Viaje al universo de Punset

Las oficinas de Redes están en un barrio clásico de la alta burguesía barcelonesa, el selecto Pedralbes, a quince minutos de la estación de Ferrocarriles de Sarriá. Se encuentran en una calle tranquila, frente a los Jardines de Villa Cecilia y Villa Amelia. Un edificio residencial, con portero, moqueta y sofás en el hall. No hay rótulo ni placa. Nada parece indicar que allí se encuentre, ni mucho menos, la sede de una productora de televisión, el Grupo Punset Producciones.

Eduard Punset Casals (Barcelona, 1936) es abogado y economista. Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid y Master en Ciencias Económicas por la Universidad de Londres. Ha sido redactor económico de la BBC y economista del Fondo Monetario Internacional en los Estados Unidos y Haití. Tras veinte años en el extranjero, tuvo un destacado papel en la transición democrática como Ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas en el gobierno de Adolfo Suárez. Participó también en la implantación del Estado de las autonomías como Conseller de Finances de la Generalitat, con Tarradellas.

Me han citado un jueves de octubre, a las diez de la mañana. He viajado hasta Barcelona para realizar una investigación sobre Redes. Me recibe cordialmente Miriam Peláez, bióloga y directora científica del programa, con la que había concertado la visita a Barcelona hace más de un mes. El Grupo Punset tiene su epicentro en un piso amplio, señorial, con chimenea en el salón y suelos de parqué. En la entrada hay una mesa con una selección de fotos históricas de Punset junto a grandes personalidades, como el Rey Juan Carlos y los expresidentes Adolfo Suárez, Calvo Sotelo y Felipe González. No encuentro ninguna imagen junto a Aznar y Zapatero.

Dibujo de Eduardo Punset realizado por Álvaro Sánchez
Dibujo de Eduardo Punset realizado por Álvaro Sánchez

Durante las últimas dos décadas, Punset se ha alejado de la política y la ha ido abandonando de una forma irreversible. Aunque conserva buenos amigos de aquella época, ha escrito varias veces que una de las causas de la infelicidad en nuestra sociedad es «el ejercicio abyecto del poder político». Esta reinvención personal comenzó a principios de los 90, cuando lo nombraron presidente del Instituto Tecnológico Bull y allí conoció a científicos, tecnólogos e ingenieros y descubrió a gente que pensaba de otra manera y que tenían otra visión del mundo. Luego, TVE le propuso dirigir un programa sobre economía, pero él los convenció para hacer uno de ciencia, que se debía llamar Redes.

En el pequeño santuario personal de la productora, observo otra fotografía con su buen amigo el neurólogo italiano Antonio Damasio, su carnet de eurodiputado (1989-1994), enmarcado y colgado de una pared. Un curioso retrato en blanco y negro de un joven redactor de la BBC. Es Punset con cincuenta años menos. Al lado, los numerosos premios recibidos como divulgador científico y los otorgados a su programa: el premio de periodismo Rey Jaime I (2007) o la Gold World Medal del New York Festival (2005), entre otros.

Sin lugar a dudas, el programa Redes constituye todavía un fenómeno insólito de permanencia y aceptación televisiva, solo equiparable a unos pocos y selectos formatos informativos de gran recorrido como Informe Semanal. Pero, en el reducido ámbito de la divulgación científica televisiva, Redes es único en su género. No hay constancia de ningún otro programa de ciencia en la historia de la televisión en España, que haya permanecido en parrilla, sin interrupciones, durante 15 años. El programa de Eduard Punset, cuya primera emisión data del 23 de marzo de 1996, ha sido desde entonces una constante en la oferta de TVE. Ni siquiera sus precursores directos, Luis Miravitlles, en la década de los 60 y Manuel Toharia, en los 80, lograron alcanzar ese récord de permanencia ni tampoco sobrevivir en el paso de una década a otra.

