La protagonista de ‘La diosa del ladrillo’, Bárbara Pineda Alguacil, es comparable a Molly Bloom de Joyce o Fanny Hill de Cleland

jesuias-castelnuovo-2«Estamos ante una novela tremedamente descriptiva, aunque figurativa, a diferencia de otras que, desde la dimensión erótica pudieran asemejarse, como ‘Cincuenta sombras de Grey’, que es descriptiva, pero gráfica», comenta este autor que muestra su satisfacción por el lugar elegido para la presentación ya que «por su arquitectura, con un patio o corrala típicamente granadina, coincide con los escenarios centrales por donde deambula su protagonista y personajes secundarios». Así mismo, señala que esta obra es una poderosa metáfora de nuestro tiempo, que intenta, desde la ficción y dentro del reino de la imaginación, analizar la génesis, el desarrollo y el desenlace de nuestra particular Belle Èpoque de la primera década del presente siglo o dicho de manera más llama «la gran burbuja inmobiliaria».

El autor, doctor en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y profesor titular de Filología Inglesa en la Universidad de Almería, es un gran conocedor de la literatura inglesa y americana del siglo XX, especialista en ciencia ficción y distopías literarias y en poética contemporánea en lengua inglesa que ha publicado en Cátedra varias obras sobre la poesía de Roy Campbell, Aldous Huxley o Ray Bradbury. Su salto a la literatura indica que se debe a que «es un campo que me fascina desde hace muchísimos años, digamos que empecé a escribir incluso antes de iniciar mi etapa de profesor de Universidad». También justifica el hecho de que haya sido ahora cuando ha tomando la decisión de publicar ‘La diosa del ladrillo’, pues aunque continua su labor investigadora, «no he querido perder ni un minuto más para ir sacando esta obra de ficción que en realidad es la génesis de mi creación literaria como escritor». Obra cuya trama indica que «es cien por cien granadina. Granada es la ciudad de cuna de la protagonista y el ente desde el que se dispara como una heroína al uso pero también que rompe los moldes clásicos de lo que entendemos de una heroína de una novela». Heroína que tiene por nombre Bárbara Pineda Alguacil, alias la ,’diosa del ladrillo’ y también ‘Sor Lujuria’.

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Como demuestra su autor estamos ante una heroína de mil y una caras, que comparte ‘genes’ físicos y psicológicos de otras heroínas, aunque de distinto género de ficción, como Molly Bloom, la protagonista central de la célebre novela ‘Ulises’, del irlandés James Joyce, compartiendo ambas protagonistas el monólogo interior como fórmula de expresar su infinito mundo interior, aunque en el caso de Bárbara llegando a formarse una especie de metaficción que deriva en unos firmes puntos de inflexión narrativos destinados a crear un eje central de la trama en el que ella, y sólo ella, la protagonista es la intérprete de un mundo donde la racionalidad va marcada con un tempo profundamente surrealista. Otra heroína comparable es ‘Fanny Hill’, de la novela homónima del inglés John Cleland, de mediados del siglo XVIII, «como verdaderas triunfadoras de sus respectivas épocas, y por tanto transgresoras de las monolíticas estructuras masculinas de sus respectivas sociedades». Por tanto, Bárbara Pineda, «no sólo se distancia, sino que rompe con la norma clásica de otras heroínas como ‘Madame Bovary de Flaubert o Lady Chatterley, de D. H. Lawrence, que, como simples sombras de sus amantes, sucumben a la influencia que estos ejercen sobre ellas». En el caso de Bárbara son estos, los hombres, el medio y hasta la época quienes sucumben ante ante ella. Bárbara es una heroína, poderosa y ambiciosa, con criterio y fundamento de una mujer creada a sí misma, mujer postmoderna, que simboliza el renacimiento de la mujer post feminista, del siglo XXI, sin complejos y sin excusas, con la valentía de sentirse y saberse realmente libre y liberada de caducos clichés y de la falsa moral de un mundo contemporáneo, pero decadente. «Barbara Pineda no es ni sumisa, ni sodomizada, ni sometida, ella es quien engulle a todo aquel y aquello que intente desafiarla», puntualiza.

Estamos pues ante una novela negra, (el hilo argumental es fiel al estilo de obras norteamericanas de los años 20 del pasado siglo, salvando las distancias, como ‘Babbitt’ (1922), del novelista americano, Sinclair Lewis; o ‘El gran Gatsby’ (1925), del también americano Scott Fitzgerald; con la diferencia de que en ‘La diosa del ladrillo’ no hay héroes caídos en desgracia y engullidos por la crisis social de su época, de su momento histórico, sino una heroína que es ella más bien quien engulle todo aquello y todo aquél que intente frenarla en sus propósitos o simplemente desafiarla. Como novela negra de marcado realismo social, se alimenta de un fortísimo ingrediente satírico, donde la ironía y el humor sostienen la fuerte carga de crítica social del mensaje central de la obra. «Esta novela inicia la trilogía que vendrá a mostrar, en las siguientes entregas, el desarrollo del plano más psicológico de la protagonista, y finalmente el desenlace de la metáfora social y emocional encarnada en una mujer capaz de sembrar en el reino de sus fantasías los interrogantes más extemporáneos y, por ende, infinitos», concluye este autor que se encuentra inmerso en la organización del VI Simposio Internacional sobre sobre Aldous Huxley, autor de ‘Un mundo feliz’, o ‘Contrapunto’, que tendrá lugar en Almería en abril de 2017.

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Visitar blogs del autor:

–  ALDOUS HUXLEY EN UN MUNDO FELIZ 

– RAY BRADBURY, POETA DEL FUTURO

 

 

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