Ángeles García-Fresneda: «Dama de Baza»

Desde que estoy jubilada me ha dado por hacer cosas raras; por ejemplo, reproducir actitudes de algunos de mis personajes literarios favoritos. Como necesitaba documentarme sobre un tema de prehistoria y en Granada está cerrado el museo (Granada no es ciudad para impacientes), me he venido a Madrid, al Arqueológico.

20161115_122041Tras solucionar mis dudas en la planta 0, he subido a la 1 a echar también un vistazo a los restos de nuestra protohistoria pero me he acordado de Reger, el protagonista de Los maestros antiguos de Thomas Bernhard que se pasó treinta y seis años -mañana sí, otra no- frente al retrato de un viejo, de Tintoretto, pensando, echando pestes del mundo en general y de su Austria natal en particular, y me he quedado horas frente a la Dama de Baza, cuyo rostro semienterrado pudimos contemplar las alumnas del colegio de la Presentación en la excavación de 1971, o eso creen algunas compañeras.

Yo no lo recuerdo y, aunque he visto muchas veces la auténtica y la réplica, hoy observo la escultura como si fuera la única escultura del mundo: representa a una mujer de carne y sombra, porque sabemos que en el hueco bajo su sillón se guardaron los restos de su cremación y hay un fulgor de trascendencia en la serenidad de su rostro, en la postura de su cuerpo, en el pichoncito que lleva en la mano que emociona…pero la tiara, los pendientes, los collares y anillos que la adornan, la calidad de sus ropajes, el ajuar desplegado a sus pies, el suntuario color rojo nos hablan de una dama caprichosa (¿a quién le compraría tanto rico abalorio?, ¿todavía llegaban hasta Basti los mercaderes fenicios desde el mar o eran joyas de imitación?, ¿subían por el Azud de Vélez o por el valle del Almanzora?).

En la colonia fenicia de Seks (Almuñécar) las maravillosas tumbas fenicias del Puente de Noy están desapareciendo, abandonadas a su suerte, porque el aire se ha llevado los toldos que las protegían y la erosión y los insectos van desdibujando sus paredes. Estos desastres ocurren porque no sabemos Protohistoria; las reválidas eran una buena idea (la única idea buena del PP, por eso la ha derogado la oposición) para obligar a los alumnos a retener lo que aprenden de Protohistoria. Retener es la clave. A nadie que sepa lo que representaron los fenicios para nuestra cultura se le ocurriría dejar que sus necrópolis se perdieran, ni votaría a quienes no saben nada.

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Texto y fotos: Ángeles García-Fresneda

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