Miriam me presenta en el amplio salón al resto del equipo. En el centro de la habitación hay una gran mesa de reuniones con ordenadores Apple, donde trabajan habitualmente los productores del programa y el encargado del casting científico internacional. A nuestro alrededor, centenares de libros dispuestos con cierto orden en estanterías de distinta clase. Casi todos son originales en inglés de temas científicos muy variados: Darwin, Hawking o el evolucionista Stephen Jay Gould, uno de sus favoritos. En un rincón pasa inadvertido dentro de una carpeta el manuscrito de Excusas para no pensar (Destino 2011), su penúltimo ensayo divulgativo, que fue revisado aquí -como todos los demás- antes de ser enviado a la imprenta.

Además de dirigir Redes, Punset preside su propia productora audiovisual, colabora habitualmente con varios medios de comunicación (entre ellos XL Semanal), inaugura congresos y seminarios internacionales, atiende continuas entrevistas radiofónicas y televisivas (muchas con Buenafuente), presta apoyo psicológico on line a través de su propia fundación, edita la revista mensual Redes para la ciencia y publica, al menos, un best seller al año. Su agenda personal no tiene fin. ¿Es normal todo esto en un hombre que supera los 75 años? «Si te paras, se producen menos neuronas y poco a poco, te extingues», repite convencido a los incrédulos.

Sin proceder del mundo de la cultura científica y siendo un divulgador muy heterodoxo, en formación y trayectoria, Punset ha montado en menos de dos décadas un gran negocio sobre comunicación de la ciencia. Un negocio donde él es no sólo el alma y el cerebro, también el rostro y finalmente, su propia marca. Fiel a su ideario, nunca actúa sólo: «Cruzo los dedos para que no estemos solos. La soledad es un desastre y la manada la única salvación». Para ello, se ha sabido rodear de un completo equipo de científicos y periodistas jóvenes dedicados a la producción del programa televisivo, el asesoramiento científico, la organización de conferencias sobre la ciencia y la creación de vídeos y materiales de apoyo a la docencia.

Su figura y su carisma seducen a sus propios empleados. Dicen de él en las oficinas de Pedralbes que es «una persona ávida de nuevas experiencias y de nuevos conocimientos, que siempre está buscando más cosas para aprender y más cosas donde recibir y aportar». Que es «un gran comunicador de masas». «Una persona amable y muy atenta». Y sobre todo, que es «un visionario, una persona muy avanzada a su tiempo, con un cerebro privilegiado que le permite enlazar la física cuántica con el mundo de las emociones».

Gracias a su personalidad, Punset ha logrado que la gente de la calle le siga de la política al mundo de la ciencia y lo han convertido en toda una celebridad. Cuando se introduce su nombre en Google, aparecen de inmediato más de dos millones de entradas. En Facebook su perfil alcanza ya los 700.000 seguidores. En Youtube dispone de su propia colección de vídeos con sus programas, pero también con los spots publicitarios y las numerosas imitaciones y fakes (parodias irreverentes que usan el vídeo original de los programas y doblan el audio). Eduard Punset confiesa que se siente «bien arropado por la manada».

Sus éxitos editoriales se encuentran, a veces, en los límites de la seudociencia. En concreto, sus particulares viajes al amor, la felicidad, el poder de la mente y ahora, al optimismo. Su último libro, Viaje al optimismo, fue presentado el pasado 22 de noviembre de 2011, bautizado comercialmente como el «día del optimismo». Punset cree que nos sobran razones para pensar en un futuro mejor y defiende un curioso manifiesto del optimismo en forma de decálogo, donde entre otras cosas niega que exista una crisis económica planetaria y asegura que «cualquier tiempo pasado fue peor». Es, en realidad, un libro de autoayuda, un antídoto popular para estos tiempos difíciles.

Mi reciente viaje a Barcelona ha sido muy productivo en lo académico y personal. Pero, no es necesario visitar Pedralbes para conocer a Punset. Cuando un capítulo de Redes le atrape en la comodidad del sofá, o se sienta atraído a comprar la revista, cuando navegue por Internet y vea uno de sus vídeos o le regalen uno de los populares libros del divulgador catalán, estará viajando sin darse cuenta a otro universo. El universo personal de Eduard Punset. ¿Está preparado?

Julio Grosso. Granada

 

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