Vehículos singulares, 22: «José Manuel Rodríguez y su Citroën DS (Tiburón)»

Nada más llegar al punto de encuentro donde hemos quedado, la primera rotonda de acceso a Otura desde el cruce de La Malahá, se le nota cómo disfruta contándonos la historia y características de este vehículo que llegó a sus manos al haberlo heredado su mujer de su padre. «Procede de Francia como casi todos los vehículos de este tipo de donde pasó a Irún, y, posteriormente a Granada Creo que era de los propietarios de la pastelería Barrón, y, por último, pasó a mi suegro que poseía un garaje donde guardaba varios coches pues era un gran aficionado» señala. Al hacerse mayor les preguntó que si lo querían y desde hace unos 15 años lo tiene José Manuel. Después añade que «estaba mal de pintura. Es un coche que por su mecánica es muy complicado pues es todo hidráulico, tiene muchas gomitas, muchos recores, todo va por una bomba que lo distribuye la suspensión, la dirección, lo que son los frenos, … entonces es complicadillo de mantener»

Así mismo, nos cuenta que la primera matriculación de este Tiburón fue en octubre de 1974, y que es un 2300, gasolina, con 113 caballos. El contador señala160.000 km pero es posible que no sea un dato real -el le calcula unos 200,000-, lo que si afirma es que él le habrá hecho unos 80.000 km. También presume del buen estado del motor pues al principio de tenerlo se calentaba mucho el motor pero se arregló y de que «es una maravilla hacer un viaje con él pues tiene un confort de marcha divino». También nos llama la atención sobre una detalle que igual mucha gente no ve pero que es muy particular de este coche como es su ancho delantero que es mayor que el trasero «con lo cual el que va detrás está viendo las cuatro ruedas del coche. Esto va muy bien para las curvas, entra como si fuera un kart. Es muy importante para ir por carreteras muy virada».

jose-manuel-rodriguez-citroen-ds-2-interiorOtras singularidad es la suspensión hidráulica, algo muy relevante debido a la proliferación de badenes que José Manuel supera como si no existieran, tal y como pudimos comprobar en el pequeño trayecto desde la rotonda hasta el centro de Otura. Igualmente la dirección y los frenos son hidráulicos « lo que hace que cuando lo usas se queden las cuatro ruedas pegadas al suelo, luego la dirección hidráulica». Respecto a los faros indica que son direccionales y como en Citroën los están poniendo otra vez, por lo que cuando gira a la izquierda la luz larga se gira hacia ese lado, y viceversa. De la palanca de cambio explica que la tiene en la columna de dirección, «algo que choca para quienes están acostumbrados a coger la palanca de cambio abajo, pero es muy cómoda y precisa». Por último hace que nos fijemos en los peculiares intermitentes traseros, colocados en la parte superior, en las columnas de las puertas trasera. Por último, señala que todo lo que parece aluminio es acero inoxidable, de ahí el elegante aspecto que tienen este coche «que está hecho muy bien como antes se hacían los coches para que duren toda la vida, no como ahora».

El consumo es otra historia, pues lleva un carburador 28/36 y un motor 2.300, aproximadamente consume unos 12 litros a los cien kilómetros, pues hay que tener en cuenta además de que pesa mucho, 1.600 kg, pues «no hay plásticos, ni fibra de vidrio, ni de carbono, es todo hierro, metal y aluminio, por ejemplo, el capó y el techo son de aluminio».

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Millón y medio en dos décadas

En los 20 años de fabricación de estos modelos, de 1955 a 1975, salieron de la Citroën 1.500.000 unidades. De ellos algunos aún se conservan en Granada. «Hay algunos porque tengo un amigo que los restaura. Es cierto que no se ven mucho por la calle, pero sé que el antiguo dueño de la Citroën tiene un par de ellos. Calculo que puede haber unos 7 u 8, como máximo, no habrá más» aclara antes de añadir que muchos le cuentan que este modelo es el coche en el que se mató el Torete, delincuente y actor español que alcanzó la fama interpretándose a sí mismo en la trilogía ‘Perros callejeros’. Otra anécdota que recuerda se produjo en su primera participación en el rallye de regularidad de Gines (Sevilla) hace unos cinco años donde el director de carrera le dijo que posiblemente no podría pasar por una parte del circuito, por eso «cuando terminé la carrera se quedó sorprendidísimo, porque es un coche que va por muchos sitios por donde parece que no puede ir».

 

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