El escolar, (1888), de Vincent van Gogh

En este retrato podemos ver al pequeño Camille, sentado en una silla, ataviado de una camisa escolar y ocultando su cabeza por una amplia gorra marrón que contrastan con el rojo-anaranjado del fondo. De su rostro girado a la derecha destacan sus inmensos ojos azules y el tono de su expresión del modelo. La cara, las manos y los asientos están configurados en una explosión de colores cálidos que se destacan el amarillo. Giulio Carlo Argan (2009) ha destacado que la simultaneidad de los contrastes de la interacción entre los colores primarios y complementarios, caliente y frío, crea tensión  llegando a decir que la materia pictórica adquiere “una existencia autónoma, exasperado, casi insoportable”. En el mismo año (1.888) volvería a pintar a Camille pero ahora de frente.

Según hemos podido saber se conserva en el Museo de Arte de São Paulo (Brasil) desde 1952 y es considerada una de las obras más valiosas de la colección.

Para saber más:

Wikipedia: O escolar (en portugués)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *