Francisco Barajas: «Hay que darle voz a todos los que no la tienen porque están oprimidos»

– ¿En qué consiste ‘Lengua de espantapájaros’?
– Este poemario de prosa poetizada es una historia editorial que tiene un final feliz. Y porque se publica el libro y no “muere” ninguno de sus protagonistas. No sucumbe la editorial ni el artista pintor, el profesor Jesús Conde. Ni tampoco muero yo en el intento. Lo cual es muy loable por la gran suerte. Es un poemario que consta de 59 poemas de amor y desamor con doce ilustraciones, doce dibujos expresamente pintados para esta aventura editorial, de Jesús Conde. Es la vida misma. Son poemas sobre lo que les pasa a las personas en sus vidas. Y no es, desde luego, un cuento poético en el que se ensalza la belleza de vivir maravillosamente porque así los dioses, tan cabrones, lo han ordenado. Es un poemario sobre la vida rea, la mía, y no es nada sobre lo irreal de las bondades fantásticas al vivir.

– ¿Cómo definiría la erótica de los poemas? ¿Cuál es su concepto del erotismo?
– La definición de la erótica de estos poemas es muy simple: son vivencias sexuales íntimas y erotismo personal sin aditivos especiales. Sin plagiar y sin imitar a nadie. Es lo vivido por mí. El erotismo y la sexualidad son algo tan humano que un chimpancé, tan parecido a nosotros, no es capaz de descubrir y por mucho que sea el macho “alfa” que todos los días copula con sus hembras. El erotismo y la sexualidad son dos cosas tan especiales e importantes que ni la Iglesia Católica ha sido capaz de acabar con ellas por los siglos de los siglos. El erotismo para mí, es la capacidad satisfactoria de crear e innovar todos los días en estos dos campos tan humanos.

– ¿Qué ha pretendido relatar en estos poemas?
– Solo he pretendido relatar mis vivencias. Lo que a todos nos acontece. Y unas veces positivas y otras negativas. El amor es un conjunto de actitudes vivenciales en el que también está siempre presente el desamor. A mí no me interesa escribir ripios ni versos de métrica perfecta sobre el amor o el sexo de los ángeles. La prosa poetizada que yo entiendo es la de relatar, lo vuelvo a expresar, la vida real con todas sus consecuencias. En lo que es imperfecto está la belleza de lo que pudiera ser perfecto. Y porque la perfección no existe en las vidas de las personas. Las personas no son perfectas. Nacer, vivir y morir tampoco es nada perfecto. Es simplemente nacer, vivir y morir. Hay que tener ‘güevos’ para vivir y para morir. Y en los de nacer no hacen falta. Mi prosa poetizada es relatar lo que veo y observo mientras vivo.

– ¿Por qué ese malditismo en sus versos?
– No es malditismo. Mis versos no son malditismo. Son la vida misma que nos gasta muchas putadas. Esa vida que también, de vez en cuando, nos sorprende con algunas bondades sorpresivas. Solo los tontos son felices. Y ya se sabe que son tontos todos los que tienen cara de tonto y el 50% de los que no la tienen. Los malditos, y por tanto el malditismo, son aquellos que hacen las guerras. Son los que roban al pueblo soberano. Son los que engañan políticamente. Son los que recortan conquistas sociales, económicas y culturales. En definitiva, son los que mandan porque los hemos votado. ¿Hay más malditismo que malgobernar y maladministrar al pueblo soberano?

– ¿Qué le interesa de la poesia? ¿Qué debe tener la poesía?
– Me interesan todos los temas de la vida humana. Y lo que no me interesa son las cursilerías, las gilipolleces, las memeces, los academicismos y todo aquello que es intocable. La poesía debe de ser pura denuncia y pura descripción de lo que ocurre en las vidas de los seres humanos. Hay que meter los dedos en las llagas ocultas. Hay que indagar en el sufrimiento oculto para paliarlo. Hay que escribir, con ánimo de denuncia, sobre las temibles barbaridades que se cometen en los campos de lo social, político, económico, cultural y religioso. Hay que hacer una poesía social y no una poesía de lo onírico y lo bucólico. Hay que hacer poesía para que el lector reflexione y no divague.

portada lengua de espantapajaros
 “El erotismo y la sexualidad son dos cosas tan especiales e importantes que ni la Iglesia Católica ha sido capaz de acabar con ellas

– ¿Por qué el título de ‘Lengua de espantapájaros?
– Porque los espantapájaros no hablan. Los espantapájaros solo espantan a los pájaros por su presencia y no por sus palabras. Y hay que darle voz a todos los que no la tienen porque están oprimidos. Hay pájaros bondadosos y pájaros que son onerosos. Y a estos últimos hay que espantarlos. Hay mucha humildad en un simple espantapájaros. Y hace falta ensalzarlos y elevarlos a la categoría de seres inanimados que necesitan reconocimiento. Los espantapájaros son maravillosos. Y deberíamos de usarlos para espantar a los políticos malandrines. A los empresarios bellacos. A los periodistas y escritores falsos como monedas de 1,5 euros. Un espantapájaros es como un muñeco de nieve… algo entrañable.

– ¿Qué temas le interesan expresar en su poesía?
– Todos los temas. Y menos el fútbol, lo rosa de los programas televisivos rosa, los amores de los ministros conservadores y progresistas, los famosos que nadie sabe por qué son famosos, los curas pederastas, las rebajas del Corte Inglés y el por qué de que la ranas croan. ¡Ah! Y tampoco me interesan los temas de los toros y la tauromaquia. Y otro tema que me enoja es el de las monarquías que impiden las repúblicas en países europeos civilizados.

