José Antonio Flores Vera: «Cristóbal Colón y Pinos Puente. Una reflexión»

 

“Luego la Reina mandó que fuese un alguacil de corte, por la posta, tras Cristóbal Colón, y
de parte de su Alteza le dijese cómo lo mandaba tornar y lo trajese; el cual halló a dos
leguas de Granada, a la puente que se dice de Pinos.”

(CRÓNICA OFICIAL DE LAS CAPITULACIONES DE SANTA FÉ)

Natural de Pinos Puente como soy, desde siempre me intrigó la historia que relaciona el antiguo puente sobre el Cubillas —al que se denomina en la localidad, de la Virgen— con Cristóbal Colón. Un puente antiquísimo que, para muchos expertos es de origen árabe, pero para otros echa sus raíces en el periodo visigodo. No obstante, yo siempre he creído que sus orígenes bien pudieran ser romanos, si bien nunca he podido demostrarlo, porque no es mi oficio sino, en todo caso, mi afición. Sería lógico que así fuera dada la evidente presencia de la civilización romana por estos lares y la cercanía de la antigua e ibera Ilurco, que obtuvo la calificación de Municipium por parte de Roma y la necesidad del puente mismo como enclave comunicativo entre diversos territorios dominados por las huestes romanas. Aún así, no es esa la historia que quería traer aquí, sino la más cercana y documentada del paso del navegante genovés Cristóbal Colón por este lugar de Pinos Puente y la enorme trascendencia que tuvo para él y la humanidad el futuro descubrimiento de esas tierras remotas que, posteriormente, fueron denominadas América.

Siempre se mantuvo que fue en el puente de Pinos donde el emisario de los Reyes Católicos —en puridad de Isabel, la Reina de Castilla— alcanzó a Colón para comunicarle que sus mandantes, los Reyes Católicos, habían reconsiderado su decisión de financiar su viaje a tierras remotas, más allá de los mares. Los grandes Reyes de las Españas se encontraban no lejos de allí, en la alquería de Atqa, a la espera de que el denominado Rey Chico, decidiera claudicar y entregar el último reino musulmán de la península, convirtiéndose de esa manera en el último rey nazarí de Granada y, por ende, también en el último rey musulmán, tras un periodo ininterrumpido de casi nueve siglos. Así que Cristóbal Colón, hombre emprendedor y de ideas seguras y fijas, no dudó en seguirles para mostrarles su proyecto, que estaba seguro financiarían. Pero, al parecer, los Reyes Católicos, bastante tenían con financiar ese vasto campamento militar para no perder la oportunidad de echar al último moro de estas tierras santas y católicas como para escuchar las imprecisas convicciones de un tipo que llegaba cargado de mapas y coordenadas, que vete tú a saber si no era un iluso más. Así que, como era de suponer, el único fin de los Reyes Católicos era capitular con Boabdil y evitar una guerra sangrienta, para la cual venían armados y dispuestos. Pero Colón era hombre constante y paciente y no dudó en presentarse en la suntuosa tienda de aquel campamento enorme, sobre el que hoy se enclava el pueblo de Santafé, para vender su producto a dos de los grandes monarcas del mundo conocido, que consideraba bueno y contrastado, como cualquier emprendedor de hoy día, que no da su brazo a torcer si cree en su producto. Pero los Reyes, como era de esperar, dijeron no. Y ese no puso en la historia al puente de Pinos, cuya importancia debe su nombre a este pueblo de la Vega de Granada, que en aquella época no debía de contar más que con un ramillete de humildes casas de labradores y, probablemente, algún que otro cortijo en un perdido lugar de la Vega, justo en mitad de dos ríos, el citado Cubillas, que morirá cerca de Láchar en el Genil y el Velillos, que morirá un poco más allá de Pinos Puente en el mismísimo Cubillas.

Puente de Pinos sobre el río Cubillas/ J. A. FLORES

Cuando era concejal de Cultura de Pinos Puente y, por mi cargo, me tocó abordar aquellos asuntos, siempre me preguntaba sobre qué significaba aquello de que el alguacil de la Reina hallara a Cristóbal Colón “a la puente, que se dice de Pinos”. Si leemos con detenimiento el texto que encabeza este artículo, es posible hacer varias interpretaciones sobre el verbo hallar, pareciendo claro que el lugar de encuentro fue el famoso puente, hoy declarado Bien de Interés Cultural. Ahora bien, dudaba entonces y dudo ahora que ese hallar fuera casual. En mi relato “Un distinguido viajero” mantengo que Cristóbal Colón fue hallado porque, de alguna manera, allí esperó, probablemente, varios días, en una fonda que bien pudiera existir junto al puente. No dejaría de ser normal que así fuera, si consideramos que el paso obligado para acceder a otros lugares como la carismática Córdoba —y desde allí seguir a etapas más lejanas, como Francia o, tal vez, Portugal— era por esta vía que atravesaba el puente y era previsible que existiera una o varias fondas, que es posible incluyera posta. De hecho, a pocos metros del puente, existe una antigua casa que, al parecer, pudo ser fonda y que, hoy día, es un museo y centro de interpretación colombina dedicado al paso o estancia de Colón. Es posible que en este mismo lugar pudiera dormir el gran navegante, como bien vengo a ficcionar en ese relato.

Monumento dedicado a Colón/J. A. FLORES

¿Y por qué mantengo que el encuentro entre el alguacil mandante y Colón pudiera no ser casual? Básicamente por un motivo: a finales del siglo XV, las distancias, por muy cortas que fueran, se hacían largas debido a que no existan medios de locomoción como existen ahora. Todo era mucho más lento e impreciso porque, además, no existía el guasap ni una mínima cabina telefónica para comunicarse. Por tanto, la única manera de que un encuentro se produjera, mucho más si era muy importante, es permanecer, aguardar, tener la paciencia necesaria para que el otro viniera a tu encuentro, si es que se acariciaba la idea de que el otro aún pudiera reconsiderar su no inicial. Es lo que debió pensar el navegante genovés. De ahí, que no tuviera más remedio que permanecer. Eso sí, dejándolo bien dicho y establecido, porque de lo contrario, poco éxito tendría la empresa del alguacil para localizarlo en un lugar que debió ser bastante simbólico y conocido en aquella época por esta zona. Es más, es posible que hasta fuera conocido por los mismos Reyes Católicos, como lugar de paso desde su Castilla residencial hasta el lugar de su campamento, si bien eso sí que es una mera hipótesis del autor de este artículo.

Centro interpretativo e itinerario de la ruta Colombina/J. A. FLORES

Por tanto, hemos de concluir que nuestro buen navegante, que gracias al éxito de su empresa se hizo famoso en el mundo entero, pudo “residir” varios días en lo que hoy es la localidad de Pinos Puente, hecho que considero más que probable como acabo de describir, teoría que esgrimí, hace un par de años, en el acto de presentación de mi libro de relatos en la localidad en la que nací. Lástima que Cristóbal Colón no contara entre sus virtudes la de ser escritor y escribiera unas memorias que establecieran con certeza el hecho sobre el que acabo de reflexionar. Porque estoy convencido que de haberlas escrito en persona no hubiera ignorado este hecho, al tratarse de un punto de inflexión en su posterior aventura.

Ver otros artículos de JOSÉ ANTONIO FLORES VERA:

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *