Francisco Beltrán, acompañado de Miguel Ríos, presenta en el CEIP El Sauce de Chauchina su libro de cuentos ‘Sueños dispersos’

francisco-beltran-3De ‘Hilvanes del agua’ a ‘Sueños dispersos’, de un poemario a una colección de 36 relatos cortos, tres de ellos en verso, dan idea de la capacidad literaria de este profesor nacido en Chauchina en septiembre de 1960. Tras la acogida «muy ilusionante» de su anterior obra, ahora se convierte en narrador donde plasma igualmente sus preocupaciones e intereses en las que ha coincidido con su paisano el cantante Miguel Ríos con el contactó por su participación en la Plataforma Salvemos la Vega y VegaEduca, y, especialmente, gracias a Javier Alonso y Luis García Montero. Ello le ha permitido hacerle llegar algunos cuentos al tiempo que le comentó que poseía una fotografía en la que sale junto a un grupo de muchachos de este pueblo. «Me interesaba conocer su opinión por su sensibilidad social y me pidió el resto de relatos. Se los envié y tardó menos de una semana en hacerme llegar este magnífico prólogo», comenta satisfecho. No es para menos, pues en el breve texto de dos páginas titulado ‘… o pesadillas encontradas’ alaba «la buena mano literaria», «su canto a la vida natural», el hecho de ser «una literatura que invita a coger el diccionario» y su «compromiso por transmitir la orallidad».

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 Foto de los quintos

Beltrán indica que la mayoría de los relatos incluidos los comenzó a escribir hacia el 2010 y los registró en la Biblioteca de Andalucía en 2012. Narraciones que se desarrollan en escenarios muy diversos aunque cinco de ellos están ambientados en Chauchina con sobrenombres reales, «espero que no se enfade ninguno, entre otras cosas porque eran mis amigos». En ellos aborda los temas más diversos desde el paro hasta hechos históricos como en ‘La media luna aljama’ sobre la historia de la toma de Huete por los Reyes Católicos que fue arrasada a sangre y fuego y en el que la frontera de los malos y los buenos está bastante difusa. Además de la lectura, en el acto habrá lugar para la emoción pues se ha organizado un reencuentro relacionado con la foto de los quintos de Miguel Ríos. De ellos quedan vivos cinco y cuatro estarán con podrán rememorar aquel domingo de los 60.

Entre ‘El trovador de sueños’ y ‘La brisa’, 34 relatos como ‘De madera de palmera’ donde habla de lo terrible y al mismo tiempo lo ilusionante que puede ser la vida del hombre, otros como ‘El maestro’, ‘En el otro lado del pupitre’, ‘La vida de la ameba’, ‘El cómplice’ y ‘Los dos lados de la Verja’, están vinculados con el mundo educativo en tanto que con los tres compuestos en verso ( La luna llena se hizo negra, Dos luceros entre las olas y Cuando 21 gramos son 42) y algún que otro poema disperso, brinda un guiño a los trovos y a la juglaría, pues hace que «la historia se impregne mucho mejor».

 

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