En marcha la segunda edición de “Tras las huellas de Magallanes”

Tras la Huella de Magallanes es una experiencia cultural y formativa que centra sus objetivos en el reto personal de los jóvenes ante los cambios de la sociedad del futuro, primando valores como la cooperación, la solidaridad y el diálogo intercultural, así como, la comprensión y encauzamiento de las nuevas tecnologías como herramientas indispensables para la eliminación de barreras económicas y culturales.

Finalmente, han sido 50 los jóvenes ganadores del programa cultural Tras la Huella de Magallanes, los cuales tienen la oportunidad de protagonizar esta nueva singladura que pretende emular año tras a año el recorrido que diera lugar a la Primera Vuelta al Mundo, y cuyo Quinto Centernario se conmemora en el año 2019. 

A pesar de la crisis, la Fundación Atarazanas ha luchado contra viento y marea para mantener viva la llama de un proyecto que cuenta con miles de seguidores y agradece especialmente el apoyo de importantes instituciones y entidades, públicas y privadas, como la Caixa, el Plan Turístico de Sevilla, el Instituto Andaluz de la Juventud, la Diputación Provincial de Sevilla, la Consejería de Cultura, y la Asociación Magallanes 2019.

VIAJANDO HACIA DONDE VIVE EL VIENTO, PINGÜINOS Y UNA LECCIÓN DE HISTORIA.

Tras dejar Buenos Aires, los jóvenes magallánicos han cambiado de casa. Hostel por Bus. Dos mil quinientos kilómetros de una carretera tan recta como eterna que les ha conducido directamente a la Patagonia. Hermosos paisajes dotados de una inquietante monotonía, en los que se podía atisbar de vez en vez guanacos salvajes y algún que otro pueblo donde repostar combustible y alimentos. Durante la navegación por estos océanos de pampas desoladas, los chicos y chicas de Tras la Huella de Magallanes decidieron emplear su tiempo en los quehaceres más diversos, charlar, leer, ensayar sevillanas y también la obra de teatro que estrenarán en Puerto de San Julián, junto a jóvenes de la localidad.

Un grupo de participantes en el nuevo mundo
Un grupo de participantes en el nuevo mundo

Nombrar la Patagonia es decir viento. Aquí nace y aquí muere. Siempre sopla y si no es así, probablemente, estemos en un sitio equivocado. Los jóvenes expedicionarios han podido comprobarlo en las diferentes actividades realizadas nada más llegar a San Julián. Después del solemne acto institucional entre la Fundación Atarazanas y la Municipalidad del lugar, para sellar el acuerdo de la Red de Ciudades Magallánicas, el grupo se trasladó a la playa donde desembarcara Magallanes para hibernar y se trasladaron en barcaza a diferentes puntos de la histórica bahía. Lo primero fue la isla de los pingüinos, donde habita una colonia con más de 150.000 ejemplares. Justo en época de anidamientos y polluelos, los chicos quedaron maravillados al poder fotografiarse a pocos centímetros de tan fantásticas aves. A continuación visitaron una importante colonia de cormoranes imperiales  donde se les explicó la delicada línea que separa la conservación y el exterminio medioambiental. También sintieron la historia al legar a Isla Justicia, lugar donde Magallanes celebró el juicio contra los amotinados de San Julián y ajustició a Gaspar de Quesada.

Ya en tierra visitaron el museo de La Nao Victoria. Se trata de un barco réplica de la famosa nave que culminara la vuelta al mundo, y que les hizo experimentar las terribles condiciones que tenían los barcos en el siglo XVI. Para terminar, paseo por la costanera de la bahía y visita al monumento donde se conmemora la primera misa en suelo argentino, celebrada por Magallanes y sus hombres el 1 de abril de 1520.

 

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