Alfonso Carraté: «No se puede querer todo»

El director artístico defendió su programa con criterios musicológicos más o menos discutibles, como el nexo entre Wagner y Glück, como justificación para programar algunas de sus óperas en una misma temporada, o su gran interés personal por el tema de la conquista del Nuevo  Mundo para programar otros títulos. Sea como sea, los especialistas parecían encantados y nadie llegó a mencionar en esta ocasión la ausencia casi total de cantantes y directores españoles.

Puede que tengamos que dar esta guerra por perdida, sobre todo cuando hemos escuchado a un alto directivo del Teatro tachar de “inadecuada” la pregunta sobre esta cuestión, afirmando que “ a ningún periodista alemán se le ocurriría preguntar nada parecido en la presentación de una temporada de un teatro alemán” . ¡Claro hombre!, pero es que sería impensable ni siquiera plantearse la cuestión porque ¿a qué teatro alemán se le ocurriría hacer una programación sin la presencia de artistas de su país alegando que no tienen la preparación suficiente? Quizás, en teatro de Ruanda…

Con todo, hemos de felicitarnos por la presencia de títulos wagnerianos de gran calado, como Lohengrin y Tristán e Isolda o el Orfeo y Eurídice de Glück en manos realmente competentes, tanto en lo musical como en lo escénico. Por otro lado, parece que el equipo directivo del Real está sabiendo manejar la nave en tiempos en los que otros se van a pique o a la deriva y que, a pesar de la disminución de las aportaciones públicas, el incremento de patrocinios y acuerdos con la empresa privada hace posible mantener la calidad y cantidad de su oferta. Se hizo mención expresa de cómo el Real atrae en la actualidad a gran cantidad de críticos de la prensa internacional.

Quizás, con el tiempo, lleguemos también a captar la atención del público foráneo y a fomentar el turismo cultural como pretende el actual director del Festival de Granada que hace unas semanas convocó a la prensa en Madrid para hablar de su nuevo empeño en este terreno: conseguir una mayor afluencia de público procedente del extranjero al Festival de Granada. Claro, que allí cuentan con el apoyo de La Alhambra. Una política adecuada e insistente de colaboración con los operadores de turismo puede desembocar en el éxito en este terreno, si la programación sirve de acicate, cosa que conoceremos muy pronto, en lo que a Granada se refiere.

Y para finalizar estas líneas editoriales con buen sabor de boca, debemos comentar que el INAEM ha convocado, un año más, sus Ayudas para apoyar a las actividades escénicas y musicales. Lo ha hecho con tan solo un 13% de recorte con respecto al año anterior, es decir que destinará a las diferentes modalidades un  total de 12,4 millones de euros. El Instituto entiende, con buen criterio, que en la actual coyuntura económica este tipo de ayudas “suponen una de las vías de financiación esenciales para los sectores de las artes escénicas y de la música”. Tan solo hay que lamentar, y no es poco, que el recorte se haya llevado por delante la modalidad de Ayudas a compositores, si bien es cierto que se ha mantenido el Programa de apoyo a encargos de composición vinculados a estreno. No se puede querer todo…

(*) Alfonso Carraté es director de la revista especializada MELÓMANO

 

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