Armando Segura presenta su libro ‘Verdad. Una investigación en marcha’

El encuentro con  este profesor emérito de la Universidad de Granada se produce en la plaza Escultor Francisco López Burgos, muy cerca de su domicilio particular. Allí nos habla del libro pero también de dioses griegos, de las ideas de bien y justicia,  de cosas ideales, del concepto de Dios, de la emancipación de los laicos, del papel de las Academias y de la libertad entendida como «lo que el hombre hace con la necesidad». Respecto a la génesis de la publicación explica que hay una preparación de material desde el año 1992, que fue cuando perdió mucha vista y se dedicó a grabar todo lo que pensaba  que luego otros le transcribían pero que no tenían forma. «Comencé a dársela hacia 2010, tras acabar la ‘Historia universal de las Filosofía’, de la cual estoy muy contento», manifiesta antes de añadir que «la filosofía está para resolver problemas como es el sentido de la vida, el trabajo, el dolor, la muerte, el sufrimiento y hay que resolverlos con la cabeza no solo con la fe». 

El profesor emérito Armando Segura en la plaza Escultor Francisco López Burgos/A. ARENAS Armando Segura indica que entre libros y capítulos de libros tiene en su haber unas 60 publicaciones que generalmente ha tomado como si fuesen  tesis doctorales «lo cual tiene una gran virtud y es que se aprende mucho. Yo he estado aprendiendo hasta que me he jubilado y una vez que ha sucedido me dije ya es hora de hablar y contar lo que llevas dentro y no lo que dicen otros y, por ejemplo, mi profesión de historiador de la filosofía que es lo que realmente he sido se cambia por una búsqueda de la verdad con un objetivo muy concreto y a la vez muy ambicioso». También indica que hay que recomponer los puentes entre ciencias y humanidades, ciencias y fe, ciencias y hombre y, así lo considera, «pues se ha roto desde el siglo XIV, desde antes del Renacimiento,  y al aparecer las ciencias modernas a finales del siglo XVI y XVII se rompió absolutamente de manera que la iglesia iba por un lado con la escolástica y el mundo, la ciencia, las matemáticas, las física, por otro. Eso hasta el día de hoy no se ha arreglado». En su opinión hoy día un cristiano  tiene que tener «confianza en la ciencia y saber mucha ciencia» y cómo «los científicos no son malos y los que descubren grandes cosas descubren verdades que son eternas».

En la primera parte, el profesor Segura pretende dar respuesta a qué es la verdad para lo que comienza explicando la historia de la verdad y sus problemas, el cambio hacia la objetividad, la idealización del objeto y el desvelamiento de la verdad del sujeto. En la segunda se interroga acerca de quién es la verdad para lo que reflexiona sobre la humanización, personalización fenomenología de los objetos, estatuto ontológico del sujeto de lo posible, la transcendencia de la verdad personal, por la acción comunicativa y por la representación. Así lo indica el autor «en el libro lo que hago es una exposición de  la historia de la verdad, lo que es la sofística, siendo el punto de partida exponer temas fundamentales de ciencia contemporánea, poniendo cierta atención en Einstein que me apasiona, en especial su teoría del conocimiento porque hoy día la física moderna es subsidiaria de la matemática y ésta es mi pasión actual, pues me interesa la filosofía de la

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reflexionar sobre la verdad  el profesor también lo hace sobre la libertad.«Cuando decimos que ‘hecha la ley, hecha la trampa’ estamos demostrando la existencia de la libertad porque por muchas leyes, muchas reglas, mucha policía, la inteligencia humana se las salta, lo cual estamos viendo con los hackers que están filtrando toda la información del Pentágono, de la Banca,… porque existe la libertad, esta mal desde el punto moral pero ese es otro problema».  Así mismo, en su opinión una verdad objetiva sin una veracidad del intérprete y del observador sirve de poco. «La ciencia y la tecnología sin un respeto al ser humano se convierte en una máquina de matar. Nuestra economía de mercado está produciendo guerras absurdas en las que mueren cientos de miles de personas simplemente porque hay que colocar los excedentes de armamento. Esto indica que la razón y la tecnología si no tienen al hombre como sentido y fin son armas de destrucción masiva», manifiesta.

Reconoce con nosotros que el libro que presenta es una obra de madurez que  no podría haber escrito en su juventud y que ha sido ahora «gracias a una serie de coordenadas como son la salud, -relativa porque apenas veo-; el tiempo y mi mujer, que mientras no fallen seguiré escribiendo porque el chorro de ideas no cesa».  También afirma que «hemos logrado una sociedad de bienestar casi ideal porque tiene un equilibrio -se puede llamar socialdemocracia- entre los gastos sociales y la economía de mercado. Eso ha sido el gran éxito que se ha fastidiado por la ambición, la avaricia y la mentira. No sé si podremos regresar a esa sociedad de bienestar». Para finalizar afirma que «nunca jamás puede haber contradicción entre la verdad objetiva de la ciencia y la verdad teológica y antropológica». Por último señala que su libro está escrito fundamentalmente para científicos e intelectuales «pues quizás sea un libro duro para el hombre de la calle, pero yo no puedo dejar de escribir esto porque creo firmemente en lo que estoy haciendo, y que la especulación y el análisis del hombre y sus actividades, resuelve problemas».

