Pablo Marti del Moral presenta hoy ‘El rostro del amor. Misericordia, perdón y Vida’, libro que espera llegue «a un público amplio, tanto creyente como no creyente»

El abogado y teólogo granadino, Pablo Marti del Moral, regresa a su tierra para presentar su último libro ‘El rostro del amor. Misericordia, perdón y Vida’ (Rialp). El acto tendrá lugar hoy, jueves, 29 de septiembre, a las 20 horas, en el salón de actos del Colegio oficial de Farmacéuticos (C/ San Jerónimo, 18, 2º piso) donde será presentado por el periodista Juan de Dios Jerónimo. El autor es actualmente profesor de Teología Espiritual en la Universidad de Navarra y secretario del departamento de Teología Moral cuenta con numerosas publicaciones, entre las que destaca ‘Teología Espiritual’, publicado con el mismo sello editorial.

Pablo Marti del Moral, abogado y teólogo granadino, autor del libro 'El rosto del amor. Misericordia, perdón y vida' (Rialp)  FOTO: A. ARENAS
Pablo Marti del Moral, abogado y teólogo granadino, autor del libro ‘El rosto del amor. Misericordia, perdón y vida’ (Rialp) FOTO: A. ARENAS

– ¿Cómo nace y a qué fines obedece esta publicación?

– Ya respondía a esta pregunta hace una semana a un periodista que vino a mi casa de Pamplona. Surge ante la idea del Papa del Año Jubilar de la Misericordia que empezó en diciembre pasado y acabará ahora en noviembre, y de que todos estos años sean importantes para la misericordia me planteo hacer un libro que pueda leer mucha gente, aunque reconozco que hay poca gente que lea Teología.

– ¿Cómo le ha ido dando forma?
– Pues aparte de ir leyendo muchos cosas sobre la misericordia, también me han ayudado las clases optativas de ‘Introducción a la Teología’ que he impartido en los últimos seis o siete años a alumnos de Periodismo y Enfermería en la Universidad de Navarra que me han dado la oportunidad de hablar sobre las preguntas grandes de la vida como el dolor, el sufrimiento, el amor, el pecado, el perdón, y las preguntas sobre Dios a jóvenes universitarios. Ello me ha permitido darme cuenta que eran temas difíciles pero a la vez muy interesantes porque nos marcan el día a día, aunque estemos muy pendientes de los móviles o cosas urgentes que no son tan importantes para afrontar nuestra vida.

– Siempre que se escribe hay que tener muy presente a los posibles destinatarios ¿a quiénes va dirigido este libro?
– Mi idea ha sido que llegue a un público amplio, tanto a gente creyente y formada en las verdades de la fe como no creyentes, por eso no he comenzado con el tema de Dios que aparece en la parte tercera. Creo por lo que ha dicho el Papa Francisco y viendo otras intervenciones de los Papas anteriores y del mundo en que vivimos, también este año ha sido canonizada la madre Teresa, que vivimos en un mundo con muchísimo dolor y miseria y tenemos que darle una respuesta que nos sale a todos precisamente es la misericordia que a veces llega a muy pocos en situaciones muy extraordinarias y no está en el día a día donde las relaciones son cada vez más violentas tanto en los colegios como en las amistades, las familias,… Es un idea que sirve a todos para reflexionar en cosas muy profundas

– Pero, hay muchas más ideas…
– Pues que hoy la mejor manera de hablar de un Dios que tiene en cuenta las necesidades de los hombres es la vía de la misericordia. Una respuesta desde la tradición de la fe, o sea desde la Teología y por tanto desde la Biblia que no es solo desde los católicos pues es el libro que más se ha difundido y que tiene grandes enseñanzas para esto.

– ¿Pretende reflejar el subtítulo las partes fundamentales de la publicación?
– Sí. Cuando estaba buscando el nombre del libro pedí a los estudiantes que viven en el Colegio Mayor de la Universidad de Navarra, algunos de ellos periodistas, me dieran un título y uno de ellos me dio éste, ‘El rostro del amor’, y las otras tres palabras, misericordia, perdón y Vida (con mayúscula) reflejan el itinerario del libro que corresponde al esquema que tenía en mi cabeza.

