Artistas por unas horas: El CEPER Sierra y Agua pone broche final al curso con una amena velada cultural

Al filo de las seis de la tarde, tal y como estaba previsto, la concejala de Urbanismo, Medio Ambiente, Desarrollo Local de municipio anfitrión, María del Pilar Puente, y el director del Centro Sierra y Agua, con sede en Pulianas, Javier Medina, daban la bienvenida al numero público asistente. En las primeras filas se encontraban el inspector de Educación, José María Ariño y el coordinador provincial de educación permanente, Rafael García Ávila, así como la directora del Cortijo Buenos Aires, Amelia Matute. Junto a ellos representantes municipales como el alcalde de Beas de Granada, Manuel Martín y el de Huétor Santillán, Francisco Martínez, entre otros.  Por supuesto muchos compañeros de los centros participantes, sí como familiares y amigos que no quisieron perderse las distintas actuaciones.

Una tras otra se fueron sucediendo las distintas actuaciones siendo Cogollos Vega con la parodia de un programa televisivo en directo titulado ‘Recitando se va a Roma’ de José Cedena quien abriese el acto. A continuación tocaría el turno de los representantes de Jun que se entregaron con su ‘Antología poética de Lorca y otros poetas’.  Y tras la poesía otra una divertida parodia en pequeñas poblaciones a cargo de alumnas de Güevéjar que pusieron en escena ‘La cotilla cotilleada’ de José Cedena.

Presentación del grupo de Nívar /A.ARENAS
Presentación del grupo de Nívar /A.ARENAS

Tras unos minutos de descano necesarios para preparar el escenario les tocó a las representantes de Nívar que eligieron unas ‘Coplillas’ de José Ladrón de Guevara para su actuación. Por su parte, uno de los grupos más numerosos, el de Huétor Santillán representaron ‘Princesas ¡Vaya Cuento!’ de Sensi Martínez y Mar Gámez, en la que era curioso observar a las veteranas alumnas convertidas en las distintas princesas de las historias de Walt Disney que de vez en cuando se instalaban en el aquí y ahora  para comentar noticias actuales. Pulianas puso la nota musical con la actuación flamenca de Margarita y su grupo en tanto que Calicasas eligió otra representación titulada ‘La venta de una mula’ en la que los varios equívocos a situaciones divertidas.

Original reunión de princesas waldisneyanas/ A. A.
Original reunión de princesas waldisneyanas/ A. A.

Poesía, tradición y fábulas

Víznar también eligió varios poemas lorquianos para la ocasión y Beas de Granada llevó a cabo una curiosa representación con texto de Juan Francisco Avilés en torno a un juego que las participantes habían practicado en su infancia, ‘La rayuela’.  Por su parte, Alfacar que cerró el acto cuando el reloj rozaba las once de la noche lo haría con un recital de poesía en tanto se proyectaba imágenes de la localidad.

El regreso a la infancia a través de un juego tradicional como la rayuela / A. A.
El regreso a la infancia a través de un juego tradicional como la rayuela / A. A.

Mención aparte merecen el grupo de alumnos del Cortijo Buenos Aires,  centro terapéutico de rehabilitación de drogodependientes. Su buen hacer puso en evidencia el esfuerzo realizado por ellos y el excelente trabajo de su profesor, José Luís Ortega, gracias al cual consiguieron una esmerada representación de algunas de las fábulas más conocidas de Samaniego. Uno de estos alumnos, Antonio Jesús Porras,  decía tras su intervención “tengo la impresión de haber vivido una de las experiencias más bonitas de toda mi vida, una experiencia que retendré en mi memoria y en mi corazón de por vida”, en tanto que otro de ellos, Yeray, agradecía a su maestro el que les haya transmitido “su pasión por la literatura, la lengua y el teatro”. A esta actuación grupal hay que añadir las dos meritorias individuales, la de Juan de Dios Cózar Bruno, que llevó a cabo una genial interpretación del monólogo de los Álvarez Quintero, titulada ‘Chiquita Bonita’, y la del propio profesor que conmovió al respetable con la interpretación del texto “Aprendiendo a ser felices” de José Luís Martín Descalzo, cuya intervención fue muy aplaudida y calificada  por otra maestra de adultos como “bellísima”.

Mi participación en el acto fin de curso en educación de adultos

Texto manuscrito contando la experiencia
Texto manuscrito contando la experiencia

(Transcripción)

     Mi nombre es Antonio Jesús Porras Villaseñor y quiero contar mi experiencia como participante en el Acto que realicé en la escuela de adultos del Cortijo Buenos Aires de Granada.

     Veía a mis compañeros, guiados por José Luis, “nuestro maestro”, ensayar una obra de teatro que, desde el primer día me llamó mucho la atención, no sé si por cómo gesticulaban en sus frases o por cómo se movían al escenificar. Quizás me llamase la atención ver cómo se divertían interpretando. Era una envidia sana, pero a pesar de saber que podía pedir una participación de forma voluntaria, mi pudor me lo impedía. No me sentía capaz de dar ese paso.

     Pensaba que mis limitaciones serían un obstáculo para poder sentirme partícipe del cuadro de actores. ¡Pero me equivoqué! En algún momento escuché decir a mi maestro que el Teatro es algo que te hace disfrutar. Que al interpretar debes hacerlo gozando y saboreando el momento. Y hoy, gracias a que por fin, de alguna manera me vi involucrado en este proyecto, puedo decir que es verdad, que mi maestro tenía razón. Es más, tengo la certeza hoy, de que el teatro es un mundo en el cabemos todos y además te ayuda a recuperar muchísimos valores y actitudes, como la positividad, la seguridad en uno mismo, la interrelación con los demás, el trabajo en equipo, el optimismo y un etc. de sentimientos que hoy me hacen sentirme muy feliz. He disfrutado con todo lo que la preparación de la obra; ¡el aprendizaje de los textos y demás implica”.

