Custodio Tejada: «Escribir es una forma de rebelarse contra el olvido»

– ¿Qué supone “Recuerdos y coordenadas” respecto a tus anteriores poemarios?
– Aunque no soy el más indicado para decirlo, creo yo que este libro viene a confirmar y a poner sobre el tapete literario la singularidad de una voz donde se aprecia cada vez más una madurez poética y un estilo propio de calidad. “Recuerdos y coordenadas” supone un paso más en el difícil aprendizaje del poeta que quiere superarse en cada verso y con cada libro.En poesía los temas son siempre los mismos: el amor, la muerte, la nostalgia, el tiempo, la memoria y sus recuerdos etc… Lo que cambia es la forma de tratarlos, el modo de decirlo, y ahí, pienso yo que poetizo con singularidad y buen oficio.

– Las frases introductorias sobre el tiempo y los recuerdos Benedetti, Borges, Vicente Gallego, Gracián, Panero y Rosales ¿sintetizan el principal objetivo del poemario?
– Las citas que abren el libro más que sintetizar, ambientan y predisponen para afrontar la lectura  del poemario. Crean un clima de reflexión.

– ¿Cuál ha sido el proceso creador de los 45 poemas que lo integran?
– Hay poemas que han surgido de una vez, otros se han hecho de rogar y han tenido diversas podas e injertos. El proceso creativo no siempre sigue un mismo patrón. Cada poema llega como él quiere. Algunos poemas, no muchos, estaban escritos hace ya tiempo. El resto han sido escritos durante este último año. Lógicamente detrás de todos, de los más antiguos y de los más recientes hay mucho trabajo, hay muchas revisiones. Y el trabajo de revisar es mucho más duro que el de escribir. Es curioso, la estructura del poemario sí me surge desde el principio. El libro consta de tres partes. La primera titulada “A modo de prólogo”, la segunda titulada “La máquina del tiempo” y la tercera titulada “A modo de epílogo”. Sin embargo, el título “Recuerdos y coordenadas” fue lo último que hice y ciertamente abrochó de manera brillante todo el poemario.

– En la nota de autor se aclara que los recuerdos son pócimas mágicas que convierten los recuerdos cotidianos en algo sublime. ¿De qué forma se consigue? ¿Quizás la expresión poética?
– Los recuerdos son suvenires de nuestro paso por la vida. Los recuerdos nos alumbran el camino y nos permiten saber que estamos vivos. Todos echamos manos de las fotografías, de los objetos, de las anécdotas y las historias… para evocar a nuestros seres queridos y los lugares que nos han dejado huella. Ahí es donde los recuerdos consiguen su poder mágico y mediático para funcionar como pócimas. Sin embargo, el olvido (y su alzhéimer) destruye y despersonaliza. Y no hay quizá nada más triste que las ausencias y que perder la memoria y sus referencias de la existencia. Sobre todo de la etapa más lejana de nuestra vida, la de nuestra niñez.

– ¿La reproducción del poema “Juguetes de papel” en la contraportada obedece a que es uno de sus preferidos o existe otra motivación?
– “Recuerdos y coordenadas”, el libro en sí, como objeto, es también el resultado de un trabajo, muy profesional y excelente por cierto, de Mariana Lozano (la editora) y de Ágata Lech (la diseñadora). Y el resultado final ha sido un trabajo en equipo de los tres, del que estoy bastante satisfecho; porque sólo hay que verlo para disfrutar de su belleza. Portada y contraportada, una y otra, van en armonía y acercan al lector al espíritu que habita el libro. Y ese espíritu es el de un hombre-niño que navega por las aguas de su infancia.

custodio tejada1

– ¿Cuáles de los muchos recuerdos evocados le han producido mayor emoción?
-Todos los poemas me han producido una enorme emoción; pero especialmente los que hacen referencia a seres queridos que se marcharon y ya no están aquí entre nosotros.

– ¿Escribe Custodio Tejada para no olvidar y para vivir? Lo digo por los versos del último poema: “Somos lo que recordamos/ y es lo que recordamos/ lo que al final nos hace como somos”.
– Siempre, lo primero es vivir, lo más intensamente que podamos. Pero cada día tengo más claro que somos lo que somos capaces de recordar, lo que somos capaces de conservar. El ser humano tiende a crear grandes museos para conservar y revivir la memoria colectiva y preservar el legado de los que nos precedieron. A nivel individual o colectivo somos iguales. El hombre necesita agarrarse a sus recuerdos para sentir que vive. Las personas necesitamos recordar para seguir viviendo, necesitamos volver atrás para avanzar hacia delante. Escribir es vivir de otra manera, es otro intento baldío de detener el tiempo y su guadaña. Escribir es rebelarse contra el olvido.

– ¿Cuáles han sido los comentarios de los primeros lectores?
– Hay que saber que hay tantas lecturas como lectores. Los que se han acercado a Recuerdos y coordenadas han disfrutado con la lectura amena de sus poemas y con las imágenes bastante logradas que pululan por el libro.

– ¿Desea añadir algo más para que los seguidores se IDEAL EN CLASE seinteresen por el libro y el acto de presentación?
– Aprovecho la ocasión que me brindas para decir a los lectores que tanto si acuden a la presentación como si acuden a las páginas de “Recuerdos y coordenadas”, no quedarán defraudados y volverán a disfrutar con la poesía. En el libro hablo de mis recuerdos y vivencias infantiles (y del tiempo y el espacio); pero haciéndolo no sólo hablo de mí, de mi pueblo o  de los lugares que grabaron sus coordenadas en el mapa de la memoria, hablo también de una generación y de una época que ya sólo existe en la piel y en las coordenadas del corazón, hablo de una geografía y sus gentes. De alguna manera estoy contando la historia reciente de una parte de nuestra provincia y de sus habitantes. Así que, la buena poesía de ”Recuerdos y coordenadas” os espera.  

Título: Recuerdos y coordenadas
Autor: Custodio Tejada
Páginas: 86
Precio: 12 euros
Presentación: Lunes, 21 de abril, en la Biblioteca Pública de Andalucía. Acto organizado por el CAL, con la colaboración de Dauro. Presenta Mariana Lozano (editora), (20 h).
portada recuerdos coordenad

Juguetes de papel

Con un gorro elegante de periódico en la cabeza,
al clásico estilo de un capitán de cine
en blanco y negro,
soplo barquitos de papel en la bañera
o aviones en el aire que se estrellan contra el suelo.

Dentro de cada uno va escrito,
ya sea con pies de agua
o con ojos de viento,
un mensaje dirigido a los dioses domésticos
y a los duendes traviesos que (sin decirlo)
cambiaban las cosas de sitio.

En una tarde ociosa de juegos y bromas
un niño espera el vuelo de las nubes
como si fuera el suceso más importante de la historia.

Aquellos juegos de niños incansables
(metidos en una botella de cristal)
navegan hoy por el cosmos del tiempo y su desmayo.

 

 
Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *