Un libro de Gil Craviotto en homenaje y gloria de Julio Alfredo Egea

Si la delicada salud de Julio Alfredo Egea no lo impide, a las ocho de esta tarde, estará en el Centro Artístico. El motivo que le hace abandonar su querido Chirivel para volver a su querida Granada es la presentación del libro que a él le dedica Francisco Gil Craviotto, en el que junto a los textos de éste se han incluido otros de sus amigos y compañeros del mundo de las letras, Rafael Guillén, Antonio Enrique, Antonio Chicharro y Jacinto Martín. Entre los textos laudatorios de su vida y obra se han intercalado fotografías inéditas de distintas épocas de Blas Fuentes, Rodrigo Valero, Carlos Pérez Siquier, Julio Egea y Juan Antonio Aguilera Mochón. Se titula ‘Semblanza de Julio Alfredo Egea’ y está editado por Letra Impar de Almería.

«Alma de paloma y trigo;/ corazón tumultuario;/ cruce de toro y canario/ que se extinguirá contigo», de esta forma comienza el poema ‘Apunte a lápiz del poeta Julio Alfredo Egea’ de Rafael Guillén con el que se inicia este libro de apenas 90 páginas. A él le sigue un texto a modo de prólogo de Antonio Enrique, «vecino literario más cercano hacia la parte de Granada», titulado ‘El hidalgo en su rincón’ en el que explica las sensaciones que experimenta al rememorar las más de tres décadas que hace que le conoció. Aunque no recuerda el momento exacto de la primera vez que tuvo la ocasión de saludarle pues «me lo tapa de nuevo esa sensación redonda y cálida, subida de luz, que es él mismo. Sí recuerdo, por el contrario, que cierta noche de otoño de 1977, viniendo de Cuenca aún estremecidos por tantas vivencias como nos ocurrieron en aquella mágica ciudad, recalamos en Chirivel, pueblo del poeta, el pintor Rodríguez de la Torre, José Lupiáñez y yo mismo» y de cómo les acogió con la alegría de la hospitalidad y el entusiasmo de quien entiende la soledad de los caminos. Allí les invitó a vino de cosecha propia que nacen en esa tierra como su obra que el granadino compara con «un entrecerrar los ojos para captar el más íntimo pálpito de la existencia, y un abrir de par en par el alma para penetrarse del milagro de la vida. Y contárnoslo luego con infinito asombro».

En la foto superior de Juan Antonio Aguilera Mochón se ve a Julio Alfredo Egea y Francisco Gil Craviotto en una visita que le realizó este en Chirivel, en 2016. En la segunda Arcadio Ortega Muñoz entrega el título de académico a Julio Alfredo Egea en presencia de Antonio Chicharro Chamorro y Enrique Martín Pardo. FOTO: Academia de Buenas Letras de Granada, 2008.

Tras haber cedido respetuosamente las primeras páginas a estas dos figuras literarias es el turno de Francisco Gil Craviotto quien en primer lugar explica la «razón de este libro homenaje en honor al gran poeta y acreditado prosista Julio Alfredo Egea», solicitado por la editorial Letra Impar de Almería, de reciente creación, siendo el principal argumento los noventa años del escritor almeriense, -ya casi 91-, pues su cumpleaños es el próximo 4 de agosto. Como suele ser habitual en Gil Craviotto, y más en este caso, su respuesta fue afirmativa y desde ese momento ha estado recopilando y seleccionando todos los artículos y páginas sueltas que sobre Julio Alfredo ha publicado en periódicos y revistas entre 1960 y 2016, añadiendo a las mismas las que le dedicó en su libro ‘Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo’ (Ayuntamiento de Granada, 2004).

Texto que ha completado, como no podía ser de otra forma, pues «en esos doce años Julio Alfredo había publicado nuevas obras, había entrado en la Academia de las Buenas Letras de Granada, el Instituto de Estudios Almerienses de la Diputación de Almería había publicado sus ‘Obras Completas’ –cuatro tomos, precedidos de un excelente Estudio Preliminar de Francisco Jiménez Martínez-, y, en el aspecto negativo, el poeta había perdido a Patricia, el gran amor de su vida». Se completa la publicación con los texto de Antonio Chicharro (La poesía de Julio Alfredo Egea a estudio) y Jacinto Martín (Julio Alfredo Egea, humilis sapientia) que van precedidos de breves juicios que sobre su obra han emitido Luis Jiménez Santos, Vicente P. Giorno, Luis López de Anglada, Juana de Ibarbourou, Angelina Gatell, Ladrón de Guevara, Carlos Muñiz, Juan José Ceba, José Antonio Sáez y Franciso Morales Lomas. Todo ello, como afirma Gil Craviotto, «en homenaje y gloria de uno de los más grandes poetas de España de la segunda mitad del siglo XX».

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