Antonio Lara Ramos presenta en SC Nueva Gala su novela ‘La renta del dolor’

En su blog personal que utiliza como tribuna abierta para dar a concoer sus opiniones sobre  Literatura, Educación, Análisis, Opinión, Historia… aparece la siguiente reseña biogáfica:

Desde temprana edad se trasladó a Granada, donde ha desarrollado toda su vida académica. Estudió en los Salesianos hasta completar el Bachillerato y COU. Después se matriculó en la Universidad de Granada donde estudia Magisterio en la Escuela Normal. Posteriormente estudiará en la misma Universidad la licenciatura de Historia Contemporánea. En 1986 se licencia en Ciencias de la Educación en la Universidad de Sevilla. Y en 1995 obtiene el grado de doctor en Historia por la Universidad de Granada.

Es inspector de Educación, pero antes fue maestro de Educación Infantil y de Educación Primaria entre 1983 y 1993. Esta etapa profesional la recuerda con especial orgullo. En 1993 inicia una nueva etapa como profesor de Geografía e Historia en Educación Secundaria. Desde 1998 asumirá el cargo de asesor técnico del Centro del Profesorado de Guadix hasta su incorporación, por oposición, al Servicio de Inspección Educativa de Jaén (2003-05) y, finalmente, a la Delegación Provincial de Granada.

Escritor de vocación, la literatura y el ensayo centran ahora gran parte de su atención. Asimismo, ha desarrollado una labor de reflexión e investigación en los campos histórico y educativo con la publicación de varios libros sobre ambas disciplinas, y escrito más de una treintena de artículos científicos en distintas revistas especializadas. Es colaborador habitual en la prensa diaria con artículos de opinión sobre temas de actualidad en el periódico Ideal y en otras publicaciones.

Su primer libro, Comunicaciones y desarrollo económico (1995), es un estudio sobre la llegada del ferrocarril a Andalucía oriental. Después vendrían otros títulos, entre los que destaca la obra Iglesia y poder. Propiedad y diezmos en la crisis del Antiguo Régimen (2002). En 2001 publica la biografía Pedro Antonio de Alarcón, probablemente el estudio biográfico más completo acerca del escritor accitano. En esa línea biográfica sobre personajes publicaría también la biografía Matilde Cantos, un compromiso social (2009).

En el campo de la educación ha escrito, entre otros, el ensayo La educación que pudo ser. Reflexiones desde el pupitre (2010), donde analiza y reflexiona en torno a la educación en España en la primera década del siglo XXI.

En 2008 publica su primera novela La renta del dolor, en la que recrea el regreso del exilio mexicano de una anciana, Matilde Santos, y su reencuentro con la realidad española de los años previos al inicio de la democracia, así como con su ciudad natal, Granada.

Es miembro del ‘Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino’ y de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio con la categoría de Encomienda.

– Más información y referencias bibliográficas de Antonio Lara Ramos en WIKIPEDIA

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SINOPSIS

La simple visión de los picos de Sierra Nevada hizo aflorar un llanto que Matilde Santos había reprimido durante sus largos años en el exilio. Aunque cargada con la esperanza de recuperar un pasado que se le hurtó desde su salida de España en 1939, ella no dudará en convertirse en activa protagonista en la presente lucha por la democracia de esos últimos años del franquismo. Sin rencores pero sin olvidos, la protagonista nos concede la oportunidad de asomarnos a un pasado que debe servir, desde la concordia y la conciliación, para construir el ilusionante futuro que las primeras elecciones brindaba. Pero la vuelta del exilio es también la vuelta al amor que se truncó por la guerra, que marcó profundamente su vida en la lejanía y que, aunque ya fuera como mero testimonio de otro tiempo, trata de que no se olvide.

Esta novela representa la culminación de una idea que me rondó en la mente durante casi dos décadas. Desde que el personaje femenino que la protagoniza paseaba frecuentemente su cuerpo envejecido con ‘andares de pato’, como solía decir, y una sonrisa regalada en su rostro limpio a sus vecinos por el entramado de calles de la Granada vieja. Llegó a su tierra cargada de años, vivencias y recuerdos que tuve la suerte de compartir con ella de primera mano.

No podía dejar que su recuerdo volara por los aires de la nevada sierra y, amparado en la ficción, Matilde Santos viene a rememorar aquel tiempo. El tiempo donde las ilusiones truncadas a fuerza de represión empezaron a atravesar las conciencias de unas gentes que ya no se resignaban.

Matilde regresa tras un largo exilio para recobrar las sensaciones que dejó cuarenta años antes, pero no sólo se posiciona en la nostalgia, se incorpora a la lucha que mueve al compromiso con la democracia. El presente interesa mucho a la protagonista como también el futuro democrático que en su tiempo se cercenó.

Pero la vuelta del exilio es también la vuelta al amor. Al amor que se truncó por la guerra, que marcó profundamente su vida de exiliada y que, aunque ya fuera como mero testimonio de otro tiempo, trata de que no se olvide.

 

 

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