Gabriel Pozo: «Mi novela es un pretexto para contar los intentos del pueblo morisco por defender sus derechos»

El periodista y escritor, Gabriel Pozo Felguera (Villamanrique, 1959), afirma en la reseña bibliográfica que incluye al final de su novela ‘El Evangelio de la Alhambra’ (Editorial Atrio) que fueron las obras del arabista y traductor Mikel de Espalza y Ferrer las que le despertaron «el gusanillo por el tema morisco» y las que le han guiado para éste y otros muchos trabajos relacionados con la sociedad española de los siglos XVI y XVII. Gusanillo que se ha alimentado con otros autores como Manuel Barrios Aguilera, Darío Cabanelas, Justino Antolínez de Burgos, Miguel José Hagerty, Juan Sánchez Ocaña, además de investigaciones universitarias concretas sobre ‘El Evangelio de Bernabé’ o la expulsión y diáspora de los moriscos que le han servido de base documental para esta obra que se presenta el jueves, 6 de octubre, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Granada , donde intervendrá junto al autor el catedrático de Historia de la UGR, Manuel Titos (20 h).

Gabriel Pozo, autor de 'El Evangelio de la Alhambra'/ A. ARENAS
Gabriel Pozo, autor de ‘El Evangelio de la Alhambra’/ A. ARENAS

A esta base bibliográfica hay que añadir el trabajo realizado en distintos archivos desde el del Sacromonte al de la Real Chancillería pasando por el de Protocolos Notariales de Granada, el Archivo General de Simancas, Histórico Nacional, el del Escorial, de la Universidad de Granada, además de la Biblioteca Nacional y de la Facultad de Historia de Granada. Todo ello para ir conformando una trilogía de la que el libro que ahora se presenta supone el segundo volumen, tras ‘El Reino de Cristiania’ (Atrio, 2014), y que es «un pretexto para contar medio siglo de intentos del pueblo morisco por defender sus derechos culturales, étnicos y religiosos». Para ello recurre a tres personajes: Alonso del Castillo, Miguel de Luna y Alonso de Luna, abuelo, yerno y nieto, traductores de la Corte, de la Chancillería, de la Inquisición, y médico en Roma el último, que idearon y colaboraron con importantes cristianos viejos «en la fabricación del Pergamino de la Torre Turpiana y los Libros Plúmbeos primero y, después, reinterpretan para su interés el ‘Evangelio de Bernabé’ para conseguir esa mistificación de la sociedad dual española». Pese a haber contribuido a que la fama de Granada se haya mantenido en el tiempo, Pozo llama la atención de que estos ilustrados moriscos no tenga reconocimiento alguno en su ciudad en forma de nombre de calle o monumento.

Quema de libros

La novela arranca el 23 de febrero de 1502 narrando un hecho bien conocido por los granadinos como es la quema de libros islámicos en la céntrica plaza Bib-Rambla por orden del Cardenal Cisneros. Curiosamente de esta quema se salva el ejemplar del ‘Evangelio de Bernabé’, un evangelio apócrifo que no fue tenidos en cuenta a la hora de conformar la Biblia y que según se cree fue escrito por San Bernabé un discípulo de Jesucristo, allá por el siglo I. En este texto escrito en árabe y perteneciente a la biblioteca de la Madraza que estuvo escondido en la mezquita de la Alhambra, se afirma que ni Cristo murió en la cruz ni fue el Mesías, sólo un profeta que anunció a Mahoma. Así comienza la historia de una saga de médicos moriscos granadinos que llevará a los lectores también por Madrid y Roma. Esta narración considerada como novela histórica, ensayo novelado o episodio nacional del siglo XVI tiene como portada el óleo ‘Jesús cura a San Cecilio y Tesifón’, atribuido al taller de Pedro de Raxis, que se ha conservado en la iglesia de la Abadía del Sacromonte.

En ella, el autor juega con el tiempo hasta a veces despistar a algunos lectores pues existe un tiempo real o presente en el que la acción se desarrolla (último trimestre de 1620), pero también lleva y trae la acción durante todo el siglo XVI, especialmente desde el Concilio de Trento hasta la expulsión de los moriscos. «Hay un tercer y un cuarto tiempo dentro del relato, en el que los protagonistas van recordando las distintas secuencias que tienen que ver con la trama», explica antes de añadir que la novela tiene un final abierto, que se continuó escribiendo a partir de 1633 en que el “Evangelio” reaparece en Túnez y Viena…«Y continuará abierto durante muchos siglos. Quizás se ponga de actualidad nuevamente, pues en el año 2000 apareció una supuesta copia de este ‘Evangelio de Bernabé’ en Turquía». Las últimas páginas incluyen un interesante apéndice documental con breves reseñas biográficas de los personajes históricos y descripción de lugares en los que discurre la acción, un mapa del tiempo con los principales hechos mencionados en el relato y un pequeño álbum gráfico en color.

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