Habilidades para la cultura

 

De igual forma, esta competencia posibilita para utilizar las manifestaciones culturales y artísticas como fuente de enriquecimiento y disfrute y considerarlas como parte del patrimonio de los pueblos. Encontrar formas y cauces de comprensión y expresión; planificar, evaluar y ajustar los procesos necesarios para alcanzar unos resultados, ya sea en el ámbito personal o académico, poniendo en funcionamiento la iniciativa, la imaginación y la creatividad para expresarse mediante códigos artísticos.

Ser competente cultural y artísticamente implica tener conciencia de la importancia de apoyar y apreciar las iniciativas y propuestas de otros, al igual que conocer las principales técnicas, recursos de los diferentes lenguajes artísticos, las obras y manifestaciones más destacadas del patrimonio cultural.

Exige, de igual forma, desarrollar una actitud de aprecio a la creatividad implícita en la expresión de ideas, experiencias o sentimientos a través de diferentes medios artísticos, como la música, la literatura, las artes visuales y escénicas, o de las diferentes formas que adquieren las llamadas artes populares.

Valorar la libertad de expresión, el derecho a la diversidad cultural, la importancia del diálogo intercultural y la realización de experiencias artísticas compartidas, será otro de los factores que determinen su adquisición.

La competencia se debe desarrollar dentro y fuera del centro. Así, se hacen diferentes propuestas para su desarrollo en el ámbito familiar. Algunas de esas propuestas se basan en realizar audiciones de música de forma intencionada y de todos los estilos, provocando conversaciones sobre lo escuchado y sentido; aprender de los abuelos y abuelas cuentos, leyendas, canciones populares, refranes adivinanzas y favorecer el interés por saber el origen de estas tradiciones; y realizar paseos por el entorno más o menos cercano conversando sobre el valor artístico de edificios, monumentos,… y su repercusión en el estilo de vida y costumbres de los habitantes del lugar.

A estos consejos se suman manejar folletos, agendas culturales de ayuntamientos o de prensa extrayendo información interesante; diseñar y planificar viajes conjuntamente, permitiendo la elección de itinerarios y rutas y destacando de los mismos los valores culturales y artísticos a visitar; apoyar las iniciativas personales que muestren «nuestros hijos» y que reflejen la creatividad y la expresión: escritura, pintura, interpretaciones teatrales, musicales o de danza; y animar al asociacionismo y a su participación en actividades de ocio y tiempo libre.

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