PASIÓN DE COLECCIONISTAS, (I): Juan García Pedraza y sus 800 miniaturas de coches

juan-garcia-pedraza-miniaturas-coche-1Para darnos a conocer esta pasión nos invita, primero a su estudio localizado al final del paseo de la Bomba, donde entre cuadros, varios autorretratos, trípodes y demás útiles de pintura tiene una vitrina de cristal en la que guarda una treintena de réplicas en miniatura, principalmente de camiones de leche Pascual, Bimbo, Kas, Campsa,…

 

Es en este apartamento donde muestra enmarcado su título de doctor que obtuvo con la calificación de sobresaliente ‘Cum laude’ por unanimidad y donde nos cuenta el origen de su afición por las miniaturas de coches, camiones y autobuses. «Empieza desde muy pequeño pues me encantaban los automóviles, con el tiempo la afición ha ido creciendo y me veo en la necesidad de hacer una tesis doctoral y qué mejor motivo que llevar esa afición a una investigación donde se analiza la evolución estética del diseño del automóvil, desde el coche de caballos hasta el último el último modelo que fue el Ford K de 1991», explica.

También que tuvo que documentarlo no solo con libros sino también con maquetas que reflejaran fielmente el modelo estudiado. Así lo que comenzó como una afición terminó siendo un trabajo serio, pionero, reconocido por el RACE, pues fue el primer estudio que se hace en una universidad española sobre este tema. «Una vez terminada la tesis sigo con mi afición y voy coleccionando poco a poco, al ritmo de 2 o 3 cada mes, hasta que he reunido unos 800, que son los que tengo en la actualidad», añade.

Para darnos a conocer el resto de su colección hay que trasladarse al domicilio familiar en las proximidades de la plaza Mariana Pineda, donde en distintos armarios repletos donde guarda celosamente las centenares de miniaturas que completan su colección. Aquí vemos todos los modelos de la Seat, Mercedes, Opel, Renault, Pegaso,

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  Camión articulado que le regaló su padre
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  Tesis doctoral y libro del ciclo de conferencias
 

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  Studebaker Avanti dorado, escala 1:43

Citroën, Ferrari, Rolls Royce, Land Rover, Jaguar,… Maquetas que no han cesado de crecer pese a que han ido desapareciendo las principales tiendas dedicadas a este coleccionismo como es el caso de Filatren en la calle Ganivet, «una de las mayores tiendas de coleccionistas de Granada y creo que de gran parte de Andalucía. Ahí he comprado muchos, incluso cuando tenía menos medios los apartaba y los iba pagando poco a poco.

Ahora, Altaya de Planeta Agustini está sacando unas colecciones magníficas monotemáticas». Así mismo, aclara que cuando viaja, incluso al extranjero, sigue buscando las tiendas especializadas, aunque hoy «con Internet todo es mucho más fácil». En cuanto a los precios señala que suelen rondar los 30-40 euros, y que en los inicios ha llegado a pagar «siete u ocho mil pesetas en una época en que esto era dinero».

Todo el día con los ‘auticos’

García Pedraza comparte varias anécdotas relacionadas con este tema pues cuando el tenía 16 o 17 años, su padre mostraba su preocupación al verle todo el día con los ‘auticos’, -como le llamaba él- pero cuando tras leer la tesis doctoral y ver el éxito, pasó a presumir de la colección de automóviles de su hijo. De hecho la primera miniatura de su colección fue un camión Pegaso articulado de la marca Nacoral, de pasta dura, con particularidad de que se le abren las puertas que fue un regalo de su padre que pagó 90 pesetas y del que se ha encaprichado un almeriense que ha llegado a ofrecerle hasta 500 euros pero que no vende pues «tiene un valor muy especial». También nos cuenta la historia del Studebaker Avanti dorado, escala 1:43, que le costó dos noches sin cena.

«Estaba esperando el resultado de unos exámenes en Sevilla, se me ocurrió entrar con un poncho en el Corte Inglés, donde estuve varias horas viendo libros, de allí a los discos, y por último a una sección de juguetería. Veo que un guardia jurado habla con la señorita de la sección que se me acercó para preguntarme si me podía ayudar. Fue en ese momento cuando caí en la cuenta de que se imaginaban que me iba a llevar algo. Para salir del paso se vino a la mente una maqueta muy cara, hecha a mano que no creía que tuvieran. Para mi sorpresa la tenían y para no quedar mal pagué 3.200 pesetas del año 87».

Cuando le preguntamos acerca del destino de esta colección explica que «si el día de mañana, cuando yo no esté, hubiera un sitio en Granada que se hiciera cargo de ella para el disfrute de los granadinos, yo encantado». En su opinión, «las cosas tienen su momento y hay transmitirlo a los demás, para que lo disfruten como tu lo has disfrutado pues la verdad es que aquí se puede ver a pequeña escala la historia del automóvil».

Próximo capítulo: Rodrigo Escudero y sus más de 400 cachimbas

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