Cien años de Educación Pública en el colegio Gómez Moreno

La delegada territorial descubrió una placa conmemorativa que recuerda que precisamente el 23 de enero de 1905 se colocaba la primera piedra de un centro educativo que se inauguró hace ahora cien años, “que han transcurrido con el pájaro en mano del trabajo bien hecho, de un proyecto firme y arraigado en su realidad más cercana, pero sin olvidar los ciento volando, que representan la ilusión, el sueño que siempre debe estar presente, un sueño que ahora está más vivo que nunca gracias al buen trabajo del profesorado y a la implicación de las familias”.

“Este colegio granadino, el primer centro educativo público de Granada, continúa siendo un referente de innovación educativa y de compromiso con la educación pública”, ha explicado Gámez, que recordó que el centro ha sido pionero a lo largo de su historia centenaria, no sólo por ser el primero en disponer de una aula para sordos o de un aula con aislamiento acústico para idiomas, sino también por la creación de la primera asociación de madres y padres en los años sesenta, que en aquel momento se llamó ‘Amigos de una escuela mejor’ y que continúa funcionando.

La delegada destacó el compromiso de las familias en este colegio, muy implicadas en el funcionamiento del centro, más ahora gracias al proyecto de Comunidad de Aprendizaje puesto en marcha recientemente, un innovador modelo educativo de carácter inclusivo, que tiene como pilares el aprendizaje dialógico y la participación de voluntariado y de familiares en la práctica diaria de los centros.

El acto contó con la colaboración de Federico Mayor Zaragoza, que fuera director general de la UNESCO, diputado en el Parlamento Europeo y ministro de Educación entre otros cargos de relevancia, muy ligado con la ciudad de Granada y a su Universidad, donde fue catedrático y rector. Mayor Zaragoza reflexionó en una conferencia sobre los valores de la educación para la formación de una ciudadanía libre y responsable, tras lo cual tuvo lugar un estudio histórico del edificio a cargo de Fernando Acale, arquitecto escritor y padre de un alumno del colegio y una clausura musical protagonizada por Senis Martos y Carlos Zárate.

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