– ¿Por qué sus influencias malditas, Pavesse, Bukowski, Miller?
– Me encanta Cesare Pavese. Fue capaz de escribir que siempre hay que luchar porque el enemigo siempre está luchando contra nosotros. Y entendiendo al enemigo como ese capitalismo que nos explota y nos lleva a la degradación inhumana de la pobreza. Y también me encanta Charles Bukowski porque fue capaz de escribir sobre lo pequeño e inane de la vida humana y sobre que follar bien es algo superior para el que solo están capacitados los seres humanos. También me encanta Francisco de Quevedo, y porque era un buen pájaro de cuentas. Y Vicente Aleixandre por su surrealismo mágico, Y me gusto yo porque estoy completamente loco. Ido de la perola. Lo que es estupendo porque así me paso por el forro de los cojones lo que me gusta y lo que no me agrada.

– ¿Cómo se lleva ser un poeta que vuela por encima de modas, tendencias y escuelas?
– Yo lo llevo muy bien. Excelente. Y porque no necesito copiar a nadie ni plagiar a nadie. No se me da nada bien lo de pasar las manos por el lomo de nadie. No gusto de poner el culo para nada. Y no me gustan las capillitas. ¿Quién o quiénes se pueden abrogar la soberbia de ser maestros en algo? Los lectores son los que deben de crear tendencias, escuelas, modas y semejantes gilipolleces. Las escuelas, las tendencias y las modas solo buscan “pesebres” económicos. Es mejor solo “merendar”, como dijo Aleixandre, que desayunar, almorzar y cenar porque se es una “vaca sagrada” inventada por uno mismo. Se me parten las entretelas solo de pensar en la maestría de los maestros, en las críticas de los críticos y en los academicismos de vía estrecha que sirven para ensalzar a los mediocres. La acracia poética también existe. Y a escribir, que se acaba el mundo…

– ¿Se considera un poeta granadino o un poeta ciudadano del mundo?
– Me considero un ciudadano del mundo. La aldea global, de McLuhan, es mi futuro. Lo de los nacionalismos es la gilipollez más rancia y estrecha que puede tener una sesera humana con neuronas aptas para pensar, reflexionar y razonar. ¿En el mundo animal, tan sabio y deductivo, hay nacionalismos? Solo en el mundo asnal de los pollinos los hay. Lo de los poetas granadinos es un simple tópico. Yo de granadino solo tengo lo de que nací en Granada. No tengo, ni tan siquiera, algo de malafollá y porque se me haya pegado por vivir aquí. Aunque no soporto a los que se meten con Granada por deporte o por dejadez o abulia. Y porque aquí vine al mundanal.

– ¿Qué hay de opinión en su poesía?
– Mucho. Opinar es libertad. Y las libertades para mí son esenciales en las personas. Sin libertades no puede existir la creatividad. Y la creatividad es esencial para un escritor. Un escritor mudo, ciego y sordo es algo como la piedra de un campo yermo. Aunque hay que ser precavido al opinar. No se puede ser subjetivo. Hay que ser objetivo. Y no hay que volver a recordar lo de los que tienen cara de tontos y los que no la tienen, pero que son iguales de tontos. La opinión debe de ser siempre una arma cargada de futuro… Y parafraseando al poeta Celaya.

¿Cómo fue contar con Jesús Conde para ilustrar ‘Lengua de espantapájaros’?
– La simbiosis con Jesús Conde, magnífico artista pintor y profesor universitario en la Facultad de Bellas Artes de la UGR, es porque siento una gran admiración por mi buen amigo Jesús y por su pintura. Y le pedí que pintase los originales que ha pintado para ilustrar la portada y el interior del poemario “Legua de espantapájaros”. Y que son sencillamente unos dibujos acojonantes, por buenos, de féminas desnudas. Un lujo que está realzando las páginas y la portada del libro Que voy yo a decir, pobre mortal, de un grandísimo maestro de la pintura española actual y como es Jesús Conde. No tengo palabras para agradecerle sus dibujos aportados.

 

FRANCISCO BARAJAS

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Periodista y escritor granadino con presencia de sus quehaceres en prensa, radio y televisión. Es activista cultural en tanto que novelista y sobre todo articulista, una tarea que ha desempeñado en diferentes medios granadinos. Su obra poética alcanza más de una docena de poemarios, todos ellos escritos desde la independencia, ajenos a tendencias y grupos, y sobre todo diferentes, singulares y donde el autor quiere expresar su mundo, exponerlo a los demás, como ahora que quiere ser ‘Lengua de espantapájaros’. Periodismo digital, televisión, prensa, narrativa, poesía… Paco Barajas es un autor incansable, porque nadie es derrotado mientras se mantenga en la lucha, y ahí sigue, como testigo Editorial vivo de sus propios versos.

 

 

 

JESÚS CONDE

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Nací en un pueblo al norte de Málaga y tuve una infancia llena de juegos y escaramuzas por las calles encaladas del caserío. Un enorme instituto fue mi refugio de los eternos inviernos. Adolescencia llena de cines de verano y guateques de patio. Sevilla fue mi primera diáspora, licenciándome en Bellas Artes en Santa Isabel de Hungría y terminando mi formación reglada con el doctorado en Granada. Siempre me he dedicado a pintar, viajar, ver cine y leer y en mis ratos libres los brindo a trabajar como profesor, enseñando lo aprendido y transmitiendo lo vivido, pues como los antiguos maestros: Nada oculto al aprendiz ni nada declaro que yo no crea.

 

 

 

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