Leandro García Casanova: «He querido rescatar del pasado y del anonimato a los protagonistas de mis relatos»

– Qué le empuja a escribir o que es para usted la escritura?
Yo tenía que escribir más, pero no lo hago por pereza, cuando no tengo dificultad para rellenar un folio, además, le pongo sentimiento a la escritura y esto le llega a la gente. Azorín tenía la costumbre de escribir con pluma un folio diario. Digamos que debería imponerme sacar un artículo cada quince días y publicarlo en algún medio o en mi blog.

– ¿Cuándo arranca su interés por la historia y personajes del Altiplano?
– En el año 2000 envié un artículo a Ideal, sobre un mendigo del Camino de Ronda, y no me lo publicaron. Al cabo del año, fui a hablar con el subdirector, que entonces era Esteban de las Heras. A partir de entonces me publicaba un artículo al mes, bastantes de ellos sobre el Altiplano, cuando nadie escribía sobre estas olvidadas y resecas tierras. De aquella entrevista y del mendigo (lo recojo en mi libro) nació mi ilusión por escribir.

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– ¿Cuánto tiempo suele dedicar a la preparación de un artículo?
– Al principio, los artículos me llevaban bastante tiempo porque los corregía mucho. Sin embargo, me di cuenta que los artículos que más gustaban eran los espontáneos, aquellos que casi me salían del tirón. De todas formas me llevan su tiempo, pues suelo pulirlos e informarme para que no salga un churro. Hace unos años, Ian Gibson me dijo que él escribía su artículo semanal de ‘El País’, en una hora. Me quedé de piedra.

– ¿Qué ha sentido cuando ha vuelto a releer para su edición?
Me da cierta satisfacción, a veces me emociono al releer algún artículo al cabo de los años, me sabe a nuevo y sin darme cuenta me convierto en lector.

– ¿Por qué ha decidido dar formato de libro a sus artículos periodísticos?
– Yo tenía los artículos recogidos en las ‘hojas volanderas’ de los periódicos y a muchos los tenía completamente olvidados. A otros los he encontrado de casualidad en el ordenador. Recopilarlos en un libro es como si reuniera a la familia y ahora lo tendré a la vista en la estantería.

– ¿Qué período temporal abarcan y en qué medios de comunicación los ha difundido?
– Van desde 1999 a 2014. Los artículos salieron publicados principalmente en Ideal, otros en La Opinión de Granada y en Granada Hoy. Les he añadido otros artículos más recientes e inéditos.

– ¿Ha recibido felicitaciones por algunos de ellos? ¿Y problemas?
– Escribo de forma sencilla y clara, sobre algún suceso, una injusticia social o sobre algún pueblo. Hay personas que me escriben diciéndome que les gusta mi forma de escribir o que les ha gustado tal artículo. Otras veces ocurre que, alguien que cito en el artículo, responde con el silencio. Nunca sabes la reacción que pueden tomar las personas, o la aceptación del escrito. Los artículos son completamente imprevisibles. Recuerdo que, con ‘Los curas de Guadix’, un profesor del Instituto Padre Suárez, ya jubilado, casi me abroncó cuando fui a pedir plaza para mi hija en el instituto. Al cabo de los meses, me lo encontré y entonces me dijo que lo interpreté mal. A veces, yo era reivindicativo en mis artículos y un alcalde me puso una conciliación en el juzgado, por las críticas que le hacía en un artículo. Con el tiempo me he amansado, escribo con prudencia y ya no soy tan guerrillero.

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– Si tuviera que elegir uno de cada parte del libro ¿cuáles serían? ¿Por qué?
– Con algunos artículos disfruté escribiéndolos, con otros he penado y bregado, unos han tenido reconocimiento y otros han pasado casi desapercibidos. En ‘La casita pequeña’ describo mi reencuentro con la casa-cueva de Galera, donde nací, después de casi medio siglo. Fue el olor a cueva que salía por la puerta (de dos hojas) y los portarretratos que veía por la ventana, los que me hicieron recordar mis primeros años de vida. En ‘El pueblo olvidado’ fueron unas fotos, en blanco y negro, de mi padre el detonante para recordar mi infancia en Castilléjar. En ‘El tren de Guadix a Baza’, encontré de casualidad al maquinista del tren en la Estación de Guadix y me contó la triste historia del último viaje: suprimieron la línea férrea de Guadix a Baza para dedicar los recursos al AVE de Sevilla. Es el claro ejemplo de lo que siempre hicieron con estas olvidadas tierras. Otro tanto pasó con el pantano del Negratín, el agua se la llevan a Sevilla, Córdoba y a la provincia de Almería, en vez de regar la comarca de Baza. Y de las 23.000 has. nuevas de regadío que prometieron a los regantes, nunca más se supo. Pero allí nadie protesta ni se mueve. Lo cierto es que condenaron a las comarcas del Altiplano a la Prehistoria

– Algunos de sus artículos han sido igualmente difundidos en su blog, ¿con qué se queda el papel o la red?
– En el blog, el artículo vuela libre como un pájaro, se escapa de tus manos y lo pueden leer en cualquier parte del mundo, en Francia o en Argentina. Es un mundo virtual. Pero el libro siempre es más cercano y familiar, puedes acariciar y oler sus páginas.

– ¿Desea añadir algo más?
– La mayoría de los protagonistas de los artículos fallecieron, pero he querido rescatarlos del pasado y del anonimato. Desde el maestro republicano, que fue represaliado y encarcelado por masón, a los granadinos que pasaron por el campo de exterminio de Mauthausen, al exalcalde republicano que regresa de la cárcel a Orce, montado en un burro, algunos profesores, un diputado, un historiador, un albañil… En los otros capítulos escribo sobre actos culturales, libros, fiestas y costumbres de los pueblos. Indicar que el libro es una edición “de mi bolsillo”, tiene 268 páginas con fotos y estará en algunas librerías de Granada, Guadix, Baza, Huéscar y Castilléjar, en la Navidad, al precio de 10 euros. Y gracias por la entrevista en IDEAL. 

OIR AUDIO DE LA ENTREVISTA:

 

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