«He querido transmitir a través del colorido la sensación de que Venecia está viva»

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 Se trata de una exposición llena de color, que como dice Francisco Bautista en el catálogo, «supera las posibilidades del lenguaje, para proponer ideas e imágenes, solo comprendidas con el corazón, de una poeta que pinta».

Presentada durante tres meses en el Centro Cultural Baños Árabes de la Diputación de Jaén, donde fue muy bien acogida, la muestra inunda Granada de color con una selección de acrílicos y óleos sobre tabla y lienzo de distintos formatos muestran una Venecia decadente con sus canales, con sus arcos y balconadas, y, sobre todo, con esa luz tan particular con que la pintora dota cada una de sus obras, tiene algo especial.

La artista muestra un acercamiento al trabajo muy particular. Gracia Velasco ha ido dando forma y color a las obras partiendo siempre de dibujos y fotografías que luego modifica. «Se puede dar la circunstancia de que la composición funcione bien en la foto pero no en el cuadro, por eso la modifico, expresando lo más intimo y esencial de la misma».

La muestra permite disfrutar así de obras en las que llama poderosamente la atención su vitalidad a pesar de la ausencia de personas. Como escribía recientemente Juan Vellido en su columna Puerta Real, «hay un viridián y un amarillo deslumbrantes; hay verdes y azules y reflejos y góndolas en el gran canal; hay un amarradero y arcos y riveras y postigos y puentes y palacetes y balconadas; y hay la certidumbre de un clamor en la Venecia de Gracia Velasco».

La propia autora tiene su explicación a este esfuerzo de transmisión de la belleza estética y llena de vida de la ciudad de los canales. «He querido transmitir a través del colorido la sensación de que Venecia está viva. Quiero que quien vea mi obra sienta las mismas sensaciones e impresiones que yo he tenido y transportarlo a este lugar», asegura Velasco.

Con dos años de trabajo en lo alto, su mano se ha hecho a la impresionante y sobrecogedora arquitectura de la capital veneciana, una ciudad de la que la autora sonsaca «las sensaciones e impresiones de esos canales y de esa arquitectura».

«Una forma única»

Gracia Velasco obtuvo la licenciatura en la Especialidad de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de Granada en 1997, estudios que ha completado con cursos de grabado y estampación en la Escuela de Arte de Granada y del CEP de Granada, así como con un máster de paisajismo, jardinería y espacio público de la UGR.

Dedica a la pintura, su gran pasión, todo el tiempo que puede pero reconoce que es «complicado» cumplir su deseo de realizar una nueva exposición cada año. Siente admiración por maestros como Pinazo, Zorn, Monet, Fortuny o Sorolla y afirma que no tiene «una forma única de pintar, pues depende del paisaje: algunos requieren más detalle y otros son más esbozados».

Por ejemplo, la nueva colección sobre jardines y cármenes de Granada, que ha iniciado recientemente, sirve a la autora para usar otra paleta, textura y pincelada muy distinta a la de estos paisajes de Venecia que expone la Milenium.

La muestra se puede visitar de forma gratuita de lunes a sábado, de 10,30 a 13,30 horas y tardes de 17,30 a 21 horas.

 

 

 

La Venecia de Gracia Velasco

por Juan Vellido

Gracia Velasco y Juan Vellido, en Millenium GalleryLa búsqueda de la belleza como ejercicio para cultivar el espíritu, como tributo artístico, como fin en sí mismo, pues ella es sabedora de que en el arte vale más el cómo se cuenta que lo que se cuenta.

Hay un viridián y un amarillo deslumbrantes; hay verdes y azules y reflejos y góndolas en el gran canal; hay un amarradero y arcos y riveras y postigos y puentes y palacetes y balconadas; y hay la certidumbre de un clamor en la Venecia de Gracia Velasco, que el espectador encontrará en la Milenium Gallery de Granada, hasta el 5 de noviembre, en una suerte de personalísimo canto a la ciudad de los canales, a la Serenissima italiana, acaso la más pintada y más dibujada de todas las ciudades del mundo.

Y descubrirá el espectador en esas obras un relato, un cuento, un discurso anegado de color, pletórico de luz, como quien halla de pronto un paisaje que siempre latente, aunque oculto a sus ojos.

Pero hay también una soledad concluyente en esa Venecia seductora de óleos y acrílicos, tan despoblada de seres humanos, tan sola en sus colores a menudo cuasi hirientes, otras veces tamizados; hay un silencio constante y un murmullo de nuevos aires; y hay la certeza del viento que se estampa en los canales. Es la Venecia viva y atrayente para la que Gracia Velasco ha inventado una fábula de luz. Y una parábola, como una trama cuasi impresionista de ocres y amarillos, como el tránsito de una estación a otra, como un hallazgo que de pronto nos insufla vitalidad y nuevos augurios.

Se diría que la artista nacida en Córdoba ha tomado de Venecia sus otoños. Y los ha atrapado en sus pinceles, pues Gracia Velasco es versada en las atmósferas y en las luces. Ella, que aprehende el alma en sus obras, gusta de los espacios abiertos, de los múltiples planos, de largas perspectivas, de panorámicas limpias, del paisaje de trazos sugeridos.

