Aquellos inolvidables años, III: ‘El espíritu de la promoción de Magisterio 1965-68’

Aquel octubre del 65 en que llegamos a la Normal lo hacíamos con el despiste lógico del novato que llega por primera vez a un lugar desconocido. Nos instalamos cada uno en el grupo correspondiente y a partir de ahí comenzamos nuestra andadura.

Paco García Espínola junto a Manuel Ramírez Burgos y con Manuel Titos, en el Mirador de San Cristóbal
Paco García Espínola junto a Manuel Ramírez Burgos y con Manuel Titos, en el Mirador de San Cristóbal

Allí nos fuimos conociendo unos a otros. Procedíamos de  lugares muy diversos. Unos se instalaron en pensiones porque procedían de los pueblos lejanos a la capital o a otras provincias, otros iban y venían a diario de los pueblos cercanos y otros vivíamos en la capital, aunque también éramos de pueblo.

Todos y todas subíamos a diario aquellas ciento seis escaleras que tan bien contaba D Jacinto Prieto, el filósofo, para acceder a las aulas y cuando llegábamos al final nos encontrábamos con aquel infame biombo que dividía la zona de niños y niñas y que duró hasta que entró el nuevo plan 1967, que era mixto.

Todos recordamos la seriedad y buen hacer pedagógico de Dª Tadea Fuentes, la peculiar forma de obtener las calificaciones de D. José Ulecia, del que nos queda también el recuerdo de nuestra visita a la Alhambra plasmada en las fotos que conocéis. Los ejercicios  espirituales de D. Pedro, inherentes a la clase de Religión. Los interminables apuntes de Pedagogía y Didáctica de Mª Luisa Almenzar y cómo no las clases de Música de Mª Luisa Calvo, tan guapa, tan seria, llamándonos por nuestro nombre de pila.

Paco enciende la lumbre en una excursión a Deifontes
Paco enciende la lumbre en una excursión a Deifontes

Cómo olvidar a D. Saturio  y su forma gráfica de explicar los fenómenos de erosión. ¿Acaso no recordáis a D. Nicolás dando sus clases de Gimnasia enfundado en su abrigo y su bufanda? Y cómo no a la señorita Nené y sus clases de trabajos manuales. Recordad cómo tirábamos los platos confeccionados con pasta de papel desde la meseta de entrada a la Normal a la Gran Vía para probar su consistencia. Desde esa misma atalaya contemplábamos lo difícil que le resultaba al susodicho D. Jacinto, aparcar su Seat 800 color verde  aceituna. Y quién no recuerda a Dª María impartiendo sus clases de Historia con aquella seriedad. 

Y los exámenes de D. José Vera… En una ocasión  pilló a uno copiando y le espetó: “Qué hace usted”. Sorprendido le contestó: “Pues mire, D. José, es que no me acordaba de esta pregunta”.” ¡Ah!, bueno,” le contestó y siguió hacia otro sitio. O se salía del aula. Años más tarde me lo encontré en la Plaza de Gracia y me acerqué a saludarlo.” No se esfuerce, no lo reconocerá,” me dijo su mujer que lo acompañaba. El Alzeimer lo había vencido.

Junto a varios compañeros en Deifontes
Junto a varios compañeros en Deifontes

Pasábamos muchas horas en la Normal. Hablábamos mucho. Comentábamos  las canciones de moda. Los Beatles, Los Ángeles, Los Sirex, Camilo Sexto, Raphael… animaban nuestras vidas de estudiantes.

Se hablaba de futbol, de los ligues, o de los programas de la única televisión que existía. Esto hizo que conociéramos nuestras  circunstancias personales y que fuéramos haciendo amistades más específicas y selectivas que durarían hasta nuestros días.

Excursión a Deifontes
Excursión a Deifontes

Nunca vi ningún enfrentamiento personal en esos tres años. Se podían tener más o menos simpatías de unos  hacia otros  pero nunca se rompió el diálogo y la relación entre nosotros.

Ese espíritu de camaradería, de comprensión, de empatía, el respeto hacia nuestros profesores y profesoras y entre nosotros mismos, arraigó de tal manera  que ha permanecido  hasta nuestros días. Así que cuando nos encontramos, pasados los años, nos alegramos de vernos y rememoramos  aquellos momentos vividos.

Ese espíritu de convivencia, esa camaradería, esos años en la Normal, marcarían nuestras vidas para siempre.

                                  
Francisco García Espínola
Verano 2013

 

Gracias a esta iniciativa muchos tendrán la oportunidad de reencontrarse
Gracias a esta iniciativa muchos tendrán la oportunidad de reencontrarse

TEXTOS PUBLICADOS:

‘Lo que he sido se lo debo a mi primer Maestro’, por Antonio Ruiz Esperidón
‘Primera aventura de algunos alumnos de Magisterio de la promoción 1965-68, en el barrio del Albayzín’ ,
por Manuel García Plazas

‘El espíritu de la promoción de Magisterio 1965-68’, por Francisco García Espínola
 

PROXIMAMENTE:

– ‘Yo fui maestro’, por Bernardo Roa Guzmán

‘Maestro del 68’, por Manuel Titos Martínez

‘Mil gracias por la felicidad que nos proporcionáis’ por Carmen Martínez Mallorquín (Barcelona).

–  ‘Anécdota en la clase de Religión’ por Valentina Serrano

  ‘Así era la vida’ por  Mercedes Liñán

– ‘Carta abierta a los Maestros de la promoción 1965-1968’ por Carmen Jiménez

– ’41 años dedicada al “bello oficio” de enseñar’ por Elena Alonso

‘Sueño con Granada’ por Carmen Blanco

‘Tres anécdotas y un emotivo recordartorio’, por Enrique Mateos Alarcón

– ‘Parece que fue ayer’, por Rosi Jiménez Ballesteros

INFORMACIÓN RELACIONADA Y GALERÍAS DE IMÁGENES:

Más de 150 maestros y maestras de la promoción 1965/68 preparan su primer reencuentro a principios del otoño

– El 5 de octubre, fecha elegida para el reencuentro de maestros y maestras de la promoción 1965/68

–  Maestros buscan a sus compañeros y compañeras de la promoción 1965-68

– Encuentro de maestros de la Normal de la promoción 1965-68

 

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