Una investigación española revela que la amistad y la violencia son los contenidos más representados en la animación de Disney y Pixar

La investigación titulada “Proceso de socialización y cine de animación de Disney y Pixar. Estudio del tratamiento y la recepción de los conflictos emocionales en la audiencia de 5 a 11 años” aborda dos cuestiones principales. Por un lado, se analiza el contenido de 12 largometrajes de animación de Disney y Pixar (1995-2011) para estudiar qué cuentan estas películas. Y por otro, desarrolla una metodología cualitativa aplicada a niños y niñas (5 y 11 años) para conocer sus opiniones y preferencias sobre la animación. La autora de este estudio, Leticia Porto Pedrosa, es Doctora en Ciencias de la Comunicación y Sociología, profesora e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, y presenta esta innovadora investigación sobre el tipo de socialización que se transmite a los niños a partir de las películas de Disney y Pixar.

Entre las películas analizadas se encuentran la saga de “Toy Story” (1995, 1999, 2010), “Cars” (2006, 2011), “Monstruos S.A.” (2001), “Los Increíbles” (2003) o “Up” (2009).

Este estudio comprende el análisis de contenido de unos 160 personajes de ficción, que han sido codificados de acuerdo a unas 150 categorías diferentes. Entre ellas destacan el papel que cumplen en la historia y la especie de estos personajes, si son masculinos o femeninos, la edad, la nacionalidad o si poseen rasgos estéticos peculiares como usar gafas o llevar brackets. Asimismo, esta investigación registra más de 2.000 actos contabilizados individualmente y que hacen referencia a las diferentes situaciones que emprenden los principales personajes. Se han cuantificado todos los actos de amor, solidarios, violentos o las situaciones de cooperación, entre otras, que encarnan estos seres animados. Entre los actos más repetidos en el cine de animación de Disney y Pixar se encuentran la amistad (21,4%) y la violencia (16,6%).

Grafico 1 Actos Peliculas
Por otro lado, entre los datos más destacados a partir de este análisis de contenido, destaca la sobre representación de los personajes masculinos (62%) frente a los femeninos (21,5%). Sin embargo, se constata cierto cambio de tendencia ya que “podríamos hablar de una nueva concepción de heroínas menos frágiles y más guerreras como Helen, en Los Increíbles; Roz, la funcionaria de Monstruos S.A. o Holley, la espía de Cars 2”, afirma Leticia Porto.

Entre las novedades que introduce este estudio se encuentra la implementación de la técnica de grupos de discusión con niños y niñas, los más pequeños entre 5 y 6 años, metodología poco desarrollada en España con este colectivo. Además, este texto introduce un interesante y provocador debate sobre el potencial didáctico de los contenidos vinculados al dolor y la muerte para el público infantil. La autora afirma que “cuando pensamos en materiales audiovisuales infantiles solemos imaginamos historias llenas de fantasía, con personajes divertidos que entretienen a los niños, sin más”. Sin embargo, es frecuente que la trama de estas películas se desencadene a partir de la presencia de determinados “conflictos emocionales”, como denomina la investigadora, a los que los personajes de ficción tienen que enfrentarse. “La partida, el abandono, la separación y, especialmente, la muerte son algunas de esas situaciones complejas que deben afrontar para continuar su camino” -y prosigue- “Son esos conflictos emocionales los enseñan al público infantil cómo superar la adversidad a través de la ficción”. Leticia Porto reflexiona sobre el tipo de sociedad en el que vivimos, en la que apenas se tratan estos “conflictos emocionales” con los más pequeños. “Las pantallas hablan todo el tiempo a los niños de la supervivencia, de la muerte, del dolor… mientras que en la vida real, muchos de estos temas se evitan en las familias. Cuando preguntamos a los niños sobre la muerte, por ejemplo, nos damos cuenta de que ellos necesitan expresarse sobre estas emociones”, afirma esta investigadora. Parece que el papel que ocupan las pantallas en nuestros días en cuanto a la educación sobre este tipo de emociones relega a un papel más secundario a los agentes tradicionales de la socialización como son la familia y la escuela.

Acceso a la investigación completa: http://bit.ly/1gGo5Vg

Más información:
Leticia Porto Pedrosa
lporto@ucm.es

 

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