Leandro García Casanova: «Historia de una pintura»

Cuevas-Sacromonte2En los extremos del cuadro aparecen dos niños, uno está descalzo y el otro sosteniendo una cesta, mientras que en el centro hay una niña con un vistoso vestido amarillo y una rosa cogida en el pelo, calza unas zapatillas blancas y tiene los brazos en jarra. La gitanilla parece que mira a los pacientes y les dice, “¡Ea, que aquí estoy yo, señores!”. Ni por esas. A la derecha de la niña hay un botijo en el suelo y, medio escondida entre dos mujeres se observa una canasta, quizá en recuerdo de los “gitanos canasteros”.

En un segundo plano destacan las típicas chumberas del Sacromonte y, más allá, las cuevas aparecen con sus chimeneas. El pintor anónimo las ha dibujado blancas y de forma simétrica e infantil, en contraste con el color ocre del monte sagrado. Sierra Nevada aparece al fondo caprichosamente, sus crestas blancas asoman detrás de las cuevas del Sacromonte, cuando en realidad se encuentra enfrente de ellas –esto me indujo a pensar que eran las cuevas de Guadix, pero allí no existen chumberas–. Se puede decir que el mural es un homenaje al barrio del Sacromonte y está dibujado con un cierto aire infantil.

Cuevas-Sacromonte4Juan, el celador, afirma que hay otro lienzo, de tema árabe, que se encontraba en la pared donde hoy se encuentra su mesa de trabajo (la derribaron hace años para que los pacientes tuvieran mejor acceso), pero que está guardado y en buen estado. “Lo miraré y le echaré una foto para ver si viene el nombre del autor”, me dice. El razonamiento que hacemos es que, en ningún centro de salud de Granada existen estos murales, pues los de Cartuja y del Zaidín son posteriores al del ‘Gran Capitán’, aparte de que tienen un estilo de construcción más moderno. En cuanto al pintor, debió de ser conocido en Granada pues el cuadro es original y algo le pagarían, aunque es de suponer que poca cosa ya que en los años setenta la cultura apenas se valoraba en España. Ahora van a hacer obra en la entrada del centro de salud, pero Juan asegura que al mural no lo tocarán y que seguirá en su sitio.

Había mucha pobreza en el Sacromonte hacia la mitad del siglo XX pero en el cuadro no se aprecia, mientras da la impresión que los personajes están posando a la vez que miran con dignidad y con cierta resignación al espectador. Tampoco transmiten tristeza o cansancio, ni se refleja en sus rostros o en sus vestidos la dureza de la vida diaria del campesino, en medio del paisaje árido de Jaén, como le gustaba retratar a sus personajes al pintor Rafael Zabaleta. Ciertamente, los cuadros del pintor de Quesada tienen más colorido y los personajes son más expresivos.  Cuevas-Sacromonte3

Esperanza Sandoval, presidenta del Circulo Literario Artístico ‘El Semillero Azul’, de San Juan Despí (Barcelona), lo define ve así: “Una imagen muy representativa de las costumbres gitanas, vestimenta, canastos y esos trajes, Destaca el enrejado de la cesta que lleva la del traje rosa, donde se aprecia muy bien las tiras de caña empleada y el brillo sedoso de la falda. Un tanto pobre y falto de técnica es la imagen de las cuevas que se ven muy repetitivas, pero no deja de tener su encanto. Me gusta la postura agresiva y provocativa de la niña que viste de amarillo”. Otra mujer conoce bien la pintura: “Preciosa, pero está deteriorada. Cuando yo trabajaba ahí traía la guerra declarada a compañeras que le daban unos fregados que ni te cuento”. Y un conocido dice lo siguiente: “De un tiempo que viví en Granada, visité al practicante en este ambulatorio, hace años el cuadro estaba en muy buenas condiciones y es realmente bonito”.

Hay quien opina que es una pintura muy básica, y puede que lleve razón, mientras que otra mujer la encuentra atractiva: “Me gusta la imagen de la madre sentada con su bebé y el detalle de las chumberas”. Y sin embargo, lo que más sorprende de toda esta historia es que se ha ido deteriorando ante la indiferencia de todos y, lo que es peor, nadie sabe el nombre del autor. El mural está desde que construyeron el Centro de Salud ‘Gran Capitán’, ante él han desfilado y desfilan miles de personas pero nadie sabe decir una palabra de la pintura. Como si fuera un trasto viejo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *