Antonio Luis Gallardo Medina: «¡A la vejez, viruelas!»

A la vejez viruelas, como se dice en Salobreña. Si no lo veo, no lo creo. Esto es como el pueblo de Bérchules, que se toman las uvas en agosto. Al encender esta mañana, por segunda vez el dichoso ordenador me ha salido este recordatorio, creo se llama así, de mi año 2014. Esto debiera haber salido en diciembre o enero, pero como alguien ha estado manipulando todos mis contactos, mis escritos y mis cosillas, pues ahora parece ser que le han dado luz verde.

No me he cabreado, pues me ha dado por reír, de cómo fotos e historias de solo hace unos meses, ya son pasado, pero afortunadamente glorioso pasado, como el nacimiento de mi nieto Hugo y sin embargo otras, ni siquiera están recogidas, como el nacimiento de mi nieto Leo. En fin, que son tan tontos que creen que con un par de fotografías resumen la vida de un jubilado jubilosamente, de un abuelo orgulloso de sus cuatro nietos, sus dos hijas y de mi mujer. A los señores administradores de este invento diabólico del Facebook, ya que manejan mi cuenta a su antojo, háganme el favor de quitarme la tensión alta, el colesterol, el insomnio, la hernia de hiato, las ganas tremendas de comer y tráigannos un mundo más justo e igualitario donde todos podamos vivir mejor. Muchas Gracias.

Así que sigue mi consejo y apaga el ordenador, deja el Facebook dichoso y sal a la calle, habla con la gente, mira el paisaje, huele las flores y tomate un buen chato de vino con tus amigos y tu familia, eso sí que son verdades.

Y henos aquí, una vez más mostrando que la estupidez de la gente no tiene límites, y menos cuando hablando de los contactos que tenemos en Facebook se trata. Pero seamos honestos, si no fuera por ellos y por muy deficiente capacidad de razonamiento y pensamiento, nosotros no estaríamos aquí trayéndoles felicidad a nuestros presuntos seguidores. Este invento diabólico es una castaña, te tiene atado de pies y manos ante una pantalla viendo las cuatro gilipolleces que se le ocurre a este jubiloso jubilado. Otros te enseñan paisajes que nunca visitaras, los más osados incluso te presentan a su familia, pero eso sí, hay que darle al botón de “Me gusta” pues si no ya tienes un potencial enemigo.

Reconozco que paso muchas horas escribiendo, pero a mi modesta manera solo pretendo llevar un poco de alegría, entretenimiento y si por suerte, consiguiera hacerte reflexionar un poco ya sería la repera. Así que sigue mi consejo y apaga el ordenador, deja el Facebook dichoso y sal a la calle, habla con la gente, mira el paisaje, huele las flores y tomate un buen chato de vino con tus amigos y tu familia, eso sí que son verdades. Lo que digo, a la vejez viruelas.

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