Miguel González presenta en la Biblioteca de Andalucía su tercer poemario, ‘De peatones y náufragos’

Tiene Miguel una experiencia vital que daría para varios libros pero el ha preferido la sintética poesía. Género que afirma cultivar “primero por afición y después por necesidad”. Podría contar mil historias de su familia no en vano su origen está en una familia numerosa con nueve hijos, en un barrio humilde como Haza Grande y lleno de recuerdos de los que nos cuenta cómo su madre les educó “sin transmitirnos odio supo la memoria del abuelo José, combatiente antifranquista que desapareció de la cárcel de Guadix”. También su etapa escolar da para otro volumen, pues era “un trasto” que actualmente se clasificaría como hiperactivo que “tuvo la suerte” de ser alumno de don Manuel Jiménez Rodríguez, cuyo cariño no olvidará nunca a l a edad de 9 años que le preparó para el examen de ingreso que le permitió conseguir una buena beca, que perdería al segundo año por culpa de una gamberrada -torear a un profesor-. También tiene palabras de gratitud para el entonces párroco de Haza Grande, Pedro Jiménez Olmedo, que intercedió por él y consiguió que le enviasen a los claretianos de Loja de donde salió con 23 años con tercero de Teología terminado.

miguel-gonzalez-2Después vendrían las carreras de Magisterio y Pedagogía y varios másteres sobre ‘Enriquecimiento cognitivo’ e ‘Inserción sociolaboral’ no en vano considera que “uno tiene la obligación de formarse permanentemente para poder dar las respuestas más adecuadas, prestar el apoyo más eficaces y la comprensión de la situación del otro en las mejores condiciones”. Gracias a ello desempeñaría las labores de coordinador de la Educación Compensatoria y de gerente del plan de barriadas de Actuación Preferente en Cartuja, La Paz y Almanjáyar. En 1996 decidió integrarse en el partido socialista y en 2003 fue en las listas de esta formación con la idea de que “desde dentro sería más fácil hacer programas y actuaciones en los barrios de la zona norte que fueran más eficaces para las situaciones de pobreza y marginalidad que padecen tantas familias de esa zona.

Gracias a su mujer y dos hijas para las que solo tiene palabras de agradecimiento Miguel ha superado quizás la prueba más difícil. En 2008 un cáncer de colon que le llevaron a tres operaciones en muy poco tiempo. Este golpe tan fuerte de la vida tan fuerte le lleva a revisar su vida, “dar un frenazo y recapacitar para que la prorroga de la vida que estás viviendo de otra manera”. Y en toda esta trayectoria vital siempre han estado patentes sus inquietudes literarias cuyo origen hay que buscar en la época del seminario claretiano en el que “tuvo la suerte” de que en su
vida se cruzara el profesor de Literatura, José Sierra Cortés, que les entusiasmaba de tal manera que era imposible resistirse a su magisterio. Gracias a él se despertó su ansia de leer -se considera un devorador de libros- y paralelamente una pasión por escribir poesía, que “primero fue una afición, después una necesidad y ahora una urgencia como respirar”.

A través Rafael Guillén y José Ladrón de Guevara entró en contacto con Manifiesto Canción del Sur donde conoció a Juan de Loxa y Pepe Heredia Maya, que le brindaron la posibilidad de participar en aquellas actividades “tanto literario-poéticas como socio-políticas. Guardo un recuerdo entrañable pues aprendí y disfruté muchísimo”. De esta manera llegaría su primer poemario en 2007 (‘Cuadernos de bitácora’), y en 2010 el segundo (Alas de arena’). Tras la recuperación de la enfermedad se anima a participar en los Festivales Internacionales de Poesía de Granada de los años 2012 y 2013. Y, ahora este colaborador habitual de la revista ‘Entre Ríos’, nos sorprende con el poemario ‘De peatones y náufragos’ compuesto por 96 poemas repartidos en ocho bloques que van dirigidos “a quienes quieran acercarse a ellos y palpitarlos como propios”. Previamente incluye una introducción que ha denominado ‘Señales’ en la que da a conocer los “pálpitos que yo he sentido o el barro con que yo los he amasado”.

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Vida corriente

Igualmente puntualiza que sus poemario se alimenta de vida corriente que parte de su profundo convencimiento de que “la literatura y la poesía, en particular, tiene que estar cerca de la vida cotidiana, de la gente” y debe estar escrita de forma “que sean inteligibles para todos”. En ese camino por la vida todos somos peatones y a la vez náufragos porque “en las últimas décadas la condición humana está en un proceso de profundo naufragio”. Para que no haya malentendidos aclara que no ofrece en su libro “bucólicos paisajes ni versos de rutinas, estos poemas, arraigados en lo común y corriente de nuestras rutinas proponen transitar al desnudo por las debilidades, fortalezas, sueños, conflictos, esperanzas e incertidumbres que construyen nuestro latir, pensar, sentir y actuar como seres humanos, en lo particular y en lo común”. Cree a pie juntillas que todos somos caminantes desde el azar en que nacemos hasta la certeza de que nos tenemos que morir, por eso afirma que “en este breve tránsito de lo que se trata es que seamos seres humanos y que nuestra condición humana en plenitud” y que escribe “sin trampa ni cartón”. También nos aclara que “no hablo de una poesía social sino humanista que se acerque a la condición humana de los que estamos a pie de tierra, que se alimente de la vida cotidiana y que contribuya a señalar donde están los sufrimientos y la salida del túnel”

Otro de los convencimientos de Miguel es la “necesidad de compartir y defender el corazón” porque “el amor es amor es muy importante, es sustancia de vida, recuperar el corazón supone todo lo que supone la condición humana, y la poesía no puede estar ajena a momento que estamos viviendo y al sufrimiento de muchas persona”. Conjunto de poemas escritos en distintas épocas, sobre todo entre el 2000 y 2012, fruto de su necesidad de escribir para “volver sobre mi y aclararme conmigo y con los demás”. Poemas que en algunos casos están dedicados a Luis García Montero, Mari Luz Escribano o Remedio Sánchez, personas “a las que aprecia mucho y quiere mucho”. Para despedirnos nos lee el poema, ‘Paso de cebra’ que comienza así:

 

“… y andamos como topos, siempre a ciegas,
buscando torpemente
-a cada dentellada en la tiniebla-
un camino seguro,
esa gota de luz que nunca llega,
cualquier pista en el viento, la razón
que dé sentido a todo
una ilusión
ante el golpe final que nos espera.

Pero no olvides,
para mieles y penas
hay un remedio eficaz.
El corazón (…)”

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OIR AUDIO DE LA ENTREVISTA:

 

Título: De peatones y náufragos
Autor: Miguel González Martos
Editorial: Dauro
Págs: 180
Precio: 15 €
Presentación: Lunes, 16 de febrero, en la Biblioteca de Andalucía. Le acompañarán Remedios Sánchez y María José Bonilla (19,30 h).

 

 

 

 

 

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