Ceferino Navarro acoge ‘Entre tres aguas’ con acuarelas de José María Sánchez, Pablo García Ávila y Miguel Ángel Lacal

Una de las pocas galerías de arte supervivientes en Granada que, además, el próximo año cumplirá su vigésimo aniversario, ha recuperado la tradición de ofrecer a acuarelistas contemporáneos la posibilidad de exponer en su sala de la calle San Matías. Hasta el 17 de noviembre, en sus paredes se muestran una selección de obras realizadas con esta técnica por José María Sánchez, Pablo García Ávila y Miguel Ángel Lacal. La exposición que se ha denominado ‘Entre tres aguas’, se puede visitar de lunes a viernes, de 11 a 13,30 h y de 18 a 21 h., e igualmente en la mañana de los sábados. El galerista destaca de Pablo, que dentro de su juventud ha cogido una madurez fantástica, tanto en el tema como en la composición, de José María Sánchez del que conoce su trayectoria desde hace muchos años, que cada vez lo está haciendo mejor, lo que le convierte en uno de los mejores acuarelistas de Andalucía y de Miguel Ángel Lacal, el haber cogido de los grandes maestros lo que le interesaba para crear una forma propia de análisis de la acuarela.

Así mismo, Ceferino Navarro cuenta que esta muestra le supone «volver a un pasado que todos extrañamos», pues era raro el año que no hacía una exposición de acuarelistas bajo el título ‘Agua, color y forma’ que llegó a la 7ª edición. Aclara que «se cortó hace unos años, quizás por el tema de la crisis, y la he retomado con estos tres acuarelistas que representan una tendencia actual de esta técnica». Lo primero que van a encontrar los visitantes es la obra de José María Sánchez, colocada a ambos lados de entrada. «Se trata de mi última producción realizada, en su mayoría obra ejecutada al aire libre, en algunos concursos de pintura rápida, en los que se puede ver la espontaneidad y la frescura de la pintura. Son seis obras de diferentes temáticas en especial, que tras la impresión inicial de un sitio que te gusta, decides plasmar de forma rápida con esta técnica tan difícil y apasionante como es la acuarela», comenta a modo de presentación. También que se trata de acuarelas de Alfacar, Cádiar, la calle San Matías,…. de gran formato pues cuando pinta al aire libre pretende llegar al espectador con un formato fácilmente visible a cierta distancia. Sánchez, con una veintena de exposiciones a sus espaldas, entre colectivas e individuales, llegó al mundo de la acuarela hace 30 años, técnica que desde joven le ha entusiasmado por «el agua y el pigmento a nivel tan puro. En la acuarela siempre está uno en paños menores por lo que si tienes defectos se verán a simple vista, pero si te vistes como en el resto de las técnicas pictóricas puedes ocultar la mayoría de los defectos».

José Mª Sánchez, Pablo García Ávila y Miguel Ángel Lacal, en Ceferino Navarro / A. ARENAS
José Mª Sánchez,  Miguel Ángel Lacal y Pablo García Ávila , en Ceferino Navarro /A. ARENAS

 

Le sigue en la parte izquierda de la sala Pablo García Ávila, que a sus 30 años es el vocal de Granada de la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía. Califica la muestra de «un conjunto de obras de tres acuarelistas, amigos, pero distintos cada uno con su estilo, con un tratamiento del agua y del color particular». En su caso son diez las obras aportadas sobre la carrera del Darro, varios humedales, una plaza del Albaicín, Escolapios,…, estructuradas en varias partes. Unas de formato pequeño que «podrían considerarse estudios o apuntes más que obras trabajadas. Para mí son las que tienen más valor pues son los primeras ideas y sentimientos». A continuación algunas obras de la serie Granada porque «siendo de aquí hay que ‘retratar’ la maravillosa ciudad que tenemos». Por último, una mezcolanza de otra serie de humedales y alguna que otra de tema urbano.

Así mismo, nos cuenta que su interés por la acuarela surge desde pequeño pues estuvo en una academia de pintura en la que se aficionó por esta técnica «quizás por la inmediatez, la rapidez de ejecución pero también por la planificación mental que hay que tener para ello». Otro argumento es el descubrimiento del que considera su maestro, Manolo Jiménez, en el que ve un tratamiento distinto, totalmente rompedor. «La acuarela es para mi como un reto porque tiene una magia especial que te exige estar alerta. No admite error y tiene la capacidad de captar la impronta del momento en poco tiempo», concluye.

Enfrente están las 16 obras de Miguel Ángel Lacal, en su mayoría de formato pequeños, pues por ahora es con el que se siente más cómodo. Por su parte, nos indica que lo primero que le llama la atención de un sitio es la luz. De las preferencias de sus compañeros resalta que «Pablo tira más para los tierras y los verdes, a José María le gustan las mezclas en tanto que yo prefiero los colores más intensos». Entre los espacios que ha recogido en el lienzo destaca el Realejo, la Romanilla, Puerta Real, La Vega, junto con rincones albaicineros. Su llegada al mundo de la acuarela se produjo hace unos cuatro años. «Trabajo en el mundo del cine de animación lo que me supone 8, 10 o 12 horas diarias delante de un ordenador. Tras hacerlo durante una década echaba de menos la etapa en la que dibujaba mucho, hacía ilustraciones, cómic,… con papel, lápiz, tintas, acuarelas. Un día me dio por buscar una especie de salvamento y me dije: tengo que salir a pintar a la calle».

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