Vehículos singulares, 95: Pepe Díaz y su Renault 10 de 1968

 

Tiempo ha que le habíamos echado el ojo a este Renault 10, pues son muy pocos los que circulan por la piel de toro. Concretamente, desde que el 13 de septiembre de 2015 nos lo encontramos en la V Concentración de Coches Clásicos organizada por Paco ‘Pico’ en Alhama de Granada. Luego le perdimos la pista hasta que una nueva casualidad quiso que recuperáramos el contacto pues su propietario, Pepe Díaz, participó en la I Quedada Solo Renault, celebrada en La Zubia, a principios de diciembre pasado. Tras un par de intentos por fin nos citamos a las puertas del monasterio de la Cartuja para conocer la historia de este vehículo singular y de su propietario que mientras realizamos esta entrevista comprueba como este sedán del segmento C, con motor trasero, desarrollado a partir del Renault 8 y producido entre 1965 y 1971 por Renault, llama poderosamente la atención entre los visitantes del monumento, especialmente de unos franceses.

«En mi casa siempre ha habido vehículos y desde pequeño le he tenido mucha afición», afirma Pepe antes de informarnos que siempre ha trabajado de electricista y que precisamente desempeñaba este oficio en Madrid cuando compró el R10, profesión que ha prolongado en Sevillana hasta su jubilación en Granada. «Me vino a las manos, le dije a mi amigo Tomás que se me había roto el Seat 600 que tenía y que me hacía mucha falta un coche para mi trabajo. Me dijo que conocía uno que me podía interesar. Fui, lo vi, me gustó y lo compré. En principio, no tenía interés especial por el modelo», indica. Corría el año 1972, a la sazón el R10 tenía cuatro años, unos 60.000 km recorridos y pagó por él 70.000 pesetas (420 euros). Hacia 1985 lo encerré y así ha estado hasta hace tres años en que me jubilé y que al tener tiempo decidí ponerlo en marcha. Mi orgullo es que la restauración mecánica la hice yo, la tapicería y la pintura me la han hecho», explica tras indicar que le ha hecho hasta los 498.000 kilómetros.

Interior del Renault 10 de 1968, de Pepe Díaz, FOTO: ANTONIO ARENAS

También nos comenta que en el momento de comprarlo estaba en muy buen estado, pues lo había tenido una señora de Madrid que tenía su chófer para moverse por la capital. Así mismo, que pese a tener el motor atrás y haberle hecho los kilómetros indicados, «nunca me ha hecho un extraño y yo no llevo el coche a 80, siempre va bien espabilado». Tampoco ha utilizado contrapeso, «porque es un absurdo total» lo que afirma haber comprobado cuando venía a Granada casi todos los meses, con sus cuatro niños y su mujer. Entre las anécdotas nos comenta cuando en los primeros años de tenerlo se iba al Circuito del Jarama, junto con un grupo de aficionados y competía «con los R8, 1430, 124, lo que había en la época y no he tenido nunca un derrape». También aclara que su coche salió de FASA Renault, en Valladolid y que durante los años que no lo utilizó «estaba como dormido pero se fue despertando». En referencia al color indica que no es el original y que al pintor se le fue un poco la mano con el negro por lo que ha quedado un poco oscuro a su color original. «Con un motor de 50 CV a 4800 revoluciones su consumo en carretera abierta de 6 a 6,5 litros a una velocidad buena, de 120-230 km» nos comenta. También que ahora suele usarlo casi todos los fines de semana y que le gusta asistir a las concentraciones. Del salpicadero e interior señala que todo es original a excepción del marcador de la presión de aceite y el pomo de la palanca con caracolas que se lo puso en 1975, porque el que traía «era un poco ridículo para mi gusto».


Un ‘compacto de lujo’ para el que los kilómetros solo tenían 800 m

Cuando le pedimos que nos cuente alguna anécdota que le haya sucedido nos explica que en 1985, compró un R11y su hermana que necesitaba un coche se llevó el R10. «Lo tuvo poco más de un año en Fuente Vaqueros donde hubo una tormenta tal que como la calle donde estaba no tenía salida le llegó el agua hasta el espejo retrovisor. Tuve que coger y con una manguera baldearlo por dentro y por fuera, desmontar las puertas y el motor y ha seguido funcionando hasta ahora». También que cada año pasa sin problemas la ITV. Para terminar indica que en Granada, que él sepa, solo hay dos R10. «El otro es de José Carlos, tiene color gris plata y es francés. La diferencia entre unos y otros es la forma de los faros, pues el fabricado en España es redonda y el francés cuadrada». Otras diferencias eran el montaje de los frenos de tambor en las ruedas traseras en lugar de los frenos de disco originales. En octubre de 1966 cuando la filial en España de Renault anunció la salida del Renault 10 lo calificaba de ‘compacto de lujo’. También afirmaba que para este vehículo un kilómetro solo tenía 800 metros. «Su extraordinario confort crea el efecto y su potente motor de 1.108 cm3, la realidad de hacer los kilómetros más cortos. Además cuando se comprueba, después de un largo recorrido el escaso consumo de carburante (6,8 kilómetros a los 100 km) se vuelve a tener la impresión de que los kilómetros ya nos son tan largos». Aunque el primer año las ventas fueron muy aceptables nunca alcanzaría los niveles del R8. En nuestro país será recordado por el importante parque de unidades con el que contó la Guardia Civil de Tráfico.

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