Fernando de Villena presenta en el Centro Artístico su último poemario, ‘Morir por mi demanda’

Enrique Morón añade cómo la temática religiosa no es nueva en Fernando pues «es un hombre profundamente religioso», que con anterioridad ya había publicado, por ejemplo, ‘Año cristiano’ (1995) en el que habla de las fiestas cristianas que hay en España durante todo el año. Por su parte, el propio autor define su poemario como «un libro de temática religiosa, en el que el poeta muestra su gratitud a Dios por la dicha de la creación, pues aunque los hombres lo estemos destrozando, este mundo es maravilloso, cada amanecer y anochecer o el cielo estrellado es un milagro, por lo que hay que tener una gratitud inmensa por todo cuanto nos ha dado Dios». Hecho que queda también patente en la propia dedicatoria «A Ti, Señor, por tantos beneficios».

El poemario está estructurado en tres partes, la primera o Introito consistente en un conjunto de trece sonetos, muy clásicos, que enlazan con la fascinación de Villena por el Siglo de Oro, en especial, por Fray Luis de Granada, San Juan de la Cruz, Lope de Vega o Garcilaso. La segunda o Celebración escrita en verso libre es para el autor «la más desgarrada y sentida, a veces la más existencial, en la que presento vacilaciones de la fe -título de uno de los poemas-, donde, a mi manera, trato de dialogar con la divinidad». También aparece su sufrimiento por las injusticias de los más pequeños que pasan hambre o mueren al cruzar el Estrecho. Por último, la tercera parte está ocupada por un poema largo de 200 versos titulado ‘Acción de gracias’, escrito en liras durante la estancia de su mujer María Teresa en noviembre de 2014 en el hospital durante 21 días pues estuvo muy enferma, tal y como explica en la nota previa. «En aquellos momentos angustiosos, en aquellas horas infinitas y tristes yo no tenía más consuelo que el afecto de los familiares y amigos, la presencia de un hermoso árbol que iba poco a poco perdiendo sus hojas junto a nuestra ventana y esa otra compañera que nunca me ha desamparado: la poesía».

La semana anterior al ingreso hospitalario Fernando habían estado con su esposa en el Mirador de Cerro Gordo de La Herradura, «un lugar donde siempre nos habíamos sentido felices» y que evoca en estos versos que llevan por título ‘Poema de un día’, y que califica como «el paraje posiblemente más bello de todo el litoral andaluz». Es un poema que vino a socorrerle y donde da muestras de esa gratitud hacia Dios de tanta belleza pues «es uno de los grandes regalos que nos ha hecho la divinidad». La elección de sonetos, versos sueltos o liras obedece en su caso a que «cada situación vital existe un tipo de discurso diferente» pues en su opinión cada poema es como «un fogonazo que te llega e impone un ritmo determinado». Así mismo aclara que «cuando me llega la necesidad de escribir sonetos que me gustan mucho los escribo y cuando llega la necesidad de escribir romances pues lo hago y si es de hacerlo en verso suelto, también lo hago, igual que hay momentos en los que estoy más proclive a la novela, o al ensayo». Libro que lleva una preciosa portada, concretamente de un cuadro de un prerrafaelilsta, John Everett, que representa a San Eustaquio un personaje al que se le apareció Dios y le preguntó si quería ser feliz al principio de su vida o al final.

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Respecto a la temática indica que «ahora en España la gente se avergüenza de ser español y cristiano y es una pena porque en estos momentos tan inquietantes el cristianismo ha sido la base de la formación de la cultura europea durante muchos siglos. Al margen de eso mi libro puede resultar heterodoxo porque ahora hay un constante ataque a la religión, creo que el principio de la felicidad de una sociedad es el respeto a todas las ideologías». En su opinión es fundamental que exista una conciencia ética y de cómo hace unos años la sociedad española tenía la ética cristiana que ha perdido y no la ha sustituido por ninguna, nada más que por el consumo y el beneficio inmediato.«Es muy importante tener respeto a las convicciones de otras personas y tener una base de espiritualidad porque somos animales racionales», añade.

Respecto a las diferencias entre los grupos poéticos granadinos reconoce que puede parecer absurdo pero el problema es que durante muchos años ha habido dinero de por medio y ha servido para tráfico de influencias para que la gente publique en mejores editoriales y tenga mayor difusión. «La cultura ha estado controlada por unos cuantos y eso ha creado estas inquietudes que no son personales pues yo no tengo nada en contra de nadie, solamente me parece injusto la manipulación del dinero público por parte de algunos y la censura y el silencio para con otros muchos», puntualiza este escritor granadino que acaba de poner punto final a una novela sobre Alonso Cano, «figura tan interesante como desconocida».

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