Quizá por eso, en sus cuadros parece anunciarse la impronta de un sur radiante donde la artista nació y habita; un sur que alumbra la calidez de los tonos, el ritmo, la fuerza, el talante y la memoria de los espacios. Es una Venecia llena de sur la de Gracia Velasco, una Venecia cuya fábula transcurre como un bálsamo entre los canales y las góndolas, entre reflejos y balconadas. Pero es también una fábula para iniciados, una narración estética que se recrea en las formas y en los recursos plásticos para convertirlos en el argumento mismo, en el propio significado. La búsqueda de la belleza como ejercicio para cultivar el espíritu, como tributo artístico, como fin en sí mismo, pues ella es sabedora de que en el arte vale más el cómo se cuenta que lo que se cuenta.

Así, en su discurso estético, Gracia Velasco conjuga simetrías geométricas y proporciones cromáticas en una armonía sin fisuras, como si en ello le fuera la vida. Luego vendrá el alma, y tomará posesión solemne de esos espacios y esos ritmos, de esas góndolas, canales, puentes, palacetes, balconadas. Y se elevará entonces ante el espectador la Venecia viva para la que Gracia Velasco ha inventado una fábula de luz.

Publicado en IDEAL, (Puerta Real, 17/10/2015)

 

 

 

 

 

 

EL COLOR DEL OCASO

Por Francisco Bautista Toledo 

 

Espacio silente, testigo del paso efímero de la existencia, el tiempo pasa, a decadencia es su cómplice. La luz tibia resalta la belleza del esplendor pasado. La humedad es palpada en los azueles y violáceos, empapa el alma del observador los rayos de sol romplen la monotonia del azúl húmeod y los colores derriten en la viejas paredes, testigos del transcurrir de pasiones evanescentes. El agua deshace las siluetas, misteriosa esconde cienos que el tiemo deposita, el agua es depositaria de la imagen descompuesta en azarosos destellos. Mas el viajero siente la curiosidad de navegar por los canales, atravesar sus puentes y arcos… respirar el derrumbe nostálgico del pasado pensado en poesía. 

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Mientras, el color discurre por las superficies, derramándose en los edificios, cuyo calor sugerido por la luz encierra vida, historias corrientes disueltas en el devenir de los años. Recónditos lugares donde la mirada destaca el lirismo del abandono. En un festival de tonalidades, azul y dorado, ocres y violáceos, urge la fachada crema, signo de elegancia de lo sencillo, placidez visual que detiene el pulso del entendimiento. Tiemblan los colores cuando dialogan entre sí, en una relación marcada por la eternidad de la luz y la efímera huella humana. Reflexión sobre la emoción que su recuerdo suscita, rompiendo la sorpresa del color en la escena evocada, anegando el dibujo de las formas en su resplandor cambiante de las horas.

Rincones olvidados llaman la atención del viajero, rescatados de la inanidad de lo cotidiano, y el azul se viste de sus gamas variadas, etereidad que libera en sus claridades, densidad que abruma cuando condensada. En la monotonía de los canales surge el espejismo verdoso, que se conjuga con el tono dominante para organizar un contraste de tacto visual sedoso, susurrante, plácido, en una impresión cromática que destruye las líneas, para expresarse sin ataduras que acoten los colores, en un deambular triunfal de la sensación poética que deja su recuerdo en la retina. gracia-velasco7

Gracia Eva Velasco plasma el discurrir de los sentimientos, descritos con un lenguaje cromático, barroco, espeso en sugerencias y deslumbramientos. Su paleta es precisa, no extensa, jugando con las combinaciones de la gama usada, para extraer la esencia del paisaje sentido. Es una narración concisa en el trazo, pero profunda en su significado. El observador de su obra es introducido en el cosmos de humedades, frialdad de las umbrías y caricias del Sol que fluye por los canales venecianos, tímida radiación creadora de sensaciones luminosas en el canto triunfal del ocaso. La pintora traduce muy bien la impresión percibida en su encuentro con la ciudad de la laguna, comunicando fielmente al espectador de su trabajo el discurrir de la experiencia vivida. Traspasa y supera las posibilidades del lenguaje, para proponer ideas e imágenes, solo comprendidas con el corazón, de una poeta que pinta.

La artista desarrolla la propuesta con agilidad en su expresión final, a través de trazos condensados, henchidos de pasión, gozo cromático que chispea destellos de abatimiento, ante la belleza de la mirada pasajera. Gracia Eva Velasco es hábil en el manejo de los recursos plásticos, consiguiendo elaborar piezas de gran calado técnico, donde el dibujo se difumina en un colorido desbordado, que se superpone a la racionalidad de la imagen, para mostrar la realidad traspasada de la lógica, y apreciar el halo que trasmite la materia impregnada del discurrir de la historia. Deshacen las formas, toma vida con pulso propio, convirtiéndose en notas de vibración visual depositadas en el cuadro, para componer una melodía que cae en picado, en el arrebato sensitivo expresado por la impronta cromática. Las piezas expuestas poseen calidad, son expresadas con elegancia, gracias al dominio del equilibrio de la composición conseguido por Gracia Eva Velasco, proponiendo una obra seria, interesante, resultado de una fructífera trayectoria pictórica personal, labor continua cuya conclusión puede verse en esta exposición.

EXPOSICIÓN

Autora: Gracia Eva Velasco.
Título: Venecia.
Lugar: Milenium gallery.
Fecha: Hasta el 5 de noviembre

Publicado en IDEAL,  Domingo, 18/10/2015

 

 

 

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