Eclipse de la misericordia

IMG-2016granada– ¿Cuál era ese esquema mental?
– Lo primero era hablar con profundidad sobre la miseria, el sufrimiento, el dolor,… que vemos diariamente en la le tele pero también que experimentamos en la familia o entre las amistades. Veía que la miseria debe corresponderse con la misericordia por eso la primera palabra del subtítulo. Después pensaba que el fondo de la miseria no es simplemente cosas externas que pasan sino que me parece está en el corazón del hombre. El misterio del mal está en el corazón de la persona, porque a veces hacemos cosas que dañan a los demás, y, por tanto, también de la respuesta que es el perdón que es el segundo tema. ¡Qué difícil es perdonar a veces! Cuento algunas anécdotas entre ellas una que me ha llegado mucho como fue el de una mujer cuyo marido fue asesinado que participó en una tertulia con nosotros y su dilema sobre si debía perdonar o no a los asesinos. Por último, el tercer paso donde se afronta el tema de Dios me planteo ¿tanta miseria, pecado y mal en el mundo tiene solución? Dios tendría que decir algo. Hoy en día junto al eclipse de la misericordia la sociedades se plantean si Dios existe que se vaya preparando porque como es que permite todo esto. En el libro reflexiono porque hemos llegado a este planteamiento que nos separa de poder encontrar un Dios como el que se presenta en el Evangelio. El libro está atravesado por dos parábolas, la del buen samaritano y la del hijo pródigo.

– ¿Qué otros temas se van a encontrar los lectores?
– Al principio se van a encontrar con una reflexión sobre las obras de misericordia. Ha salido en todos los medios de comunicación cómo el Papa Francisco se siente atraído por la miseria para ‘misericordiar’, palabra que él se inventa, a todo tipo de personas. Lo hemos notado en los últimos viajes pues va a sitios donde no iría nadie, ha estado con los refugiados o con los mendigos de la calle. Nuestro mundo está marcado por Auschwitz, por ejemplo, y otras grandes catástrofes de la humanidad que nos hace preguntarnos cómo es posible tanto sufrimiento y qué solución se le puede dar. Resalto la cantidad de personas que hacen voluntariado que se preocupan por los demás que cada vez son más. Mi planteamiento es que tenemos que meter la misericordia en el día a día, en la familia, en el trabajo. Si todos trabajamos con esa idea de ayudar a los demás muchas de las dificultades y miserias con las que nos encontramos se mitigarían.

– Hablando de familia, estaba previsto que su padre participara en la presentación pero no ha podido ser pues fallecía hace unos días…
– Ha sido un golpe muy duro y me ha ayudado para entender el libro mucho más. Cuando se muere un padre te das cuenta del dolor, de la miseria fundamental que supone la muerte. He comprobado en estos días que con la fe cristiana se obtiene una respuesta, pues la muerte se supera con la Vida porque cuando estamos con Dios es el único que nos puede dar una eternidad que todos anhelamos. En la última parte del libro intento explicar porqué la Eucaristía es fundamental para la vida cristiana. Ahí está la respuesta, pues la Eucaristía es eso, el pan de Vida, la respuesta de Dios a nuestro sufrimiento, que es la muerte de su hijo Jesucristo en la cruz y su resurrección y cómo eso lo hace por nosotros. Son temas difíciles pero cuando se van leyendo despacio, uno al menos se los plantea y si crees te sientes fortalecido en tu fe.

– Pero, en la sociedad hedonista en la que vivimos difícilmente pueden tener calado muchas de las ideas que plantea ¿qué opina?

– Eso es verdad. Al escribir el libro me planteaba al igual que cuando estoy dando clases en la Facultad de Comunicación o de Medicina o Enfermería ¿aquí me voy a poner a hablar de qué Dios es Padre, de que Cristo como Dios muere en la cruz, de la Resurrección,…? Me resultaba complicado, pero cuando he hablado con ellos se ve que todos tenemos esas grandes preguntas sobre el sentido de la vida. La respuesta es entender la misericordia de Dios y la que podemos dar con nuestros corazones. Lo digo en el libro que no son las máquinas en plan Guerra de las Galaxias las que nos han vencido, muchas veces el móvil con el Whatsapp, el Instagram, el Facebook, han hecho que no nos miremos a los ojos, que no veamos las necesidades de los demás y que no nos veamos con capacidad de misericordiar, de ayudar en esas necesidades. Después cuando vemos que somos capaces en parte pero no en todo, de llegarnos a Dios, con nuestra libertad y nuestra vida sí que podemos dar una respuesta. Tenemos que conseguir que el mundo de la técnica no nos haga menos humanos, ver a las personas, a la familia y, por supuesto, a las personas más necesitadas.

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