Antonio Luis Gallardo: «Ni pa cá…, ni pa llá»

Mi mujer me dijo… “ven acá pacá” y en seguida supe que quería fuese rápido, muy rápido. Me encanta esta expresión, tan nuestra, que también se pronuncia ‘tó seguío: “venacapacá”. Creo que tiene un sentido de apremio, ven aquí y prepárate, que te vas a enterar. A mí, desde luego, si me decía eso mi madre, me daba pavor, porque ella me esperaba, las más de las veces, con la zapatilla en la mano.

Puede que haya gente que no conozca o no use este tipo de expresiones, pero para mí resultan muy familiares y, sobre todo, muy usuales y cotidianas, ya que incluso, cuando queremos indicar derecha o izquierda, solemos decir ni pa cá ni pa llá e inmediatamente nuestro interlocutor sabe que ni a un lado u otro.

Hemos conseguido que en solo una frase sepamos en todo momento lo que queremos decir, así cuando decimos que a uno “le quedan dos telediarios”, queremos indicar el poco tiempo que le queda. A los abogados, jueces y fiscales, les llamamos “picapleitos” y ya está todo dicho.

Cuando éramos jóvenes decíamos “agarrar una mierda que te cagas” y con ello indicábamos una borrachera tremenda; o bien “tirar los tejos”, estaba claro que queríamos conquistar a una chica, o quizás cuando derrochábamos lenguaje decíamos “hablar hasta por los codos”.

Expresiones como “irse por los cerros de Úbeda” o “quien se fue a Sevilla perdió su silla” o “armarse la de San Quintín” son de fácil uso en el día a día de nuestras conversaciones. Depende del vocabulario de cada uno solemos usar más o menos expresiones coloquiales, tales como “quien tiene boca, se equivoca”, “zapatero a tu zapatos”, “a la cama no te irás, sin saber una cosa más” y si ya nos dedicamos al refranero popular es para estar cien días sin parar… “piensa mal y acertarás”, “cuando el río suena, agua lleva”, “ande yo caliente y ríase la gente”.

En mi pueblo, hay infinidad de giros, dichos, comparaciones o maneras de decir una cosa que incluso los vecinos de Motril o Almuñécar, ni saben lo que decimos.

En mi pueblo, hay infinidad de giros, dichos, comparaciones o maneras de decir una cosa que incluso los vecinos de Motril o Almuñécar, ni saben lo que decimos; dichos como… “tienes más detalles que Cecilico” o “tienes más entrás que la caleta” o por el contrario “eres más agarrao que las lapas del picachillo” o “tienes menos fuerza que las gaseosas de Encarnita Martín”.

La verdad, he de reconocer que somos un tanto exagerados, pues expresiones oídas en la elección de la Reina de las fiestas… “niña estás más güeña que el yogurt con mititillas” o “voy a la playa a darme una campucía” y “le voy hacer un ahogaíllo” es muy de Salobreña.

Pero, en el fondo nos entendemos todos y es que he de reconocer que somos más apañaos que un jarrillo de lata o incluso que las pesetas.

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