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Armando Segura presenta su libro ‘Verdad. Una investigación en marcha’

 

Una imagen del pensador de Rodin que mira hacia abajo y la de un filósofo que mira hacia arriba es la composición elegida por la editorial valenciana Edicep para el último libro del historiador de la Filosofía, Armando Segura Naya (Barcelona, 1938) que lleva por título ‘Verdad. Una investigación en marcha’ que presenta el sábado en la Sala Zaida de Caja Rural (20 h). Libro que su autor califica como eslabón en el proyecto que inició con la publicación de ‘Homo multidimensional’ (2012) y ‘Neurofilosofía’ (2011) y que, en principio, iba a ser una breve introducción sobre la verdad pero que debido a su «enorme centralidad que afecta a todo el pensamiento en cualquiera de sus niveles» ha terminado conformando un libro de 552 páginas distribuidas en nueve secciones y 41 capítulos.

 

El encuentro con este profesor emérito de la Universidad de Granada se produce en la plaza Escultor Francisco López Burgos, muy cerca de su domicilio particular. Allí nos habla del libro pero también de dioses griegos, de las ideas de bien y justicia, de cosas ideales, del concepto de Dios, de la emancipación de los laicos, del papel de las Academias y de la libertad entendida como «lo que el hombre hace con la necesidad». Respecto a la génesis de la publicación explica que hay una preparación de material desde el año 1992, que fue cuando perdió mucha vista y se dedicó a grabar todo lo que pensaba que luego otros le transcribían pero que no tenían forma. «Comencé a dársela hacia 2010, tras acabar la ‘Historia universal de las Filosofía’, de la cual estoy muy contento», manifiesta antes de añadir que «la filosofía está para resolver problemas como es el sentido de la vida, el trabajo, el dolor, la muerte, el sufrimiento y hay que resolverlos con la cabeza no solo con la fe».

 

Armando Segura indica que entre libros y capítulos de libros tiene en su haber unas 60 publicaciones que generalmente ha tomado como si fuesen tesis doctorales «lo cual tiene una gran virtud y es que se aprende mucho. Yo he estado aprendiendo hasta que me he jubilado y una vez que ha sucedido me dije ya es hora de hablar y contar lo que llevas dentro y no lo que dicen otros y, por ejemplo, mi profesión de historiador de la filosofía que es lo que realmente he sido se cambia por una búsqueda de la verdad con un objetivo muy concreto y a la vez muy ambicioso». También indica que hay que recomponer los puentes entre ciencias y humanidades, ciencias y fe, ciencias y hombre y, así lo considera, «pues se ha roto desde el siglo XIV, desde antes del Renacimiento, y al aparecer las ciencias modernas a finales del siglo XVI y XVII se rompió absolutamente de manera que la iglesia iba por un lado con la escolástica y el mundo, la ciencia, las matemáticas, las física, por otro. Eso hasta el día de hoy no se ha arreglado». En su opinión hoy día un cristiano tiene que tener «confianza en la ciencia y saber mucha ciencia» y cómo «los científicos no son malos y los que descubren grandes cosas descubren verdades que son eternas».

 

En la primera parte, el profesor Segura pretende dar respuesta a qué es la verdad para lo que comienza explicando la historia de la verdad y sus problemas, el cambio hacia la objetividad, la idealización del objeto y el desvelamiento de la verdad del sujeto. En la segunda se interroga acerca de quién es la verdad para lo que reflexiona sobre la humanización, personalización fenomenología de los objetos, estatuto ontológico del sujeto de lo posible, la transcendencia de la verdad personal, por la acción comunicativa y por la representación. Así lo indica el autor «en el libro lo que hago es una exposición de la historia de la verdad, lo que es la sofística, siendo el punto de partida exponer temas fundamentales de ciencia contemporánea, poniendo cierta atención en Einstein que me apasiona, en especial su teoría del conocimiento porque hoy día la física moderna es subsidiaria de la matemática y ésta es mi pasión actual, pues me interesa la filosofía de la matemática».

 

Al reflexionar sobre la verdad el profesor también lo hace sobre la libertad.«Cuando decimos que ‘hecha la ley, hecha la trampa’ estamos demostrando la existencia de la libertad porque por muchas leyes, muchas reglas, mucha policía, la inteligencia humana se las salta, lo cual estamos viendo con los hackers que están filtrando toda la información del Pentágono, de la Banca,… porque existe la libertad, esta mal desde el punto moral pero ese es otro problema». Así mismo, en su opinión una verdad objetiva sin una veracidad del intérprete y del observador sirve de poco. «La ciencia y la tecnología sin un respeto al ser humano se convierte en una máquina de matar. Nuestra economía de mercado está produciendo guerras absurdas en las que mueren cientos de miles de personas simplemente porque hay que colocar los excedentes de armamento. Esto indica que la razón y la tecnología si no tienen al hombre como sentido y fin son armas de destrucción masiva», manifiesta.

 

Reconoce con nosotros que el libro que presenta es una obra de madurez que no podría haber escrito en su juventud y que ha sido ahora «gracias a una serie de coordenadas como son la salud, -relativa porque apenas veo-; el tiempo y mi mujer, que mientras no fallen seguiré escribiendo porque el chorro de ideas no cesa». También afirma que «hemos logrado una sociedad de bienestar casi ideal porque tiene un equilibrio -se puede llamar socialdemocracia- entre los gastos sociales y la economía de mercado. Eso ha sido el gran éxito que se ha fastidiado por la ambición, la avaricia y la mentira. No sé si podremos regresar a esa sociedad de bienestar». Para finalizar afirma que «nunca jamás puede haber contradicción entre la verdad objetiva de la ciencia y la verdad teológica y antropológica». Por último señala que su libro está escrito fundamentalmente para científicos e intelectuales «pues quizás sea un libro duro para el hombre de la calle, pero yo no puedo dejar de escribir esto porque creo firmemente en lo que estoy haciendo, y que la especulación y el análisis del hombre y sus actividades, resuelve problemas».  

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