Vehículos singulares, 118: Francisco y Baldomero Delgado y su Chrysler 180 de 1978

Francisco Delgado Mingorance y su hijo, Baldomero Delgado, nos esperaban con su Chrysler 180 de 1978 en la calle Rector Lorenzo Morillas Cuevas, de Motril, para hacer un pequeño trayecto, y tras dejar atrás el restaurante Los Moriscos, detenernos en los aparcamientos cercanos. Aquí Francisco, nos cuenta que ha sido «toda la vida conductor de autobuses», que está jubilado y recientemente salido de una operación. Por su parte, su hijo Baldomero, explica que es chapista y pintor de coches. También que pertenece al Club Vehículos Románticos-Costa Tropical y que este es el único Chrysler 180 que hay en Motril y que sabe que en Salobreña había otro diésel con motor Barreiros.

«Este coche se compró hará unos 15 años. Lo estrenó una viuda de un marqués de Motril que tenía su propio chófer. Apenas recorrió con él unos dos mil kilómetros. Lo tenía guardado en su casa y tras su fallecimiento lo cogió en herencia su sobrino, un farmacéutico de Motril, que le haría unos 7000 kilómetros», cuenta Francisco antes de añadir que el farmacéutico era «amigo de un buen amigo mío, Pablo Pulido quien le compró el coche para regalarlo a una novia suya que al parecer no le hacía mucha gracia. Lo tuvo guardado en su garaje durante muchos años. Se enteró que lo iban a entregar en la Alfa Romeo por unas 100.000 pesetas, se lo comentó y le preguntó si él lo quería. Pagué 120.000 pesetas (720 euros) y tenía 14.708 kilómetros y hasta el día de hoy. Ahora tiene 22.000 kilómetros. Este coche ha estado guardado toda la vida en garaje y apenas se ha utilizado».

Salpicadero del Chrysler 180 de 1978 de Francisco y Baldomero Delgado FOTO: ANTONIO ARENAS

Seguidamente indica que tiene su pintura original y que los faros, bombillas y radiocasete también son originales, y cómo hasta «hace cuatro días» igualmente eran originales los neumáticos. Por eso concluye que «el coche está tal y como cuando salió de la fábrica. Lo único que tiene no original son las jarapas puestas en los asientos». El caso es que el coche siempre ha estado entre algodones pues su actual propietario lo tiene guardado en cochera de donde lo saca exclusivamente para participar en las concentraciones de vehículos clásicos que realiza normalmente con su Club dos veces al año. También nos cuenta que «consume muy poco para el motor que tiene, un 1800 cc con 100 CV de potencia y 4 cilindros». Respecto al consumo comenta que en la última concentración le hizo «como unos 200 kilómetros y los gastos fueron entre 20-25 euros de gasolina». Por nuestra parte hemos averiguado que Chrysler 180 fue el nombre base empleado para una serie de automóviles grandes de tres volúmenes y cuatro puertas producidos por Chrysler Europe entre 1970 y 1982. Su predecesor fue el Simca 1501 y su sucesor el Talbot Tagora. Con carrocería sedán y dimensiones, 4520 mm de largo, 1730 mm de ancho y 1430 mm de alto, se llegaron a producir 280.000 unidades.

Trasera del Chrysler 180 de 1978 de Francisco y Baldomero Delgado FOTO: A. ARENAS

Antes de despedirnos, el padre nos comenta que fue un conductor precoz pues aprendería a conducir«con unos 9 o 10 años en el Cañaveral y a los 21 años ya tenía, el primera». Ello le permitió iniciar su actividad como conductor de autobuses primero cubriendo la línea del Valle de Lecrín, para pasar luego al municipio de Moclín en la zona de Tózar y Limones donde permaneció unos 15 años, llevando colegios y líneas, para terminar en la comarca de Motril. Cuando le consultamos acerca de los coches que ha conducido nos sorprende indicando las distintas marcas y modelos y recitando de memoria las matrículas de cada uno de ellos.

Casi un «americano» en Europa

Cartel de la película ‘La isla mínima’ en la que los protagonistas conducen un Chrysler 180 como el de Baldomero

Los expertos coinciden en señalar las líneas voluminosas y robustez del Chrysler 180 con grandes llantas de 14 pulgadas que le convierten en «casi un ‘americano’ en Europa». También hablan de su «excelente habitabilidad» a pesar del considerable grosor de puertas y carrocería y de la «sensación generalizada en todo el acabado interior, en el que se emplea profusión de plástico duro y moqueta, todo ello en tonos, marronosos». En su salpicadero, tras el volante, encontramos la consola de instrumentos con cinco espacios circulares idénticos, uno de los cuales, el de la izquierda, tiene la misión de aireador. Los otros cuatro relojes agrupan un tacómetro, un velocímetro, el reloj horario y los consabidos termómetro de temperatura de agua e indicador de reserva de combustible. En cuanto al confort se cataloga como «excelente» y la suspensión de muy «blanda». Como curiosidad indicar que es el coche utilizado por los detectives protagonistas de la ‘La isla mínima’, galardonada con un Goya a la mejor película en 2014.

Próxima entrega: Francisco Polo Rivera y su Lambretta Ld 125 de 1956

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