Isabel Motos hablará sobre el uso que hacemos de Facebook, Instagram, Twitter o Photoshop

El lunes 30 de enero, a las 19 horas, tendrá lugar en el Aula 1 de la Biblioteca de Andalucía, una nueva sesión del ciclo ‘Filosofar lo cotidiano’, organizado por el Ateneo de Granada. En concreto, la granadina Isabel Motos (1991), licenciada en Filosofía por la Universidad de Granada y Máster en Filosofía Contemporánea y de Profesorado de Secundaria, Especialidad de Filosofía, ofrecerá la charla titulada “Estoy en internet, luego existo” con la que invitará a los asistentes «a reflexionar sobre nuestra presencia en internet y, más concretamente, en las redes sociales».

Isabel que ha dados sus primeros pasos en el mundo de la literatura con ‘Mi propia ingravidez’ (Esdrújula Ediciones) participa también en jornadas y congresos internacionales de temática filosófica con ponencias sobre las relaciones de la filosofía con otras disciplinas, arte y literatura fundamentalmente, centrará su atención en dos cuestiones que considera especialmente problemáticas «la distorsión de la realidad y la tendencia a la fugacidad».

«Con esta intervención me gustaría crear un espacio de reflexión y debate sobre nuestra presencia en las redes sociales y cómo éstas influyen en nuestro día a día. Voy a centrarme sobre todo en el uso de Facebook, Instagram y Twitter» comenta Isabel. En cuanto a la distorsión de la realidad  abordará desde el tratamiento de las imágenes pues es habitual y común la queja de que las fotografías están retocadas, especialmente cuando se tratan de famosos: modelos, actores o actrices cuyos cuerpos se transforman a golpe de click gracias a programas como Photoshop. Sin embargo, cuando usamos las redes sociales, sobre todo en Instagram, no nos tiembla la mano a la hora de seleccionar el filtro pertinente para conseguir una imagen mejor. «Desde aquí, quisiera incidir no sólo en la facilidad que tenemos para engañar a través de las imágenes, sino también para extender dicho engaño a la construcción de nuestras vidas. En este punto entraría en juego la creación de nuestro perfil en Facebook: qué contenidos decidimos compartir y cuáles no, qué fotos mostramos, cómo nos expresamos en lo que escribimos, a qué le damos a “me gusta”, etc. Pero no sólo nuestro propio perfil, sino también el de nuestros amigos: ¿tomamos esa pequeña porción de sus vidas como si fuera la totalidad de las mismas?».

Por otro lado, con respecto a la tendencia a la fugacidad, indica que  destacará «un curioso fenómeno al que asistimos: evitar que nuestro rastro en Internet dure más de 24 horas. Aplicaciones como Instagram Stories nos permiten que el contenido que compartimos esté disponible durante un periodo limitado de tiempo.  ¿Qué nos mueve a no querer dejar huella? ¿Hay de fondo una necesidad constante de novedades?
Buscaremos respuestas a estas y otras preguntas que surjan a lo largo de la intervención y del coloquio posterior el próximo lunes a las 19.00 en la Biblioteca de Andalucía».

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