Antonio Navarro: «Persigo emocionar al lector y provocar reflexión»

Y a veces, desde que se inicia el acto de creación hasta que llega a manos del lector se producen importantes cambios.  “Comencé a escribir esta historia cuando todavía esto que han dado en llamar crisis no era más que una débil amenaza, no podía imaginarme que cuando se publicara la miseria sería un monstruo que nos está devorando”, explica este escritor que ya tiene en su haber otras tres obras (‘El bosque de Minu’, ‘La dama del jardín de la luna’ y ‘El río de las naves de plata’).  También nos explica que tras un año dándole forma sacó copias para entregarlas a sus primeros lectores que de forma “casi unánime” le comentaron que “les había enganchado desde el primer capítulo, lo cuidado del lenguaje y la veracidad de los personajes”. No faltaron las críticas positivas y negativas lo que unido a su autoexigencia y costumbre de revisar una y otra vez lo que escribe, hizo que “algunos personajes cambien a lo largo del proceso y se hicieron más profundos y equilibrados; y en medio de la desesperación nació la esperanza para ellos”.

En algunas ocasiones el título es lo primero que llega, pero en otras se resiste. Y, sin embargo, al igual que en los géneros periodísticos es un elemento clave. En el caso que nos ocupa, el título definitivo solo llegó en el momento de entregar  la obra a la editorial. “La miseria no es solo económica, aunque esa sea la más visible, en mi opinión, no es la más importante porque hay otras miserias que provocan la pobreza extrema”, justifica Navarro al tiempo que  explica que ‘Cuando la miseria nos come’ recoge el sentimiento y el dolor de personas que pueden llegar a destruirse a sí mismas si no consiguen vencer la miseria que los envuelve, y es que “cuando la persona ya no tiene nada se come a sí misma, renunciando a sus deseos básicos de una vida digna, ya todo da igual, y se recrea en la desidia”.

Para llegar hasta ahí el escritor ha utilizado variadas fuentes de inspiración, desde la vivencias personales hasta las oídas a otros o las procedentes de lecturas. Así este autor reconoce que siempre le ha llamado la atención la mendicidad, que cada vez que ve una persona mendigando suele preguntarle el porqué y el cómo ha llegado a esa situación, y  se imagina cómo habrá sido su infancia, qué sentirá al tener que hacer ese gesto humillante de tirarse al suelo a pedir una limosna. “Yo no diría que son hechos reales, pero sí observación de la realidad. Hay dos personajes que los he visto durante años casi a diario, uno en los Jardines de Triunfo, llegué a hablar con él, me contó parte de su vida y de ahí surgió Lolo. El otro personaje lo veía por la carretera de Murcia, una mujer que me pareció encantadora a pesar de su aspecto mísero, iba cargada con una garrafa de plástico en la que transportaba agua, nunca hablé con ella pero tuve necesidad de imaginarme una vida y lo hice, se convirtió en Sophie. Eso es lo que tiene de real y de ficticio”, nos cuenta.

Espacios granadinos

Junto con la trama y los personajes, otro de los elementos fundamentales de cualquier obra narrativa es el espacio, el lugar donde se desarrolla. En este caso “podría estar ambientada en cualquier ciudad del mundo occidental, pero en Granada he vivido bastantes años, es una ciudad que atrapa de tal modo que puede provocar el abandono de otros proyectos. Luego no he visto en otras ciudades el contraste tan espectacular, la Gran Vía y Calle Elvira están tan cerca y tan lejos”.

Por encima de todo, una obra siempre tiene que haber una finalidad ¿Para qué escribo? ¿Qué pretendo conseguir? Puede ser simplemente para entretener, pero en la mayoría de los casos existen otras loables razones. Navarro lo tuvo muy claro desde el principio. “Siempre persigo emocionar al lector, pero también provocar una reflexión, vamos por la vida con nuestros bolsillos llenos de etiquetas para usarlas cada vez que algo no nos cuadra, pocas veces nos paramos a pensar por qué de las cosas, sobre todo cuando esas cosas tienen que ver con las actitudes de las personas; vemos un mendigo e inmediatamente colocamos la etiqueta de borracho, drogadicto, maleante; vemos una persona que no se comporta como la mayoría, y sacamos nuestra etiqueta de loca. Sin embargo, nada es tan simple”, y quien quiera comprobarlo sólo tiene que leer su obra que en el prefacio José Chamizo califica de “personalísima” y del que, al igual que su amiga, la escritora y prologuista, Herminia Pérez, destaca “el hilo de esperanza” que “en ningún momento nos cierra del todo”.

 

Título: Cuando la miseria nos come

Autor: Antonio Navarro Barriga

Editorial: Dauro

Páginas: 272

Precio: 18 euros

Presentación: Jueves, 24 de abril, en el Paraninfo de la Facultad de Derecho. Con el autor estarán José Chamizo (Exdefensor del Pueblo Andaluz), Herminia Pérez Cifuentes (Escritora) y Lola Martín (Responsable Editorial) (20 h).

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