron su buen hacer y no se escondieron en decir que a muchos de ellos les deben el gusto por unas asignaturas u otras. Unos y otros han hecho buenas ‘parejas’ de estudio. Algunos de los maestros les llevaron algún regalo más a estos estudiantes. A Antonio, por ejemplo, una de sus antiguas maestras le entregó el libro ‘Cien años de Soledad’ de Gabriel García Márquez.

Muchos libros acompañarán en el camino a Macarena García Collado, otra de las premiadas que se ha matriculado en Derecho, y a quien le gusta mucho leer. Su nota media supera el nueve. Tiene, además, muy claro lo que quiere hacer y ser. El listón lo ha puesto, por ahora, en ser diplomática. Le gustan mucho los idiomas y sueña con poder trabajar en Bruselas. Su pasión por los idiomas le llevó a pensar en hacer Traducción e Interpretación, pero después se decantó por la Facultad de Derecho. Macarena estudió en Colegio Monaita.

Fariza Syed Syed fue alumna del La Inmaculada. Tiene de media un 8,65 y eso le ha permitido presentarse y ganar uno de los Premios Extraordinarios de Bachillerato. No obstante, no fue suficiente para poder matricularse en Medicina. Por eso, este año está estudiando Fisioterapia y el próximo se matriculará en Medicina. Repitió selectividad en septiembre y ha sacado un 9,34. Fariza también guarda muy buenos recuerdos de sus profesores. Las asignaturas que más le gustan son Matemáticas e Inglés.

A Alicia Cobos Recio, otra de las premiadas que estudió en el instituto Moraima, también le gusta el Inglés y a la misma altura sitúa la Física y la Historia. Este año cursa Arquitectura y «me gusta, pero es muy dura». Por eso, Alicia estudia todos los días. Ella al igual que muchos de los alumnos premiados tenía claro qué quería estudiar. En su caso está claro que era la Arquitectura. Con la nota no tuvo problemas para entrar, tenía de media un 8,6. En el bachillerato la media fue de 9,4.

En total este año han sido siete los alumnos galardonados en los Premios Extraordinarios de Bachillerato. En el acto ellos fueron los homenajeados, pero los estudiantes no dejaron pasar la oportunidad para ‘homenajear’ a sus profesores y padres. Una muestra más de la excelencia de estos alumnos, que son sobresaliente con los libros y con su entorno.

La delegada de Educación, Ana Gámez, recordó que en la provincia 176 alumnos cumplían los requisitos para presentarse a estos premios. Es necesario tener una media superior al 8,75. Después tienen que presentarse a unas pruebas. Este año lo hicieron 21 y las aprobaron siete, que han sido los premiados. «Todos y todas sois merecedores del reconocimiento de la comunidad educativa de la provincia de Granada, aunque no hayáis obtenido el premio, pues el expediente académico exigido para poder optar a los premios extraordinarios de Bachillerato ya habla de vuestro esfuerzo y de vuestra dedicación al estudio».

Asimismo, destacó que «cada vez más, somos conscientes del factor decisivo que tiene el trabajo personal en la educación; estudiar, podemos decir que es un trabajo que prepara para un trabajo posterior, pero, en sí mismo, el estudio requiere un esfuerzo, una entrega, que hace que vuestros resultados sean admirables, y estamos aquí para rendiros esta admiración y reconocimiento». y agregó: «Yo os aseguro que, desde los centros educativos, vuestros profesores y profesoras han dado lo mejor de ellos mismos para poneros en situación de aprender, para desarrollar todos los mecanismos que os permitan alcanzar una adecuada formación humanística, científica y profesional, que facilite vuestro acceso a unos estudios superiores en las mejores condiciones, de modo que sea una realidad la igualdad de oportunidades».

«Vosotras y vosotros, al poder optar a estos premios extraordinarios, y algunos al haberlos conseguido, representáis una impagable recompensa al esfuerzo realizado, no sólo por parte de los centros y del profesorado, sino, y aquí quiero destacar su papel, por parte de vuestra familia, que os ha sabido inculcar el amor al estudio y la constancia en el trabajo diario», concluyó.

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