Carlos Leal presenta en el Centro Artístico sus ‘Pensamientos para sonreír moderadamente’

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Cuando le preguntamos si se considera una persona camaleónica por aquello de su formación como guitarrista clásico y su pasión por la composición literaria, además de su origen del norte y adaptación a la tierra granadina…  nos cuenta que siempre le ha gustado todo lo relacionado con la creatividad y, que los únicos “palos” que ha tocado han sido siempre en el campo de la música y la literatura, “e incluso en su día hice un invento de cubrezapatos que al cabo de unos meses recibí una nota diciéndome que ya estaba inventado”. De cualquier cosa considera que adaptarse es una forma de supervivencia. En cuanto a fijar su residencia en  Granada se debe a dos razones fundamentales: “primera, mi mujer que es ‘granaína’ y segunda, me impactó mucho la primera vez que la visité, favorablemente, claro”.

Quizás la adaptación al medio también sea para Carlos Leal una forma de superar la timidez al igual que su camaleón de la página 14 que, “cuando se va a sonrojar, para disimularlo se sube en un tomate” al tiempo que una estrategia para usar el lenguaje como válvula de escape y para poder decir indirectamente lo que piensa. “Siempre he mantenido que cualquier tipo de obra artística lleva  implícita el carácter del autor. Ciertamente también soy una persona tímida. De hecho me siento más cómodo escribiendo que tocando para gente; el oficio de escribir es algo íntimo, a diferencia del de músico”, confiesa.

También le interrogamos acerca de  ‘malafollá granaína’ pues nosotros somos de la opinión que por nuestra parte pensamos que no es monopolio de esta tierra especialmente tras leer muchos de sus pensamientos, ocurrencias, extravagantes ideas, conversaciones y diálogos surrealistas incluidos a lo largo de las 160 páginas del libro. Por su parte considera que a partir de determinadas edades (llegó a Granada con treinta y tantos años, casi cuatrenta), “ya no se pega ni con el mismísimo pegamento, aunque eso no quiere decir que yo sea una persona que no la trajera ya incorporada. Cuando se escriben tantas frases y pensamientos de todo tipo, es normal que algunas vayan por ese derrotero, al igual que las habrá que circulen por otro. Pero también creo que se sorprende más que es la idea de los textos del libro con situaciones de cierta fricción, que en otras que transcurran de forma placentera”.

Así mismo, este escritor que se recuerda desde muy joven con un bolígrafo mini colgado en el cuello con una cadena y una pequeña libreta confiesa que siempre ha tenido esa inquietud de capturar una frase ingeniosa o aportar algún punto de vista diferente, pero siempre desde una vertiente un tanto jocosa, divertida o cómica y que para ello ha utilizdo para ello todo tipo de soportes desde una factura, incluso en papel de váter o la palma de la mano.Igualmente nos aclara que lo de la sonrisa moderada del títulono tiene nada que ver con los tiempos actuales en los que hay pocas cosas para tomarse la vida a risa, entre otras cosas porque cuando lo escribió no pensaba en la crisis económica, aunque ésta ya existiera cuando “parió” algunos de ellos. “Lo de sonreír moderadamente -explica- me pareció que resultaba más recatado y modesto. Sonreír, a secas, lo veía un tanto pretencioso: habrá a quien no haga ni pizca de gracia lo que escribo; así que procuré no pasarme y ser un tanto más coherente. ¿Acaso conseguir una sonrisa, por muy moderada que esta sea, no es todo un logro?”

Aunque algunas podría se considerada una greguería al estilo de Gómez de la Serna, o al menos a nosotros así se nos antoja,verigracia, “Los libros en la estantería son pequeños trofeos de tala decorados con letras” o “El estornudo es el hipo del aura”, indica que “la mayoría quizá no circulen por esta línea”. También le vemos, sobre todo en el apartado de “conversaciones heterodoxas” como un inventor de chistes, cuestión que no le desagrada Pues “no estaría nada mal que corrieran de boca en boca” y en cualquier caso con todas estas frases ingeniosas, bajo las diferentes formas, hay una continua búsqueda de la “perplejidad” en el lector, tanto a través de la palabra como de los curiosos montajes fotográficos. De hecho considera que “es la palabra que mejor define lo que he procurado en este libro,  pero una perplejidad que se resuelva con una sensación agradable y divertida y jocosa”.

Antes de despedirnos le pedimos algún juego de palabras de los incluidos en el libro y lo hace con la primera palabra del comienzo y a la que llegó tras darle muchas vueltas a cómo podría inciarlo. Lo hace con la palabra anzuelo, pues “como todo el mundo sabe, un buen libro debe comenzar con algo que enganche”. También hacemos dialogado el siguiente texto:

Niño: ¿Es verdad que haciendo preguntas se aprende mucho?
Padre: Pues sí; es verdad.
Niño: ¿Estás seguro de eso, papá?
Padre: Pues sí, estoy seguro.
Niño: Y no tienes ninguna duda de ello?
Padre: Pues no, no la tengo.
Niño. ¿Y cuándo aprendiste tú, esta, llamémosle, máxima?
Padre (visiblemente alterado): ¿Se puede saber por qué me
estás sometiendo a este interrogatorio?
Niño: Porque mañana tengo examen de Geografía, y como no
tengo ni idea y haciendo preguntas se aprende…

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Sinopsis

Miscelánea de pensamientos, ocurrencias e ideas (algunas descabelladas y extravagantes, otras de más hondo calado), conversaciones y diálogos surrealistas… conforman el entramado de este singular libro. Al alejarse de convencionalismos, el autor propicia que los lectores observen aspectos y situaciones de la vida desde una perspectiva nunca antes planteada. Pensar y sonreír es lo que nos propone Carlos Leal Solar, y lo consigue.

El autor

Carlos Leal Solar nace en Bergara (Gipuzkoa). Titulado en guitarra clásica, imparte clases en diversas localidades guipuzcoanas. En el año 1998 se traslada a Granada donde continúa con su labor docente, así como con su faceta de intérprete formando dúo con el violinista de música celta José Antonio Rodríguez. Paralelamente a la actividad musical, despliega sus inquietudes literarias, pero siempre en un discreto segundo plano. Durante años se ha dedicado a consignar, en todo tipo de soportes, pensamientos y ocurrencias propias, que quedan plasmados en esta primera obra: Pensamientos para sonreír moderadamente.

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 Portada pensamientos-para-s Título: Pensamientos para sonreír moderadamente
Autor: Carlos Leal Solar
Editorial: Dauro Colección: Oro Libros
Páginas: 160 p.
Precio: 15 euros.
Presentación: Viernes, 13 de diciembre (20 h.) Centro Artístico y Literario de Granada. El autor estará acompañado del escrito José Carlos de la Cueva y la responsable de la editorial, Pilar Sánchez

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