Leandro García Casanova: «’Granaíno’, compañero del alma»

Sin embargo, Jesús Toral está convencido que el principal defecto que le impide prosperar al nivel del patrimonio cultural y económico que posee es “la terrible desvaloración de los propios granadinos. Para los vascos, lo euskaldún tiene un plus de calidad, mientras que muchos granadinos se esmeran en buscar defectos a los productos hechos aquí”. Concluye diciendo que “tal vez sea porque una de las frases que más se escucha aquí al hablar de esos temas es: ‘Y qué vamos a hacer’”.

Es sabido que, si un político promete algo en el Norte y no lo cumple, ya no puede pasar por esa localidad. En cambio, en Granada, ¿cuántas fechas han dado los políticos a los granadinos para terminar el AVE, el Metro, la autovía a la Costa, y no pasa nada? ¿Por qué tenemos malas comunicaciones y el aeropuerto de la señorita Pepis, mientras que el de Málaga es el tercero de España? ¿Por qué tienen el Museo Arqueológico cerrado durante cuatro años, por unas obras, y el PTS (el Parque Tecnológico de la Salud) lo han tenido cerrado otros tantos años, por falta de muebles? Mientras en Málaga tienen entre otros los Museos Tyssen y Picasso.

Teofilo-gautier-viaje-por-españaEl escritor francés, Teófilo Gautier, en su ‘Viaje por España’ (1840), escribió lo siguiente. “En Granada la ocupación general es la de no hacer nada: galantear, fumar, hacer versos y, sobre todo, escribir cartas, bastan para llenar agradablemente la existencia. Allí no se ve la inquietud ardiente, la necesidad de acción y de cambio que atormenta a las gentes del Norte”. Y el granadino Nicolás Mª López Calera no se quedaba atrás, en su obra ‘El ser granadino’: “…no suele tener vocación de hacer grandes cosas. No emprende fácilmente nada (…), no tiene vocación de empresario (…). El ser granadino es por definición un ‘ser pensativo’, no un ‘ser activo’. Tiende a la contemplación, al ensimismamiento (…). Su actividad, o a mejor decir su inactividad, responde en general a su pensamiento crítico-negativo”.

El granadino siempre ha tenido a gala los grandes monumentos que posee Granada y los acontecimientos históricos que ocurrieron, mientras que aquí no se hacía nada. Sin embargo, Málaga no tiene grandes monumentos ni tanta historia pero ha sido una ciudad industriosa –en el siglo XIX ya exportaba pasas y uvas–, y así nos va: Málaga es la provincia económica de Andalucía, mientras que en Granada la población emigra. Puede ser nuestra herencia árabe –eternas luchas internas, pero cuando expulsaron a los laboriosos moriscos la provincia quedó como un erial– y también puede ser la maldición de nuestro paisano Boabdil, al que nunca supimos valorar. De manera que seguimos siendo la “tierra del Chavico”.

 

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