Los grandes maestros de la música también fueron niños (II): Manuel de Falla

Falla disfrazado de mosquetero para el Carnaval de Cádiz de 1883
Falla disfrazado de mosquetero para el Carnaval de Cádiz de 1883
Con apenas un año, su niñera, a quien llamaban la Morilla por el color tostado de su piel, fue el primer contacto con los aires y cantos del folklore gitano. Ella lo acostaba y le contaba fantásticas historias que iban haciendo mella en el pequeño.

Comenzó a estudiar solfeo con su madre y algunos profesores. A los cinco años recibe clases de Clemente Parodi.

Manuel fue siempre un niño enfermizo y durante su infancia contrajo la tuberculosis, dolencia que le acompañará durante toda su vida. Las fiebres, el clima húmedo y el viento (Cádiz conoce bien el viento), serán factores que Falla temerá también durante toda su vida. Fue un niño replegado sobre sí mismo, taciturno, con alteraciones de humor, pero muy dotado para la música, que aprende con gran rapidez. Posee un marcado signo católico influido por su madre y por un cura llamado José Fedriani.

A los seis años practica en el armonio de su abuelo. Su madre cuida de llevarlo a los conciertos que se ofrecen en la capital. En uno de ellos escuchó “Las Siete Palabras” de Haydn (obra que el compositor austriaco escribió por encargo, parece, de la hermandad gaditana de la Santa Cueva y que el propio autor sintió como su mejor obra). Tan impresionado quedó el pequeño Falla con aquella obra (cuyo último número es un terremoto) que dijo de ella: ¡Qué equilibrio! No sobra ni falta una sola nota. La perfección absoluta. ¡Maravillosa!

Con siete años continúa sus estudios con Eloisa Galuzzo.

Su primer concierto lo ofreció en la Casa Quirell, un comercio de instrumentos musicales cuyo dueño sentía gran cariño por el pequeño Falla.

Un jovencísimo Falla Contando Manuel ocho años, se produjo en Cádiz una epidemia de cólera que también marcará toda su vida. La muerte se ceba con vecinos y conocidos y Falla se atemoriza. Esta circunstancia motiva su primer viaje: su familia lo traslada a San Fernando. El terror por las infecciones le llevará a limpiar personalmente con alcohol las teclas del piano cada vez que daba un concierto o a hervir y filtrar el agua, de por vida. Cuando mucho más tarde se traslada a Granada, sus amigos se extrañarían de que hirviera el agua de Granada (¡un agua tan pura!).

Con nueve años ya domina las Siete Palabras de Haydn (obra que interpretó en la iglesia de San Francisco) y estudia contrapunto y composición.

A los diez años Falla seguía siendo un niño enclenque y triste. Cumplidor de comunión diaria y de rezos bajo la mirada del cura y de su madre durante el rosario familiar de todas las tardes tras la merienda. Con esta edad supera su examen de ingreso al instituto, para cursar bachillerato y con él aparecen su primeras lecturas y autores literarios: Zorrilla, Calderón, Becquer, etc. De cualquier modo, la vocación musical está decidida y mientras destaca en sus estudios musicales, los escolares marchan sin pena ni gloria.

Falla estudia con Eloisa Galusso y con Alejandro Odero, entre otros.

Con once años tiene ya un importante prestigio musical en la ciudad. Viaja a Sevilla y queda deslumbrado con su Catedral, su Alcázar y sus historias colombinas. Compone un andante y un scherzo de Sonata para violonchelo y piano. Durante estos años tiene poca relación con jóvenes de su edad, pero tiene clara su vocación de “músico compositor” (así escribirá en el padrón municipal de Granada de 1921).

Con trece años se aficiona a escribir e ilustrar (dibujaba muy bien) algunos periódicos manuscritos (El Cascabel, El Burlón…). Continúa su enfermiza naturaleza, catarros frecuentes, delirios imaginativos… Su padre sigue siendo un irresponsable y observa una crisis familiar que también le marcará.

A los catorce años compone el Vals Capricho, Serenata Andaluza y Nocturno (para piano).

Con quince ya es un chico muy conocido y valorado en Cádiz por sus estudios musicales y su virtuosismo.

Luis Gerardo Ortiz. C.E.I.P. “San Francisco” de Cájar (Granada)

 

Os dejamos uno de los temas más conocidos de Manuel Falla

 

 

  Autores consultados:  
     
 

 Manuel Orozco.

 José María Rivas.

 Pascual Recuero.

 Federico Sopeña.

 

 

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