Vehículos singulares, 115: Antonio González y su Renault Caravelle de 1968

La verdad es que fue un viaje a Baza muy bien aprovechado. Pues si Manuel González nos brindó la oportunidad de conocer -y probar – el precioso Mini Clubman de 1973 que en realidad es propiedad de su hermano Mario, ingeniero que trabaja en en el Canal de Panamá; su otro hermano, Antonio, hizo otro tanto con el Renault Caravelle de 1968, al que también le cabría el sobrenombre de ‘tuercecuellos’ pues, como pudimos comprobar por las calles de Baza y el tramo de carretera hasta la antigua estación de tren de Caniles, la gente se giraba sorprendida por su flamante aspecto, color y llantas. Estos dos hermanos que se dedican a las energías renovables, concretamente al mantenimiento de instalaciones eléctricas, proceden del mundo de la electrónica pues su padre se ha dedicado a esta actividad durante toda la vida y ha sido quien les ha inculcado bastante ese sector.

En cambio, el interés por lo coches clásicos, afirman que se lo deben a su abuelo paterno, José, al que le encantaba el mantenimiento de vehículos. De hecho, gran parte de su vida se dedicó al sector profesional del transporte, y en sus orígenes, adquirió un Renault 7, que luego heredó el padre de Antonio y Manuel. «Al llegar a la edad adulta y contar con alguna solvencia económica, mi hermano se compra un Golf serie 1 Cabrio, y se ha ido despertando en nosotros esa inquietud. Con el tiempo yo adquirí un Mini 850, aunque por cuestiones laborales lo vendí, hace un par de años. Siempre me han gustado este tipo de vehículos, uno de los que me ha gustado es el Triumph Spitfire 1500, pero no me terminaba de satisfacer. Luego me decidí a comprar un Cabrio clásico. Dimos con Luciano Borrego, un coleccionista del Rincón de la Victoria (Málaga), que nos abrió las puertas de su casa y nos enseñó su colección como si nos conociésemos de toda la vida. Mecánicamente estaba un poco fastidiado, después de varios años parado, sigue en proceso de recuperación», nos explica Antonio. También que la saga va a continuar pues Marcos, su sobrino de tres años, «es superfanático de estos coches y cada vez que nos visita hay que darle un paseo con él».

Salpicadero del Renault Caravelle de 1968  FOTO: ANTONIO ARENAS

Debido al estado en que lo adquirió hace dos años ha necesitado varias reparaciones relacionadas con el bloque del motor y la sustitución del motor del limpiaparabrisas que lo tenía quemado en las que han tenido mucho que ver dos de sus amigos de Caniles, Antonio y Fran, que tienen varios Renault 8 y se prestaron a realizar el cambio del bloque, «lo cual hicieron de forma desinteresada y con mucha calidad en su labor». Igualmente ha tenido que cambiar el sistema de freno, restaurar la capota rígida y retapizarlo por dentro, se le ha hecho una limpieza integral y se le han pintado las llantas. «Ahora voy a revisarle la instalación eléctrica por completo hasta tener un coche fiable para poder hacer viajes de 200-300 kilómetros sin que nos dé ningún problema ni sobresaltos», añade Antonio que al igual que su hermano pertenece al Club de Clásicos de Mengíbar, que cuenta con unos 25 socios y manifiesta su idea de afiliarse al Club Automóvil Clásico del Altiplano ‘Villa de Caniles’ que considera «muy bien organizado». En cuanto a la existencia de otros vehículos de la misma marca y modelo indica que «son unidades muy poco vistas» y que en Benamaurel hay un señor que tiene otro Caravelle en muy buen estado pero que no lo ha visto circular. Respecto a encontrar piezas señala que la gente cree que tienen un coste elevado, aunque si se sabe mover y buscar en el lugar adecuado «por ejemplo, en Reino Unido vamos a encontrar a un precio lógico, lo que ocurre es que el transporte lo incrementará».

Fabricado para competir en el mercado americano

Detalle del motor/A.A.

Respecto a su historia nos explica que en los años 70, Renault se introdujo en Hispanoamérica, con gran fuerza con la pretensión de introducirse en el mercado americano para lo que sacó este modelo que tiene rasgos de un Ford Mustang y el Chevrolet Corvette pero que, «al disponer de un motor austero de 1,100 cc y unos 55-60 cv, no tuvo éxito por lo que Renault se dedicó a venderlos en Francia y se trajeron también para España. Su denominación comercial es el Caravelle, pero existe otro vehículo, el Renault Floride, que comparte bastidor y mecánica con el R8». En su caso, tras la restauración completa del motor lleva carburador de doble cuerpo y el consumo medio a los cien 100 kilómetros, medidos expresamente por Antonio, es de unos 8,5 litros. «No es un consumo disparatado para el vehículo que es y la mecánica tan antigua pues hablamos de un coche del 68», afirma al tiempo que reconoce que el primer año ha sido «una relación de amor-odio» pues, de hecho, el día que fue a pasar la ITV, justo en el momento que sale la matrícula para iniciar la revisión se le paró, no había manera de arrancarlo, por lo quetuvo que llamar a su amigo de la Renault de Baza, para que le mandara un mecánico. «Vimos el problema que tenía y pudimos arrancarlo pero tuve que esperar hasta el final del día para que me lo cogieran. Después pasó la ITV a la primera. He tenido otros problemas que me llevaron a pensar en venderlo, pero le he cogido cierto cariño».

Próximas entrega: Juan Manuel Sánchez y su Barreiros Saeta 65 de 1965

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