     Desde los ensayos, asta la puesta en escena. Que tuvimos la alegría y la suerte de representar para todo el conjunto de aulas en el teatro municipal  de Alfacar y sus vecinos que tuvieron el acierto de asistir. Ya que mi percepción de cómo salieron las cosas, es compartida de forma generalizada, y es la impresión de haber vivido una de las experiencias más bonitas de toda mi vida, una experiencia que retendré en mi memoria y en mi corazón de por vida.

     Estoy agradecido a todos los que han sido partícipes de que yo, hoy, pueda conservar tan gratos sentimientos.

  Algo más tengo que añadir: que no recuerdo haber participado en un acto tan bonito, una cena muy amena y sabrosa entre amigos, donde no faltó un trato exquisito por parte de todos, así como el cariño que en su conjunto me mostraron.

     Me sentí totalmente integrado y fué una experiencia que viví al margen de sustancias, por lo que como añadido, es un motivo más para dar las gracias.
  

                                                                      Antonio Jesús Porras Villaseñor

 

Texto interpretado por José Luis Ortega:

Aprendiendo a ser felices – José Luis Martín Descalzo

En un momento de la emotiva interpretación de José L. Ortega/ A. A.
En un momento de la emotiva interpretación de José L. Ortega/ A. A

Lo primero que tendríamos que enseñarle a toda persona que llega a la adolescencia es que los seres humanos no nacemos felices o infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en  gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, no. Sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa. 

Habría que enseñarle también que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así, hay motivos más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves para ser felices está precisamente, en no renunciar, en no ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarnos la vida soñando o esperando la felicidad completa.   

Sería necesario decirle también que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola felicidad, sino muchas y que cada persona debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos., y porque, en segundo lugar, otra de las claves para ser felices está precisamente en descubrir «qué clase» de felicidad es la mía.       

Añadir después que, si bien no hay recetas infalibles para conseguir la felicidad, sí hay una serie de caminos por los que, con certeza, podemos caminar hacia ella, por ejemplo:

                                                                                                      

–  Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma. Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos.   

– No tener que esperar a cruzarnos con una persona con cáncer terminal, o con una persona ciega, o sordomuda, o paralítica, para comprender y valorar lo maravillosas y únicas que son nuestra salud y nuestras facultades.

Asumir después, serenamente, las partes negativas o deficitarias de nuestra existencia. No encerrarnos masoquistamente en nuestros dolores. No magnificar las pequeñas cosas que nos faltan. No sufrir por temores o sueños de posibles desgracias que, probablemente, nunca nos llegarán.   

Vivir abiertos hacia el prójimo. Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la existencia desconfiando de los demás. Tratar de comprenderles y de aceptarles tal y como son, distintos a nosotros. Pero buscar también en todos y en todas, más lo que nos une que lo que nos separa; más aquéllo en lo que coincidimos que en lo que discrepamos. Y Ceder. Ceder siempre. Siempre que no se trate de valores esenciales. No confundir los valores esenciales con nuestro egoísmo.            
Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestras energías. Caminar hacia él incesantemente, aunque sea con algunos retrocesos. Aceptando, con paciencia, la lenta maduración de las cosas, comenzando por nuestra propia alma. Aspirar siempre a más, pero no a demasiado más. Dar cada día un paso. Y no confiar nunca ni en la eficacia de la inmediatez, ni en los golpes de la fortuna.   

Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga -y a veces muy a la larga- terminará siempre por imponerse. No angustiarse si otros avanzan aparentemente más deprisa por caminos torcidos. Creer en la también lenta eficacia del amor. Saber esperar.   

En el amor, preocuparnos más por amar que por ser amados. Tener el alma siempre joven y, por tanto, siempre abierta a nuevas experiencias positivas. Estar siempre dispuestos a revisar nuestras propias ideas, pero no cambiar fácilmente de ellas. Decidirse a no morir, mientras estemos vivos.   

Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto no fuese posible, tratar de amar el trabajo que tenemos, encontrando en él sus aspectos positivos, que, seguro que los tiene.   

Revisar constantemente nuestra escala de valores. Cuidar de que el dinero y los vicios no se apoderen de nuestro corazón, pues son un ídolos difíciles de arrancar cuando nos han hecho sus esclavos. Descubrir que, la amistad, la belleza de la naturaleza, los placeres artísticos, la Familia, la Educación, la Cultura, la Salud, el Deporte, el sentirse bien consigo mismo y tantas cosas más son, a la larga, infinitamente más rentables que lo material, monetario o crematístico.   

Y, por último, procurar sonreír siempre, con ganas o sin ellas. Estar seguros de que el ser humano es capaz de superar muchas más cargas de las que él mismo sospecha.

En fin, la lista podría ser más larga. Pero tal vez, estas pocas ideas puedan servir para que os animéis, para que nos animemos todos y todas, a iniciar el estudio de la asignatura más importante de nuestra vida: la construcción de nuestra felicidad”.
                                    

José Luis Martín Descalzo

 

 GALERÍA DE IMÁGENES

Encuentro fin de curso CEPER SIERRA Y AGUA (I)

(NOTA: Se recomienda encender los altavoces, dar al Play y poner a pantalla completa. Antes de ver la segunda presentación hay que dar a Pause para evitar que las músicas se mezclen)

Encuentro fin de curso CEPER SIERRA Y AGUA ( y II)

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