Antonio Luis Gallardo: «Tengo un sueño»

salobrena2Casa encaladas hasta arriba, todas apretujadas unas con otras como haciendo piña; calles limpias y adoquinadas, gente que bulle en el día a día barriendo su puerta, pintando su fachada, colocando sus geranios, encendiendo su brasero.

El Paseo de las Flores, el Postigo, la Bóveda, el Albaicín, la Iglesia y por encima de toda esa maravilla que se divisa al fondo de una vega verde como un tapiz. Toda sembrada de caña de azúcar. Fábricas humeantes que muelen y muelen la caña, mientras en el aire se percibe un olor dulzón a costra, a melaza, a ron de caña.
Allá a lo lejos, en pleno rebalaje, aun se divisan seis o siete barcas marineras que cada día tiran las redes para sacar ese copo rico en jureles, sardinas, boquerones, herreras y algún que otro pulpo que comer en sus tres o cuatro chozas familiares que son refugio de amabilidad y encanto.

Esas calles que tanto alimentaron mi alma de niño travieso y juguetón, calle Antequera, Cuesta Caracho, calle Cochera, calle Cristo, Pontanilla, Fabrica Nueva, Fuente la Raja, el Gambullón y tantos recuerdos y tantos sentimientos que arraigaron en mí.

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El cine Yusuf, más tarde el cine La Fuente, el del Niño Dios, Centro de Juventud, discoteca Manuel,s, moragas en plena playa, primeras suecas que llegaron al pueblo y revolucionaron todas las hormonas masculinas y femeninas, dejando en el aire un aroma a jazmín y a galán de noche.

Todo el mundo nos conocíamos y sabíamos dónde vivíamos y a qué dedicábamos nuestro tiempo, la gente era amable, sencilla, soñadora y por encima de todo tolerante y con ganas de arrimar el hombro ante cualquier iniciativa que hiciera del pueblo ser más bonito y precioso de toda la costa tropical.

Pero como me ocurre cada día, me despierto sobresaltado y veo que al final, ha sido todo un sueño, pero un sueño que hubiese podido llevarse a cabo si todos hubiésemos puesto un poquito de nosotros mismos. No sé quién dijo aquello de…”Un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto” y yo ya soy demasiado mayor pero aún me resisto a envejecer más. Me gusta mi pueblo, me gusta Salobreña.

Antonio Luis Gallardo Medina. 

 

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