Miguel López Melero: «El papel del equipo directivo en una escuela inclusiva»

Esta actitud de cambio y transformación ha de concretarse en cada una de las personas responsables del colegio empezando por el profesorado tutor que debe sentirse como el protagonista de la experiencia innovadora que se va a desarrollar y no como algo impuesto por el equipo directivo (protagonismo del tutor). Este protagonismo en los maestros y maestras les han de llevar a un compromiso del trabajo en el colegio de manera compartida, no sólo entre los tutores, sino entre todos los profesionales del centro formando una comunidad de convivencia y aprendizaje (relaciones entre los profesionales y trabajo cooperativo). En esta comunidad de convivencia e indagación el profesorado de apoyo ha de participar como uno más dentro del aula (uso efectivo del profesor de apoyo dentro del aula), en realidad todo el centro debe funcionar como equipo de apoyo, donde se ha de desarrollar el currículum de manera cooperativa (proyectos de investigación).

Todo este proceso debe desarrollarse con una triple finalidad, por un lado ha de servir como medio de formación y desarrollo del profesorado (desarrollo profesional del docente) donde haya encuentros periódicos de reflexión y valoración de los programas (o del modelo educativo) que se están implementando en el centro; en segundo lugar como evaluación de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje donde se puedan ir valorando los resultados académicos y los aprendizajes (rendimiento escolar); por último, y en tercer lugar, debe darse todo esto desde la consideración de la experiencia como investigación e indagación (investigación y reflexión: investigación-acción). Como síntesis de todo lo expresado anteriormente diré que para que un centro sea inclusivo quien primero debe tenerlo claro es el equipo directivo. Y señalo los siguientes principios:

1º Debe favorecer la cultura del cambio y la innovación en la escuela, basada en la búsqueda de una educación inclusiva y una escuela intercultural que sea capaz de educar a una ciudadanía comprometida con la diversidad.

2º El equipo directivo es un valor cuando  se compromete con la cultura de la diversidad (liderazgo y equipo directivo comprometido). Tener el convencimiento de que todos los niños y niñas pueden y deben aprender y tienen el derecho de recibir una educación adecuada que les permita el desarrollo de todas  sus competencias. Derecho a aprender.

3º Inculcar en todo el profesorado y en el resto de la comunidad escolar que el énfasis debemos ponerlo en la competencia de cada alumno y alumna y no en su déficit. (Ideas y creencias compartidas entre profesorado). Si partimos de que todos los niños y niñas pueden aprender, busquemos el máximo desarrollo de sus competencias individuales y no perdamos el tiempo lamentándonos de sus discapacidades (evitar la cultura del lamento)

4º Eliminar cualquier barrera que suponga la segregación y exclusión del alumnado provenga de donde provenga:
    – Órdenes gubernamentales.
    – Evitar las aulas separadas.
    – No a las aulas de acogida.
    – No a las Clases de Pedagogía Terapéutica.
    – Impedir la clasificación del alumnado en capaces e incapaces como elemento que justifica el sacarlos de clase, separándolos de sus compañeros/as, en su horario lectivo, en aras de un mejor aprendizaje. (No al diagnóstico como herramienta discriminatoria)

5º Implicar a todos los maestros y maestras de la escuela en la construcción de un currículum que sirva como herramienta para incluir a todo el alumnado o al menos que no discrimine,  favoreciendo el logro de una cultura que permita el desarrollo y aprendizaje de todos y todas.

6º Favorecer el trabajo en equipo del profesorado para la reflexión y coordinación.

7º Fomentar y favorecer la formación del profesorado a través de un proyecto común consensuado.

8º La importancia de una relación fluida con las familias basada en el respeto, la confianza y el diálogo que permita  aprender a convivir.

9º Implicar a la Administración Educativa en la vida del centro a través de la información rigurosa de lo que se hace en el mismo.

10º Mantener reuniones periódicas con el personal de servicios del centro (monitoras de comedor, personal de actividades extraescolares, conserje, personal de limpieza) para compartir  inquietudes, necesidades y conocimientos sobre la vida en el centro.

11º Establecer un calendario de reuniones con la Junta Directiva de la Asociación de Padres y Madres para crear comunidad y conocer sus inquietudes y necesidades tomando como base de las relaciones el diálogo igualitario, el respeto mutuo y la confianza con el fin de que se sientan parte importante en el proceso de transformación sociocultural del centro..

En fin con lo expresado hasta aquí lo que deseo subrayar es que el equipo directivo debe tener en cuenta que ellos son el  motor que impulsa y desarrolla los principios democráticos del centro y deben animar al profesorado a construir la democracia en el mismo.

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(*) Miguel López Melero. Catedrático de Didáctica y Organización Escolar en l Universidad de Málaga

(NOTA) Este artículo se publicó en la revista ESCUELA, Nº3984  (18/05/2013)

 

Otros artículos de Miguel López Melero difundidos en IDEAL EN CLASE: 

«Los proyectos de investigación (3ª parte)»  (22/04/2013)

«Los proyectos de investigación: Cuestiones previas (2ª parte)» (23/03/2013)

– «Los proyectos de investigación: Un modo de aprender a pensar y de aprender a convivir (1ª parte)» (18/02/2013)

«Algunas estrategias para construir una escuela inclusiva»   (17/01/2013)

– «Derribando las barreras que impiden que un centro sea inclusivo» (2ª Parte) (10/12/2012)

– «Derribando las barreras que impiden que un centro sea inclusivo»  (1ª Parte) (15/11/2012)

– Para hablar de escuela inclusiva, primero hay que soñarla (29/10/2012)

 

 

 

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