Francisco Javier Campos Berenguer: «Recordando»

 

 

RECORDANDO

Francisco Javier Campos Berenguer

Primer Premio – 2007

Hoy es un día más en el sueño de mi vida y uno menos en la pesadilla de mi condena.

Hoy me encerré en mi fría celda como de costumbre y a través de los barrotes clavé mi mirada sobre el horizonte de olivos que rodea la periferia de estos muros, los mismos que salvaguardan al resto de la sociedad de nuestra  perniciosa presencia.

Echo un vistazo hacia el interior del “chabolo”, contemplo las cuatro paredes que albergan mi estancia, rodeo una y otra vez con la mirada cada palmo de la celda. Las lágrimas empiezan a surcar por mis mejillas abrasándolas como si de un río de lava se tratara ¿por qué, por qué…? me pregunto una y otra vez al contemplar las fotografías de todo lo que suponía mi vida en el exterior y que mis desaciertos y la droga casi me hacen perder.

Entre lágrimas y desaliento retrocedo en la espesura de mi memoria donde me invaden los recuerdos, entre ellos también las pesadillas y los fantasmas que ayudaron a traerme hasta aquí.

Recuerdo aquella primera vez, esa sensación engañosa de bienestar que invadía mi cuerpo y mi mente haciéndome sentir el más grande, alguien infalible con una coraza inexpugnable, parecía que un ser divino habitaba en mí: ¡qué equivocado estaba…!

No era capaz de ver que quien se estaba apoderando de mi ser era el mismo DEMONIO vestido de blanco que me iba convirtiendo poco a poco en un desgraciado ser.

La bolsita blanca era como un gran imán que atraía a mi alrededor gentes carente de emociones reales y sentimientos nobles, cuya visión de la vida no alcanzaba más allá de lo que nuestra nariz podía esnifar. No me daba cuenta que, a la vez, esa bolsita era elemento repelente sobre el polo positivo que sostenía mi bienestar, apartando gramo a gramo todo lo que suponía una esperanza de vivir en la plena felicidad.

Recordando, me pregunto ahora que he llegado aquí ¿dónde están esas gente que alrededor de la bolsita tanto me querían, dónde sus cartas de apoyo en esta circunstancia inefable que con mis acciones decidí vivir? Lo cierto es que ni lo sé, ni me importa, sólo me pueden preocupar tanto en cuento tengo consideración de que son personas enfermas como yo, seres que estarán engañadas hasta reconocer el problema de ser adictos, una “enfermedad” que esconde tras de sí oscuridad y abismo, cuyo principal y más eficaz antídoto es la voluntad propia.

Decía Aristóteles: “¡feliz el optimista que reconoce sus defectos y disfruta sus virtudes, pero feliz el que se acepta a sí mismo y es capaz de corregir sus errores…!

Francisco Campos Berenguer
Módulo – 2.

 

Otros textos premiados:

Rocío Marchante Camas: «Regálame una sonrisa»  (2012)

– Francisco Campos Berenguer: «Recordando» (2007)

Ángeles Sánchez Martínez: «Preso mi cuerpo, libre mi alma» (2006)  

Antonia Álvarez Jiménez: «Y de nuevo… mañana será un nuevo día para empezar a vivir» (2006)

 

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